Tomás Moro y los hospitales

El otro dato

Juan Chávez ________________

Hace 500 años, Tomás Moro concibió lo que hoy son los hospitales acondicionados para atender a los enfermos de la mortal covid-19.

Sin ser profeta y por sorprendente que parezca, en su libro “Utopía” escribió:

“Estos hospitales están tan bien dispuestos y surtidos de todas aquellas cosas que afectan a la salud, y servidos con tantas atenciones y cuidados por enfermeros y médicos doctos, que si bien no es obligatorio que se lleven ahí a todos los enfermos, no hay nadie que al sentirse malo no prefiera pasar la enfermedad en el hospital mejor que en su casa”.

Algo así como los López –el que gobierna México y el que dirige la terapia contra la pandemia–, planearon para combatir el terrible mal… pero ¡lamentable!, sin estrategia alguna.

Digamos que los López han hecho todo al aventón, al afamada “ay se va”. Al trote moche, mientras la población es aniquilada.

Por eso llegamos al millón de infectados y estamos por rebasar el medio millón de inmisericordes muertes.

A los López el coronavirus los agarró descuidados y confiados en que sabrían cómo dominarlo. El primer López, comiendo en una fonda del mercado público de Oaxaca conminó a la población “a que saliera” a comer a la calle. No va pasara nada, diría, cuando ya estaba pasando todo, cuando la covid-19 empezaba a aplastar a la población mexicana a velocidades sorprendentes, de tal suerte que en los 100 días que lleva flagelándonos está en el millón de casos confirmados. Algo así como 10 mil infectados por cada 24 horas.

 Seguramente los López no han leído al que luego la Iglesia convirtió en santo. Por lo menos demostraron que no lo leyeron a cabalidad o no lo comprendieron.

Confirmaron, eso sí, lo que Tomás Moro fijó con su Utopía: Que un país, como el que describe en su obra, ¡No existe!

Utopía es una isla que, para que fuera tal, la población toda, a ritmo acelerado, construyó un istmo para separarlo del macizo continental y crear la isla donde se establecen 54 ciudades, todas iguales, bajo gobiernos iguales, gobernadas por el príncipe que el pueblo escoge a través de los senadores que elige.

Una democracia indirecta tipo la estadounidense que está por efectuarse el martes 3 de noviembre con Donald Trump republicano y Joe Biden demócrata, como candidatos.

Moro lega a la humanidad un principio que debiera ser base de todos los principios:

“Pero antes que a nadie, se atiende al cuidado de los enfermos, los cuales son atendidos en Hospitales Públicos, de los que hay cuatro en cada ciudad (uno por cada distrito) y están situados en las afueras, siendo tan capaces que parecen poblaciones pequeñas”.

Lección ejemplar. Tomás Moro enseña en su Utopía. ¡Hay que aprender de ella, señores López!

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