Tiburones, un llamado a su preservación más allá del miedo

Diony Sanabia * _______________

La Habana (Prensa Latina).- Inspiradores de temor en muchas personas, amados por otras o víctimas de cazadores con fines de lucro, los tiburones siguen siendo de esas especies que nadie o muy pocos desean su desaparición.

Sin embargo, en tiempos de crisis climática y constante depredación humana, no cesan los llamados a preservar a estos peces cartilaginosos, cuyos representantes modernos surgieron hace unos 100 millones de años.

Una investigación del proyecto Global FinPrint, divulgada a finales de julio último, señaló que los tiburones están funcionalmente extintos en una quinta parte de los arrecifes de coral del mundo.

A partir de 2015, dicha iniciativa, con el propósito de cuantificar especies amenazadas y a la cual pertenecen cinco universidades y el Instituto Australiano de Ciencias Marinas, ha analizado más de 15 mil horas de grabación en 371 de los mencionados ecosistemas.

En esos arrecifes resulta probable que queden unos pocos ejemplares y no los vimos, estimó Demian Chapman, profesor de la Universidad Internacional de Florida, Estados Unidos.

Tal situación, agregó citado por reportes de prensa, supone la existencia de un nivel tan bajo que los escualos no están contribuyendo al ecosistema como lo harían normalmente.

De acuerdo con el docente, se considera que antes de la dañina presencia humana había tiburones en todos los arrecifes de coral, pero las poblaciones han mermado por la explotación pesquera.

Con el uso de cámaras subacuáticas en 58 países, Global FinPrint registró la vida marina en los referidos lugares y obtuvo datos también sobre otras especies como las mantarrayas y las tortugas.

Las informaciones expusieron que prácticamente no se encontró ningún tiburón en los arrecifes de coral de Kenya, Qatar, Vietnam, República Dominicana y los territorios caribeños de Francia y Países Bajos.

Allí, según las cifras, solamente fueron identificados tres de estos depredadores marinos en más de 800 horas de grabación.

Por otra parte, gracias a la técnica Max In, que consiste en realizar un conteo del número máximo de escualos en la pantalla cada hora, se demostró que en países con restricciones en la pesca o medidas de conservación hay una mayor cantidad de tiburones.

De esa forma, el estudio citó a Bahamas y apuntó que tal nación recibe beneficios económicos por la presencia de tiburones en sus aguas al ingresar cada año 120 millones de dólares en actividades turísticas afines.

También, subrayó la investigación, varias recomendaciones de los científicos propiciaron la creación de santuarios de tiburones en sitios en los cuales estaban amenazados, como en Belice.

Al mismo tiempo, el estudio precisó que en lugares con poco control gubernamental y agresivas artes de pesca, como en las costas de Jamaica y Colombia, los escualos se encuentran en mucho menor número.

Para los especialistas, no es necesario prohibir totalmente la pesca, pues la combinación de las restricciones con las áreas protegidas supone un cambio positivo.

En opinión de muchos, el miedo a los tiburones está relacionado con sus ataques a los seres humanos, principalmente del blanco, los cuales alcanzan dosis sobredimensionadas en películas; pero persisten mitos y criterios absurdos al respecto.       Según el Archivo Internacional de Ataques de Tiburones, una base global de datos sobre el tema, del Museo de Florida, el pasado año ocurrieron 140 de este tipo de interacciones con humanos, de las cuales solo cinco fueron mortales.

Esa fuente sitúa en 750 mil, 50 mil y 25 mil el número de muertes que se atribuyen anualmente a mosquitos, serpientes y perros, de manera respectiva.

De los 140 ataques de tiburones, 64 fueron «no provocados» al agredir el escualo a la persona por estar en su hábitat en ese momento, sin provocación alguna.

Mientras, 41 sucesos estuvieron antecedidos por intentos de contacto y de alimentación, pesca cercana al agresor, que ve a la víctima como un  competidor por la comida, u otras acciones.

Los restantes 35 hechos incluyeron 12 que fueron ataques a barcos motorizados y no motorizados (botes) y uno a un buzo en un acuario público, acotó el Archivo.

Con respecto a años anteriores, destacó, los incidentes «no provocados» en 2019 disminuyeron, pues el promedio de 2014 a 2018 fue de 82.

Por países, Estados Unidos tuvo el año anterior la mayor cantidad de ataques «no provocados» con 41, lo cual significa el 64 por ciento del total, y después se ubicó Australia (11 y 17 por ciento).

Las últimas estadísticas norteamericanas presentaron un incremento en relación a los guarismos de 2018 cuando resultaron 32 agresiones, el 48 por ciento del acumulado mundial.

Acerca de las actividades de las personas en el momento del ataque de los tiburones, el 53 por ciento de los afectados estaba practicando surf u otro deporte con tabla.

Más allá de que las agresiones constituyen un asunto de preocupación, diversas voces consideran que un problema mayor será la pérdida de los tiburones, desde los temidos blanco, tigre y toro hasta el más inofensivo.

(*) Periodista de Prensa Latina.

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