Vinos de Ningxia a la conquista del paladar chino

Yolaidy Martínez * ________________

Beijing (Prensa Latina).-  Conquistar el mercado de China no es solo una aspiración del comercio extranjero, sino también de localidades como Ningxia Hui que se reinventa, perfecciona y diversifica para seducir a consumidores locales con su producto estrella: los vinos premium.

Esta región autónoma (noreste) en los últimos años ganó el calificativo de «Paraíso» del buen vino aquí, gracias a que el esfuerzo de empresarios locales unido al impulso del Gobierno, transformó una tierra árida y rocosa en terreno fértil para viñedos.

La caracteriza un clima seco y con bajísimas temperaturas, ubicación a mil 200 metros de altura y la cercanía al desierto del Gobi. Pero lejos de constituir un problema, estos factores dotan al suelo de los minerales idóneos y condiciones para cultivar -como en Burdeos- las uvas Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah.

Eso sí, obligan a enterrar las cepas en invierno para mantenerlas vivas.

Invitada por la novena Exposición Internacional Vitivinícola de las Laderas Orientales de las Montañas Helan, Prensa Latina llegó hasta Yinchuan, capital de Ningxia, para conocer el desarrollo de un sector donde destacan nombres como Kannan, Lan Cui, Xige Estate y Zhihuiyan Stone.   Zhao Shihua, vicedirector ejecutivo de un parque industrial local, relató a esta agencia que en un inicio buscaron la experiencia de Francia y otros grandes europeos del vino para aprender las técnicas y experiencia en la obtención de la bebida.

Por eso antes 70 por ciento del producto era similar al de Europa, pero ahora que existe más madurez, la meta es bajar esa proporción y diversificar las cosechas con la introducción de todas las variedades de uva posibles.   Zhao aseguró a Prensa Latina que en ese empeño cada bodega redirecciona el trabajo en función de optimizar la calidad y posicionamiento del sello propio en la elaboración del tinto, blanco y rosado.

Todo ello con la mira puesta en el mercado chino, el quinto del mundo en cuanto a consumo, pero mayormente de marcas internacionales.

De acuerdo con el ejecutivo, Ningxia aspira a borrar el escepticismo de los compatriotas en los vinos nacionales con opciones premium que se ajusten a los hábitos y sirvan para el maridaje con la variedad gastronómica siempre presente en las mesas del país.

Otro punto es ampliar la cultura sobre esta bebida, un propósito que implicó unir fuerzas con universidades y añadir al currículo escolar contenidos relacionados con el tema para incentivar el gusto desde las nuevas generaciones de profesionales.

El crecimiento del enoturismo también es elemento clave, pues acompaña la promoción de las marcas con recorridos por las principales viñas y bodegas de la zona.

La idea es que el visitante disfrute de una bebida de calidad hecha en China, mientras al mismo tiempo conoce su historia y el proceso desde la siembra hasta la elaboración.

Bajo estas pautas los viticultores en Ningxia construyeron bodegas con estilos desde la típica arquitectura china hasta las más modernas del mundo occidental, que conectan al cliente con el concepto de sus vinos y la compañía ya sea en entornos de elegancia, reuniones de trabajo o la privacidad del hogar.

Algunos como Xige Estate incluso tienen un hotel que oferta paquetes turísticos para quienes desean escapar de las grandes ciudades a un sitio con aire limpio, cultura, comida gourmet y una bebida refinada.

EL DILEMA DEL PRECIO

Los vinos de Ningxia tienen calidad avalada para abrirse paso en China, pero los precios altos pueden ser un freno si se quiere masificar su presencia entre todos los segmentos de la población.

Así lo afirmó a Prensa Latina el experto canadiense Jim Boyce, al recordar que según la marca y su tipo, el costo oscila entre los 100 y los mil yuanes (alrededor de 15 y 150 dólares) por botella.

El catador es testigo del salto de China en la industria vitícola de alta gama y su creciente reconocimiento en la escena internacional, con cientos de premios ganados durante la última década.

Pero para convencer al cliente local, Boyce considera necesario invertir en una producción más asequible, con igual garantía calidad-precio, promovida y distribuida en los supermercados.

A su juicio, esta sería la manera de llegar al compatriota, incentivarlo a probar propuestas más cotizadas y desterrar de una vez la imagen de que el país no obtiene buenos vinos.

No obstante, los empresarios justifican el valor con el alto costo de producción que implica importar todos los toneles, maquinarias y tanques para la fermentación, traer agua desde el río Amarillo para la irrigación, hacer marketing y remunerar una mano de obra cada vez mejor pagada.

En el último punto el Estado pone énfasis, para que se traduzca en oportunidades de empleo y condiciones de vida digna en una región tradicionalmente asolada por la pobreza y el éxodo de sus residentes.

De todas formas quienes llevan este negocio apuestan por una juventud china que gusta más del vino para diferenciarse de sus padres (más bebedores del licor tradicional baijiu), porque lo asocian con mejor estatus y una actitud diferente de la vida, más cosmopolita y sofisticada.

También buscan seducir a las mujeres aquí, cada vez más independientes y poder adquisitivo suficiente para definir sus decisiones de compra.

Igualmente tienen en cuenta que ambos sectores se fijan más en productos buenos para la salud y el bienestar, lo cual con el vino equivale a menos alcohol, ingredientes artificiales, carbohidratos y azúcar.

Los canales para conquistar esos paladares modernos son los envoltorios con presentación elegante, las transmisiones en internet, las redes sociales y, por supuesto, el comercio electrónico.

Ningxia Hui tiene 38 mil hectáreas de viñedos, produce 130 millones de botellas del líquido al año y el valor de sus exportaciones a 20 países supera los 26 mil millones de yuanes (casi cuatro mil millones de dólares).

En este octubre un foro global la incluyó entre los 10 destinos del mundo más prometedores del enoturismo, un listado donde figuran las zonas Maipo (Chile), Wairarapa (Nueva Zelanda), Quebéc (Canadá) y Yamanashi (Japón).

Su reconocimiento lo complementará la designación como sede, en mayo de 2021, de la edición 28 del Concurso Mundial de Bruselas.

*Corresponsal jefa de Prensa Latina en China.

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