Verano de 2020: demasiado fuerte para las capas de hielo y glaciares

Claudia Dupeyrón García ___________________

La Habana, (Prensa Latina).- El verano de 2020 y sus altas temperaturas alrededor del mundo tienen un gran impacto sobre los glaciares y las capas de hielo cuya destrucción aumenta el nivel del mar poniendo en riesgo la supervivencia de muchas poblaciones en todo el planeta.

De acuerdo con un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en los últimos tres meses se registraron temperaturas récord en el Ártico e incendios devastadores que causan graves daños sobre los ecosistemas y amenazan la vida humana y las infraestructuras de varias islas.

«Los desprendimientos de capas de hielo y las pérdidas de masa extremas de glaciares no se pueden reponer en el clima actual y podrían volverse más frecuentes en el futuro si las emisiones de gases de efecto invernadero no disminuyen», alertó la OMM.

Al respecto, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, señaló que urge más que nunca un cambio sistémico, reforzar las normas, políticas y leyes ambientales que prevengan las emisiones de gases contaminantes.

«Los países necesitan acabar con los subsidios a los combustibles fósiles, y a nivel internacional hace falta mayor cooperación para lograr una transición a ‘tecnologías y energías limpias’; así como un transporte sostenible», puntualizó.

Altas temperaturas: el Ártico, el Tíbet y los Alpes se calientan

Según el documento de la OMM, las temperaturas en el Ártico aumentan más rápido que el promedio mundial, causando procesos de amplificación y retroalimentación como la rápida disminución del hielo marino que contribuyen significativamente a este calentamiento.

El verano de 2020 en esta región estuvo marcado por récords como los 38 grados Celcius ( C) experimentados por primera vez el 20 de junio en la ciudad siberiana de Verkhoyansk ubicada sobre el círculo polar ártico.

Entretanto, en el archipiélago de Svalbard, una nueva medición de temperatura rompió un récord de 41 años, con 21,7 ° C registrados en la ciudad de Longyearbyen el 25 de julio.

En la estación Eureka en Nunavut, el Servicio Meteorológico Nacional de Canadá informó 21,4 ÂC el 27 de junio.

Los especialistas de la Organización Meteorológica Mundial concluyen que las temperaturas en los Alpes crecieron en 2 ÂC durante el siglo XX, debido a la disminución de la capa de hielo que descubre rocas más oscuras que absorben más radiación solar.

Por otro lado, en los Alpes se registró una ola de calor sostenida hasta julio y principios de agosto, aunque este verano no se batieron récords de temperatura en esa región, refiere la OMM.

«El retroceso de los glaciares en los Alpes no solo afecta nuestros paisajes, sino también nuestros recursos hídricos y partes de nuestra economía. Los eventos abruptos de pérdida de masa como el observado en Turtmanngletscher en Suiza son raros, pero ilustran cómo los glaciares sufren veranos anormalmente cálidos», asegura la agencia meteorológica.

Durante un video captado por un turista el pasado 6 de agosto se pudo observar como el glaciar Turtmanngletscher en el cantón del Valais se partió en dos y perdió 300 mil metros cúbicos en un colapso dramático.

Mientras tanto, en Italia, el glaciar Planpincieux ubicado en la vertiente oriental de las Grandes Jorasses, Valle de Aosta, en el macizo del Mont Blanc, se ha mantenido al borde del colapso durante más de dos años, refieren los expertos.

El derretimiento del lugar se aceleró este verano hasta alcanzar velocidades superiores a un metro por día a principios de agosto, lo que provocó la evacuación de los hoteles y casas cercanos. Tal como en 2019, también en este año un gran volumen de hielo se movió rápidamente y amenazó la aldea de Planpincieux.

Más de 500 mil metros cúbicos de hielo se desprendieron gradualmente del cuerpo principal del glaciar, pero al final no lo derrumbaron; mientras que se registraron cinco grados Celsius a una altitud de cuatro mil metros sobre Courmayeur, en el lado italiano del Mont Blanc, a principios de agosto.

En el viejo continente, el calor afectó a más naciones como Francia, donde la temperatura llegó a 40,4 grados Celsius durante los primeros días de julio en Ayze, una pequeña ciudad en el corazón del macizo del Mont Blanc.

Pero los efectos del calentamiento global también se hicieron sentir este verano en Asia con fuertes precipitaciones que provocaron un estallido del lago glaciar de morrena Jinwuco en la meseta Qinghai-tibetana el 25 de junio de 2020, causando daños importantes, informó la OMM.

Imágenes de teledetección mostraron que había una gran cantidad de hielo y nieve en avalanchas de rocas cayendo al lago glaciar el 21 de junio.

Otros efectos similares se sintieron entre el 30 y el 31 de julio la plataforma de hielo de Milne en Canadá, cuando un extenso sector de 81 kilómetros cuadrados se rompió, reduciendo el área total de hielo en un 43 por ciento.

Las autoridades canadienses aseguraron que este fenómeno sucedió debido a las temperaturas del aire por encima de lo normal, los vientos marinos y costeros y la falta de hielo marino, junto con la reducción de la capa a largo plazo y la presencia de fracturas preexistentes.

Según explica la OMM, las consecuencias del colapso van desde la pérdida de un ecosistema raro, la posible aceleración del derretimiento de glaciares hacia el océano, lo que lleva a un mayor aumento del nivel del mar, y la formación de nuevas islas de hielo a la deriva como resultado del desprendimiento.

A medida que el clima aumenta en el Ártico, los cambios recientes en la capa de hielo flotante a lo largo del norte de la isla de Ellesmere también en Canadá, muestran que un área caracterizada anteriormente por plataformas de hielo ya no es capaz de mantener este tipo de particularidades, detalla la Organización Meteorológica Mundial.

De acuerdo con la OMM, en los últimos cinco años la extensión del hielo marino del Ártico ha estado por debajo de la media. En el período 2016-2019, la pérdida registrada de la masa de los glaciares superó los valores de cualquier otro período quinquenal previo desde 1950. La velocidad de subida del nivel medio del mar a escala mundial se incrementó en la última década.

Las consecuencias más graves se han debido a fenómenos meteorológicos y climáticos extremos. En muchos de ellos, se ha reconocido una clara huella del cambio climático inducido por el hombre.

Más calor en el futuro

Los pronósticos de la OMM aseguran que la temperatura media mundial del período 2016-2020 sea la más cálida de la cual se tiene constancia, aproximadamente 1,1 grados Celsius por encima de la media de 1850-1900, la era preindustrial.

Asimismo, en el período quinquenal de 2020 a 2024, la probabilidad de que por lo menos en un año se superen en 1,5 °C los niveles preindustriales es del 24 por ciento, señalan.

Se añade, además, un 70 por ciento de probabilidades de que, durante los próximos cinco años, haya uno o varios meses con una temperatura al menos 1,5 C por encima de los niveles preindustriales.

Una investigación científica del equipo Unidos en la Ciencia, llevada a cabo por la OMM, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente, el Panel Intergubernamental de Expertos del Cambio Climático, la UNESCO, y otras instituciones internacionales, apunta a que el quinquenio 2016-2020 será el más cálido de la historia registrada, advierte la ONU en su informe más reciente publicado este 9 de septiembre.

Además, recalca que el mundo está muy lejos de cumplir los objetivos planteados en el Acuerdo de París para mantener el incremento de la temperatura mundial por debajo de los 2 °C con respecto a los niveles preindustriales o de limitarlo a 1,5 C.

El estudio también resalta como la Covid-19 obstaculizó la capacidad para monitorear esos cambios a través del sistema mundial de observación.

El secretario general de la ONU, António Guterres dijo en el prólogo del informe que este año la pandemia de Covid-19 cambió las vidas en todo el mundo y al mismo tiempo, el calentamiento de nuestro planeta y la alteración del clima mantuvieron un ritmo acelerado.

«Nunca había sido tan evidente la necesidad de aplicar transiciones limpias, inclusivas y a largo plazo que permitan afrontar la crisis climática y hacer realidad el desarrollo sostenible. Debemos convertir la estrategia de recuperación de la pandemia en una auténtica oportunidad para forjar un futuro mejor. Necesitamos ciencia, solidaridad y soluciones», resaltó.

*Periodista de la redacción de Ciencia y Técnica de Prensa Latina.

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