Tal cual

Migración e Hipocresía

Luis Carlos Rodríguez González ____________

En estos días que tan de moda se ha puesto el tema de la migración en el mundo por el caso de los refugiados de Siria y de otras naciones africanas hacia Europa, el gobierno mexicano tuvo una reacción tardía y tibia respecto a la posibilidad de recibir a parte de ese éxodo en nuestro país.

Tal vez el gobierno y la cancillería mexicana tiene claro, habiendo tantas opciones solidarias en el mundo, que los refugiados sirio no optarían por nuestro país que ha sido calificado por el padre Alejandro Solalinde y otras organizaciones no gubernamentales  como “el gran cementerio de migrantes”.

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Sin  embargo, senadores como Ernesto Cordero Arroyo, ex secretario de Hacienda y de Desarrollo Social en el sexenio de Felipe Calderón, exhortó a nombre de todos los partidos al gobierno y cancillería mexicanas a recibir y dar refugio al mayor número de sirios posibles en nuestro país ante la crisis humanitaria que se vive en esa región del mundo.

“México no puede quedar impávido ante lo que sucede en Siria y ante el sufrimiento de tantos seres humanos que huyen de una guerra civil que exponen sus vidas y que padecen condiciones infrahumanas en el intento de escapar a un futuro de muerte y desolación», indicó Cordero Arroyo en su discurso el pasado jueves 10 de septiembre.

Y uno se pregunta. Y los desplazados internos por la violencia en México, quienes por decenas de miles tuvieron que dejar sus casas, negocios y trabajo para huir de la interminable y ahora reeditada guerra contra las drogas que inicio Felipe Calderón.

Y los migrantes centroamericanos que viven aquí su pesadilla e infierno como aduana para el “sueño americano”. Y lo indígenas que son tratados como esclavos en los campos agrícolas del norte del país o que sobreviven en pobreza extrema en las ciudades y en sus pueblos.

En agosto del 2010 se conoció de la llamada “Masacre de San Fernando” en Tamaulipas, donde fueron encontrados 72 cuerpos de migrantes de varias nacionalidades, los cuales fueron ejecutados por cárteles de la droga, los cuales desde hace varios años han encontrado una “mina de oro” el secuestro y tráfico de personas que buscan llegar a Estados Unidos.

Meses después la entonces procuradora General de la República, Marisela Morales informó que se habían encontrado otras fosas siete en San Fernando y que la cifra total de cadáveres de migrantes ascendía a 193. Las nacionalidades de las víctimas principalmente hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, ecuatorianos y brasileños.

De cortísima memoria, Cordero Arroyo padece o finge amnesia, era de los hombres cercanos al presidente Calderón ya que se desempeñaba como secretario de Hacienda. No se recuerda ninguna mención a la tragedia de San Fernando ni a la crisis humanitaria de los migrantes centroamericanos que sigue vigente en México.

En los últimos tres años, grupos de migrantes centroamericanos han acudido al Senado para pedir se gestionen visas humanitarias que eviten la criminalización, detención y deportación masiva de quienes cruzan por México.

A estos encuentros han asistido lo mismo Layda Sansores, Mariana Gómez del Campo, Alejandro Encinas, Dolores Padierna, Ana Gabriela Guevara, Zoé Robledo , Benjamín Robles y la ex diputada Amalia García en busca de los reflectores. Sólo café, agua y galletas les ofrecen a los centroamericanos que viajan con sus hijos.

Alguna legisladora propuso en uno de estos encuentros en las lujosas salas de junta del Senado hacer una campaña para regarles zapatos. “No pedimos limosnas, exigimos nuestro derecho a la vida, al tránsito seguro por México, sin violencia.  Queremos visas humanitarias”, respondió con dignidad un joven migrante centroamericano.

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