Washington: ¡ojo México!

El otro dato
Juan Chávez ________________

Es necesario ponerle ojo al parche.

Para la democracia, la toma del Capitolio por la turba protestante pro-Trump, constituyó el “miércoles negro” para la democracia. Democracia ejemplar, se autocalificaba Estados Unidos.

Tipo Venezuela, la protesta que se apoderó del salón de plenos del Senado y que ocasionó la muerte de 4 personas y medio centenar de detenidos,  fue  incitada por el presidente Donald Trump, a 14 días de concluir su desbaratador gobierno apoyado en la mentira y en el insulto a sus opositores, tipo la 4T de México que conduce López Obrador.

Mensajes en twitter de Trump, pidiendo a sus seguidores la toma  del Capitolio con una “manifestación salvaje”, fueron los provocadores de una multitud que derribó la valla metálica y rompió ventanas para penetrar al edificio de las dos cámaras del Congreso estadounidense que sesionaba  para certificar el triunfo de Joe Biden en las elecciones presidenciales de noviembre.

Ahora, se ventila que el millonario neoyorkino sea sustituido y que de acuerdo a la enmienda 25 de la Constitución gringa, se le acuse de no estar en condiciones mentales sanas para concluir su periodo este 20 de enero.

El vicepresidente Mike Pence, con acuerdo del gabinete, quedaría al frente de la Casa Blanca por los 13 días que faltan para la transición.

Canadá y Alemania sancionaron la actitud asumida por Trump y claro, como era de esperarse, en México López Obrador se abstuvo de calificar el asalto violento al Capitolio. El jueves hizo una tibia declaración: «Deseamos que siempre haya paz, que prevalezca la democracia, que es el poder del pueblo», y se lamentó de no recibir invitación  todavía para asistir a la toma de posesión de Biden, al tiempo que señalaba que no es de su agrado “viajar al extranjero”.

La sangrienta manifestación fue dispersada por la policía de Washington y la alcaldesa de la ciudad capital de Gringolandia decretó toque de cada para que nadie estuviera en las calles y retornara la tranquilidad y la paz.

Ha sido descrita como uno de los capítulos más negros para la democracia  de Estados Unidos y

aunque Joe Biden llamó a Trump a salir a la TV para detener las manifestaciones, la respuesta del presidente fue reiterar e insinuar que hubo «fraude electoral», que le “robaron la elección”.

Por lo pronto, el republicano ya perdió su impacto mediático que tenía en sus redes sociales, entre ellas Twitter, su favorita, para seguir incitando a la violencia. Facebook, Instagram y Twitter decidieron suspender sus cuentas por violar las normas comunitarias. YouTube solamente decidió eliminar el contenido que incita a la violencia.

Trump debe ser acusado de dos delitos: obstrucción del poder Legislativo a través de la violencia y asesinato no premeditado. Sedición pura, como la que impero en México y que Gustavo Díaz Ordaz borró de  la ley penal federal.

El presidente de Estados Unidos hizo de la mentira su plan de Gobierno.

Su obsesión por desmantelar lo construido por Obama también fue su plan de gobierno.

Algo como lo que López Obrador hace en su cuarta transformación: Acudir al pasado e insultar a quienes critican su proceder. Por eso, por ser una calca de Trump, es necesario fijar en la Cámara de Diputados el contrapeso para frenar sus ansias de convertirse en dictador autoritario. Las elecciones del 6 de junio es la única oportunidad que tenemos los mexicanos. ¡Utilicémosla!

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