Un juego de caballeros

Por el coronavirus, cine en casa

Gillian Turner _____________

En esta época de Coronavirus ¿qué hacemos? Cada día nos quedan menos opciones. Así que nos quedamos en casa … y entonces ¿qué? Inspeccionamos todos esos libros que guardamos para leer en alguna ocasión; revisamos los libreros para alguno que se nos antoja leer de nuevo; escuchamos toda esa música olvidada; vemos de nuevo las películas en DVD que vimos una vez y que quedaron por ahí abandonadas.

Y ¿después? ¡Nos queda Netflix! y claro, todas esas otras plataformas de streaming que de repente están de moda.

La oferta es enorme, en calidad, categoría, procedencia.  Hay películas y series españolas— aunque desgraciadamente muchas están dobladas al inglés; asiáticas, orientales, rusas, europeas; de artes marciales; históricas, de las mafias de todos lados; de narcos; hay esas series turcas interminables; hay películas de fantasía o de ciencia ficción, documentales, productos para los chicos, los grandes, los de en medio.  

Entre todo, destaca una nueva miniserie: Un juego de caballeros (The English Game). Se trata de los inicios del fútbol en Inglaterra en el siglo XIX, cuando lo jugaban los “gentlemen” – egresados de las escuelas de élite como son Eton, Harrow, Charterhouse. Es la historia de cómo empezaron a jugar fútbol los muchachos de la clase obrera, cómo se empezó a cobrar por jugar (la transición del fútbol amateur al profesional), cómo el “Blackburn”, un equipo del norte industrial de Inglaterra, logró vencer al equipo de los “Old Etonians”, y ganó la Copa de la FA (la Asociación de Fútbol de Inglaterra).

La fotografía muestra una Inglaterra idílica y verde, aun tratándose de las condiciones miserables en que vivían los obreros de las fábricas textiles en el norte de Inglaterra, cuna de la Revolución Industrial. Mucha gente hizo mucho dinero en esa época, explotando la miseria de muchos más.

Los protagonistas principales son: Arthur Kinnaird de parte de los “gentlemen”, Lord Kinnaird en la vida real, filántropo, futbolista apasionado, Presidente del “Football Association” desde 1890 hasta su muerte en 1923, meses antes de la inauguración del Estadio Wembley; y Fergus Suter, obrero escocés, que empezó a jugar fútbol en Glasgow con el Partick FC. Fue reclutado para jugar con el Club Darwen y luego los Blackburn Rovers. Excelente jugador, es conocido además por ser el primer futbolista profesional. Los actores son muy buenos, el guion lo escribió Julian Fellowes, sí, el mismo de Gosford Park, Downton Abbey y tantos más.

Otro producto británico, muy disfrutable, es Skins, una serie en siete temporadas que se filmaron entre 2002 y 2013. Se trata de chicos de prepa, disfuncionales, con sus padres disfuncionales, en familias que funcionan a medias, y sus experiencias con la marihuana, las pastillas, la sexualidad, la anorexia; en fin, unos típicos adolescentes con sus típicos problemas.

Las series nórdicas son una revelación. Entre ellas está Karppi, serie finlandesa cuya protagonista es una mujer detective – Karppi – quien debe lidiar con sus problemas personales además de resolver homicidios y enfrentar el inevitable machismo nórdico.  Se acaba de estrenar Los asesinatos de Valhalla, serie policiaca islandesa, muy recomendable, y otra que ya tiene tiempo en la cartelera de Netflix es Atrapados, también islandesa.

Aparte de la abundancia de películas producidas por Netflix para verse exclusivamente en esa plataforma, hay una que otra buena película que ahora se puede ver por este medio. Una es The Pelican Brief (El informe pelícano) de Alan J. Pakula (1993). Se trata de los misteriosos asesinatos de dos jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos. Una estudiante de leyes, Darby Shaw (Julia Roberts) sospecha que se trata de una conspiración al más alto nivel. Su novio es asesinado, ella está en peligro de muerte. Un periodista, Gray Grantham (Denzel Washington) se involucra en el caso, y los culpables finalmente reciben su merecido. Es una película entretenida, ágil, bien hecha, con buenos actores, aunque tristemente el personaje que interpreta Sam Shepherd (Thomas Callahan, el novio de Darby) se muere muy pronto.

Otra película que vale mucho la pena ver es Catch me if you can (Atrápame si puedes), 2002, de Steven Spielberg. Narra las aventuras de un súper estafador llamado Frank Abagnale Jr. Es de esos casos en que la realidad es más fantástica que la ficción. Siendo todavía menor de edad logra estafar unos 4.0 millones de dólares con cheques fraudulentos haciéndose pasar por piloto, médico, y abogado. Finalmente es capturado pero muy pronto el FBI lo recluta para ayudar en el combate contra el fraude bancario. La película goza de un reparto espectacular: Leonardo DiCaprio es Abagnale Jr., el joven y brillante estafador; Christopher Walken es Frank Abagnale Sr., hombre fracasado que finge ser exitoso; Nathalie Baye es la bella madre francesa del joven Abagnale delincuente; Tom Hanks es agente del FBI (en la película llamado Carl Hanratty) que persigue Abagnale hasta su captura, para después ofrecerle chamba. Con estos actores y con el sello Spielberg, ¡no hay pierde!

Entonces, nos quedamos en casa, y ¡seguimos viendo películas!

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