Víctor Plata, un triunfador

Otro de los héroes del bicampeón Panteras

.- Haber llegado en 1973 a Aguascalientes me sirvió de mucho, fue algo que marcó el rumbo de mi vida ya que me hizo crecer no solo como jugador sino como persona, a partir de entonces dimensioné lo que es la verdadera amistad, el amor por los colores y por la ciudad, así como mis grandes deseos de superación, asegura.

Heriberto Bonilla Barrón ___________________

Víctor Plata, quien radica en El Paso, Texas, es otro de los héroes del Panteras de Aguascalientes que hizo historia en el basquetbol mexicano en la década de los 70s, un hombre que dice vivir intensamente feliz y al que le gustaría pasar sus últimos años en esta ciudad, advirtiendo que una persona tiene miles de posibilidades de fracasar y una sola de triunfar, por lo que le da gracias a Dios de poder decir que es un triunfador y eso es gracias a la educación que le dieron sus padres.

En una larga charla con FUERZA AGUASCALIENTES y Mis Raíces Digital, asegura que el triunfo se manifiesta siempre y cuando se adquiere el conocimiento de cómo poner en práctica el éxito; cuando este conocimiento se obtiene, se debe mantener en secreto.

Hoy pareciera que los valores se han perdido, la juventud como que ha perdido el triunfo, por lo que hay que recordarle que el triunfo se manifiesta en aquel que es verdadero consigo mismo, al que es honesto con sus ideales; en aquel que consiguió la humildad, la valentía, el amor y la decisión, afirmando que el triunfo se obtiene en casa y que fuera de ella todo es una fantasía en la que lamentablemente te das cuenta que muchas veces no existen los amigos.

Cuando triunfas, puedes dejar atrás el fracaso y avanzar hacia el umbral luminoso del éxito, fracaso es no saber tomar decisiones, fracaso es no saber guardar en secretos tus ideales y construirlos en silencio.

Fracasar es no tener amor, comprensión y simpatía por nada ni por nadie. fracasar es no tener valor para enfrentar la vida en forma real y eso, agrega, es algo que yo no conozco porque gracias a Dios viví en el seno de una familia numerosa, pero muy unida, de tal suerte que yo aconsejaría a la juventud que se integrara con fuerza a sus familia y que no hiciera tanto caso de los amigos y menos del mundo de fantasía que existe fuera de casa.

Dialogar con Víctor Plata, aunque sea de manera telefónica, la verdad que es una lección de vida, es un hombre de casi 70 años que dice que solo cuando hay amor y entrega se puede triunfar en la vida, lo que nos demuestra que al igual que sus compañeros de las verdaderas Panteras, más que unos campeones son unos grandes guerreros de la vida y que son un ejemplo para toda la sociedad, no solo para niños y jóvenes, ya que son gente que además de hacer historia se han consolidado como grandes triunfadores.

Haber llegado en 1973 a Aguascalientes me sirvió de mucho y para mí, nos dice, fue algo que marcó definitivamente el rumbo de mi vida ya que me hizo crecer no solo como jugador sino como persona, a partir de entonces dimensioné lo que es la verdadera amistad, el amor por los colores y por la ciudad, así como mis grandes deseos de superación, por lo que supe que por fin mi vida había encontrado la senda del bien.

Reencontrarnos a casi 50 años de distancia con esta gran persona fue para nosotros una gran emoción, algo extraordinario y más cuando conocimos de viva voz no solo sus andanzas en Panteras, sino sus vivencias en un mundo que para él pinta color de rosa, pero que para niños, jóvenes y adultos, luce tétrico, ya que además del alcoholismo y las drogas, hay pobreza, miseria y desesperanza, algo que, asegura, se puede superar si hay unidad en la familia y deseos grandes de superar todas las adversidades.

Con vehemencia Víctor, quien se dice un enamorado de Aguascalientes, afirma que el triunfador logra siempre lo que se propone, pues cree en si mismo y en los demás, de tal manera que lo que se propone un triunfador siempre está en armonía con el universo, pues conoce la diferencia entre los deseos positivos y de los deseos egoístas, que nacen de la desesperación, del temor o la imitación.

Asegura que los deseos que sólo benefician a tu ego no sirven para evolucionar, de allí que los deseos que sólo benefician a tu ego no sirven al resto de la humanidad, no son buenos, son caprichos o ambiciones exageradas, afirmando que un capricho es un deseo insano, inmaduro, infantil.

Asegura que a lo lardo de su vida ha comprobado que un triunfador logró triunfar porque se planteó metas claras, con plazos fijos y luchó por ello sin desistir, aunque siempre es flexible consigo, él sabe que el ritmo constante y la disciplina le ayudan a triunfar, a compartir su tiempo con el mundo entero, tal y como hoy es su gran deseo.

PANTERAS Y AGUASCALIENTES

Sobre su arribo a las Panteras, en septiembre de 1973, Víctor dice que estaba en su natal Ciudad Juárez, participando en un torneo estatal de Primera A, a donde llegaron visores de Panteras justo en la gran final la cual perdí con mi equipo, sin embargo fui el mejor ofensivo con 45 puntos, sin embargo al terminar el partido se me acercó el profesor Jesús Leyva, al que le decían ¨El Loco¨, quien me invitó a probar suerte con el equipo que Aguascalientes tenía en el CIMEBA.

En ese tiempo jugar en el CIMEBA era un sueño para cualquier jugador, por lo que no lo pensé dos veces y acepté, se fueron y en 15 días me mandaron para los pasajes, recuerdo muy bien que me fui en un Omnibus de México, un ¨camión pollero¨ ya que fue haciendo múltiples paradas por lo que de Juárez a Aguascalientes hizo poco más de 26 horas

Llegué y tenía algo de conocimiento de la ciudad ya que anteriormente la había visitado en compañía de mi papá. Pregunté por la oficina de Panteras y me presenté, me asignaron un lugar para hospedarme y allí mismo una persona se ofreció a llevarme mis maletas y estar a mi servicio para lo que quisiera, lo que me sorprendió gratamente y todavía faltaba lo mejor, la gente, sumamente amigable y cordial en las calles, todo mundo se saludaba como si fueran una gran familia.

Al día siguiente Santiago, que era nuestro chofer, se presentó a las 6 de la mañana para llevarme a entrenar, yo traía solo mi short, mi playera y unos tenis. siendo muy bien recibido por mis compañeros y por el coach, que era el profesor Rodolfo Reyna Soto, los entrenamientos eran a partir de las seis de la mañana y continuaban por la tarde, teniendo siempre a Santiago como mi guía durante 15 días hasta que me dieron el visto bueno y me dijeron que me iban a firmar.

Recuerdo, agrega Víctor, que debuté contra los Jaibos de Tampico y de inmediato fui muy bien acogido, si bien no iniciaba de titular, siempre era el cambio por ¨Ruby¨  Alcalá, mientras que Francisco ¨Cuba¨ Muñoz era el que entraba por el ¨Tribilín¨  Rodríguez.

Algo que fue extraordinario es que los extranjeros encabezados por Lou Small, Marvin Brown, Walter MacCowan y Willie Nelson, nos ayudaron mucho ya que en todo momento nos daban consejos y voy a decir que hasta inglés me enseñaron a hablar porque les dije que vivía en El Paso y no sabía hablarlo, con los mexicanos, encabezados por ¨Ruby¨ Alcalá y ¨Tribi¨ Rodríguez, la cosa fue mucho mejor, así como con los cinco aguascalentenses que estaban en el equipo, Francisco ¨Cuba¨ Muñoz, Miguel López, Jorge Silva, Roberto Robledo y José Luis ¨Cáscara¨ de la Cruz, quienes acababan de ganar el Nacional de Primera B.

Desde un principio todos nos identificamos y formamos una verdadera familia, a nosotros no nos importaba tanto la paga,  lo que queríamos era defender a muerte los colores de Panteras y Aguascalientes, por lo que creo que eso fue lo que distinguió al equipo de entre todos los poderosos clubes del CIMEBA, de allí que pronto a nivel nacional se decía que Panteras era una gran familia.

Recuerdo, agrega Víctor Plata, que el ¨Tribi¨ era un atrabancado para jugar, daba pasos gigantescos y era ¨un hueso duro de roer¨, mientras que ¨Ruby¨ Alcalá era un auténtico diablo, un verdadero maestro para dar pases y hasta se daba el lujo de dar pasos por en medio de los pies de los contrarios, de tal suerte que lo considero un hombre que revolucionó al basquetbol mexicano.

Marvin Brown ha sido el mejor hombre ofensivo que he visto en toda mi vida, de tal manera que era demoledor en tanto que Lou Small era un auténtico fuera de serie y aunque algunos podrán criticarme, lo considero un genio muy similar a Michael Jordan, de tal manera que la gente de Aguascalientes debe sentirse privilegiada por haberlo tenido.

McCowen y Nelson los respaldaban, así como nosotros cuando nos entrabamos de relevo, de tal manera que éramos una auténtica familia y ese, agrega Víctor, fue nuestro gran secreto para hacer historia.

Nos platica de una y mil anécdotas, inclusive de algunos amoríos que no pasaron a más y dice que Panteras muy pronto se convirtió en el enemigo a vencer. Dorados, Lechugueros y Santos de San Luis eran auténticos trabucos con jugadores de enorme fama, por lo que cobraban muchísimo más que nosotros, sin embargo tuvieron que doblegarse ante nosotros y cómo no recordar que en la final, que disputamos en enero de 1974, nos coronamos al ganarle el séptimo partido a los Dorados de ChIhuahua, en los que militaban extranjeros de primer nivel así como Raúl Palma, Oscar Asiaín, Chuy García, ¨Indio¨ Alvarando, entre otros, teniendo como entrenador a Gustavo Saggiante, presuntamente el mejor entrenador mexicano de la historia.

Fueron poco más de 80 juegos los que protagonizamos en esa temporada y en mucho más de la mitad me tocó participar, afortunadamente con éxito, de tal manera que me siento muy orgulloso de haber vestido la playera de Panteras y cómo no mencionar que aún recuerdo que en la celebración de nuestro título nos pasearon a hombros por la calle Madero y no cabía ni un alfiler, los tumultos eran increíbles, algo que nunca se había visto en Aguascalientes.

Emocionado, como si estuviera viviendo una vez más esa gran conquista, Víctor Plata nos dice bien convencido que el verdadero triunfador es un guerrero, pero un guerrero que lucha, en silencio, con enemigos que están dentro de sí mismo.

El verdadero triunfador conoce su propósito, describe sus metas y lucha por objetivos concretos, es un estratega y un táctico a la vez, eso fue lo que me enseñó militar con Panteras de allí que creo que el triunfador no pierde energía, ni tiempo; no desperdicia su vida en fantasías que llevan a la frustración.

Hace lo que piensa, expresa lo que siente, toma decisiones y avanza, sus palabras tienen amor, fuerza, sabiduría y poder.

Un triunfador sonríe frente a la adversidad, camina rápido y lucha insistentemente por su propósito, Nunca desiste, nunca se desanima y nunca se queja, eso es lo que deben tener presente hoy niños y jóvenes, esos a los que tenemos que rescatarlos de las drogas y el alcoholismo, dice.

El verdadero triunfador eligió el triunfo como camino, y el triunfo lo eligió como discípulo, él tomó la decisión: el éxito será su destino de allí que nunca, por ningún motivo, se traiciona ni traiciona a su maestro, su camino, su sueño, su ideal.

No lastima, ni hiere a los demás, no responde la burla, la envidia o la mentira, menos a la traición, de tal manera, al menos desde mi punto de vista agrega Víctor, el triunfador es un guerrero de actitudes internas, no necesita combatir o competir con los demás, para vencer basta con la fuerza de su presencia, pues el verdadero triunfador es un hombre mágico.

Su magia es sencilla, nace de tres actitudes: Des su humildad para escuchar y aprender; de su amor para servir y ayudar a los demás, y de su fortaleza para nunca desistir hasta llegar al triunfo, de tal manera que su magia consiste en seguir un camino transparente hacia un camino definido (CONTINUARA EL LUNES).

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