Sigue la epopeya estudiantil

Carlos Ravelo Galindo, afirma: _____________

Es nuestra obligación, con autorización de nuestro amigo Virgilio Arias Ramírez dar a conocer su trayectoria en el Instituto Politécnico Nacional.

Egresó como licenciado en economía y en pedagogía. Y ya en el oficio de escribir obtuvo la licenciatura en periodismo.

En la actualidad es el secretario general del Club Primera Plana y vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

Sigamos con el segundo capítulo del acontecer estudiantil del sesenta y ocho, tal como nos lo narró:

Alguien dijo: “Podrás negar la realidad”, pero no las consecuencias de esa realidad.

Nosotros desde Excélsior, como reporteros, cubrimos parte del suceso. Estuvimos presentes durante pláticas de estudiantes con el procurador general de la República don Julio Sánchez Vargas, en su sede entonces de Correo Mayor a espaldas de Palacio Nacional.

Jorge de la Vega Domínguez, por el Poli, y Andrés Caso Lombardo, por la Unam, eran mediadores entre gobierno y estudiantes.

Y los acompañamos también en el Campo Militar número uno.

Es cierto:

 Durante el movimiento estudiantil del 1968, todo cambió, nada siguió igual:

El presidente de México era Gustavo Díaz Ordaz y el secretario de Gobernación Luis Echeverría Álvarez. Pedro Ramírez Vázquez fungía como presidente del Comité Olímpico de los Juegos Olímpicos de 1968, compromiso del gobierno mexicano, con el mundo.

Para ello se construyeron unos y se acondicionaron otros: la Villa Olímpica para alojar a los deportistas

El canal de Cuemanco, en Xochimilco y se adornaron con estatuas de los países participantes en diversos camellones y muchos otros arreglos de campos deportivos, incluso en varios estados del país para esta “fiesta deportiva”.

También en Europa se dieron algunas manifestaciones.

En mayo de ese año en Francia se había dado un movimiento civil que fue negociado y todo volvió a la calma.

En Inglaterra surgía la recia figura del liberalismo económico en Margaret Thatcher.

En el cono sur de América se dieron varios “golpes de estado” promovidos por los Estados Unidos, a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que como veremos después despojaron del poder a Salvador Allende, presidente de la República de Chile.

En México, la huelga estudiantil continuaba sin respuesta alguna de las autoridades bajo el gobierno autoritario de Díaz Ordaz, quien fue abucheado al inaugurar los Juegos Olímpicos el 12 de octubre de ese fatídico año del 68, no obstante haber dado a la juventud (hombres y mujeres) el derecho al voto a los 18 años.

Con la capital paralizada, los miembros de los comités de lucha de todas las escuelas ya eran perseguidos por la policía del Distrito Federal y los agentes de la Secretaría de Gobernación.

A tal grado que nadie portaba la credencial de estudiante porque si le era encontrada de inmediato era detenido, por “sospechoso de ser agitador”.

 Muchos padres de familia de los estados vivieron al D. F. para llevarse a sus hijos, al percatarse del riesgo que corrían y porque no había clases.

Se dieron las primeras marchas organizadas por el Comité Nacional de Huelga” del Poli, las cuáles eran ordenadas y sin violencia de ninguna clase.

Al principio solamente se gritaba en coro la salida del jefe de la Policía y del Cuerpo de Granaderos.

Todo cambió drásticamente, y se complicó al darse la primera marcha, que coincidió con otra organizada por la Confederación Nacional de Estudiantes Democráticos el 26 de julio, que hizo una manifestación de “Solidaridad con la Revolución Cubana”, y hubo represión en el área del Centro Histórico de la Ciudad de México.

El 29 de julio se había nombrado otra comisión en la escuela superior de economía encabezada por su líder Fernando Hernández Zárate, para que redactara un “Pliego Petitorio”.

Las razones iniciales del conflicto se dejaron de lado y el movimiento se politizó al participar grupos y partidos políticos de izquierda.

El primero de agosto Xavier Barros Sierra, rector de la Universidad izó la Bandera Mexicana a media asta y se considera que esto fue lo que más alarmó a las autoridades federales.

 La Federación Nacional de Estudiantes Técnicos por su parte el 4 de agosto publicó el manifiesto siguiente:

  1. Libertad a presos políticos,
  2. Derogación a los Artículos 145 y 145bis del Código Federal,
  3. Desaparición del cuerpo de granaderos,
  4. Destitución de los jefes policiacos,
  5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos, que fueron víctimas de agresión desde el 26 de julio en adelante,
  6. Deslindamiento de responsabilidades de los actos de represión y vandalismo por parte de las autoridades a través de la policía, granaderos y el ejército y
  7. Información completa y exhibición de los cadáveres correspondiente de los estudiantes fallecidos.

Las autoridades del Gobierno Federal y del Departamento del Distrito Federal, continuaban sin darle mayor importancia al movimiento, que marcó de por vida al México del siglo XX.

Surgieron otros líderes de los Comités de Lucha.

Fueron:

 Fernando Hernández Zárate, Sócrates Amado Campos Lemus, ambos de la ESE.

 Raúl Álvarez Garín, Gilberto Guevara Niebla, Salvador Martínez de la Roca, Anselmo Muñoz, Tomás Cabeza de Vaca, Félix Hernández Gamundi, Fausto Romo Sánchez, Marcelino Perelló (quien falleció el 5 de agosto del 2017).

 Eduardo Valle “el búho”, Ana Ignacia Rodríguez, Roberta Avendaño “la Tita”, Áyax Segura Garrido, quien quedó señalado como infiltrado por la Agencia Federal de Seguridad y Luis González de Alba, líder reconocido que falleció precisamente el dos de octubre, pero del año 2016.

Alguien dijo: “Podrás negar la realidad”, pero no las consecuencias de esa realidad. Durante el movimiento estudiantil del 1968, todo cambió, nada siguió igual:

               Los salones de clase se convirtieron en murales con pinturas llenas de consignas.

Las mujeres se vistieron de pantalones y empezaron a fumar, se popularizó la palabra pásala, agandalle.

Hombres y mujeres boteaban para la causa, y se producían en mimeógrafo hojas informativas, en todas las escuelas. Se quedaba una “guardia” con hombres y mujeres; algunos alumnos empezaron a usar aretes y pelo largo, muchos traían la camiseta y gorra con foto del “Che” Guevara asesinado el 8 de octubre de 1967 en Bolivia.

Los libros más leídos en la escuela de economía eran:  El Laberinto de la Soledad, El Capital, La Madre, Tabaco, Arco Iris, El Tábano, Los Super Machos, Dr. Zhivago, Cien años de soledad, entre otros.

Se popularizaron las “Peñas” folclor que trajo de Chile Rubén Schwartzman donde se cantaban versos de José Martí, de Mercedes Sosa, Violeta Parra, Chava Flores, etcétera.

El 28 de julio se dio el bazucazo en la Prepa 2 de la UNAM.

El 8 de agosto se forma el Consejo Nacional de Huelga y se realiza la manifestación del silencio el día 13 de agosto.

En septiembre, se dieron varios hechos:

La Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) cuyo presidente era José Cebreros fue rápidamente rebasada por ser “gobiernista”.

Era la organización estudiantil que representaba a los estudiantes del Politécnico.

En su lugar surgió la Federación Nacional de Asociaciones de Estudiantes Técnicos (FNAET) dirigida por Héctor Maga zuma, de Sinaloa y Virgilio Adrián Arias Ramírez, de Chiapas.

Integrada por estudiantes de los estados inscritos principalmente en el IPN y que vivían en las Casas del Estudiante Técnico.

Esta organización estudiantil que inscribió en el IPN a miles de jóvenes para el ciclo escolar (1969), fue bloqueada debido a la intromisión del gobierno en el sector estudiantil, a través del Luis Gómez Zeta del Sindicato Nacional Ferrocarrileros y del ingeniero Jorge Robledo Juárez de la Sección X del SNTE.

Los sindicatos se alinearon al Gobierno Federal.

El Ing. Javier Barros Sierra, como Rector de la UNAM se puso al frente de las manifestaciones, pero habría de renunciar el 23 de septiembre.

Los partidos políticos, unos estaban a favor del gobierno, pero los de izquierda, lo criticaban acremente.

 EL doctor Wilfrido Massieu Helguera, como director General del IPN, por depender de la Secretaría de Educación Pública no participó por ser institucional, lo mismo que el Director General de Chapingo, aún no era Universidad Autónoma.

A estas alturas en los periódicos de la Asociación de Prensa Estudiantil Técnica las consignas eran:

¡Fuera bestias de las Voca 7 (vocacional piloto ubica en la Plaza de las Tres Culturas) y de las Prevocacionales)

 ¡Caiga la tiranía¡, ¡Vivan las libertades! ¡Abajo la prensa venal!

 Otra consigna:

 “Soldados con bayoneta caladas, toman por asalto las vocacionales 5 y 7, violan la autonomía de la UNAM y

“Victoriosamente” ponen su bota militar en los recintos educativos; otra más: “¡!! Los soldados mexicanos no asesinan, no desmientas al poeta de la República: Guillermo Prieto ¡¡”

Mañana seguimos.

               craveloygalindo@gmail.com

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