Rusia y el trampolín para el desarrollo

Antonio Rondón* ________________

Moscú, (Prensa Latina).-  Rusia sitúa a 2019 como trampolín para su deseado salto tecnológico, mientras el partido gobernante inició la renovación de sus estrategias para las legislativas de 2021 y puso en práctica cruciales proyectos nacionales.

En febrero de este año, el presidente ruso, Vladimir Putin, sorprendió a muchos en el orbe al pronunciar un discurso a la nación, ante las dos cámaras de la Asamblea Nacional, centrado casi en un 80 por ciento en los problemas nacionales.

Cabe destacar el inicio de este año bajo los efectos de un incremento del Impuesto sobre el Valor Agregado, que pasó del 18 al 20 por ciento, y con el debate sobre la reforma de pensiones, dos temas para nada populares, pero que el Gobierno consideró necesario desarrollar.

El discurso fue más bien un compendio de metas para los funcionarios de todos los niveles, tanto regionales como federales, para la puesta en práctica de al menos 12 proyectos nacionales (nadsproyecti) que abarcan casi todas las esferas de la vida socioeconómica del país.

Los nadsproyecti están estrechamente ligados a los llamados decretos de mayo de Putin que incluyen la reducción sustancial de la pobreza, por debajo del cinco por ciento de la población, y el incremento de la esperanza de vida hasta los 80 años como promedio.

Además, antes de 2024, el país debe situarse entre las primeras cinco economías del mundo, reducir a cuatro la mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos, aumentar sustancialmente la base habitacional y dar un salto tecnológico, incluido en la esfera de la inteligencia artificial.

Las orientaciones también se refieren al aumento visible de jardines infantiles estatales o la creación de privados para reducir al máximo el déficit en ese aspecto, la creación del médico rural con todas las condiciones de vida y pago de salarios específicos.

Rusia deberá lidiar en el referido lapso con la eliminación de un déficit nacional de al menos 20 mil médicos, sin contar otros especialistas como enfermeros y auxiliares.

Putin también se refirió al mejoramiento sustancial de la atención primaria nacional, tanto en lo referido a los aparatos médicos como a las condiciones de los hospitales y de trabajo de los profesionales de esas instalaciones, en especial, fuera de las grandes ciudades.

La ecología, la recogida de desechos y, en sentido general, los servicios comunales también entraron entre los temas más polémicos, algunos de los cuales provocaron manifestaciones de la población, en varios casos, sin el permiso de las autoridades.

En ese proceso, el mandatario ruso subió las exigencias para las empresas del complejo militar-industrial, con la encomienda de acelerar la modernización de las fuerzas armadas y la creación de respuestas técnicas a los desafíos al poder de distensión de Rusia en el orbe.

Putin, de igual forma, recomendó ir más allá del cinco por ciento previsto como parámetro para la producción con propósitos civiles en las empresas del complejo militar industrial.

La industria bélica también debe ser un catalizador para el desarrollo de nuevas tecnologías y aplicaciones en la vida civil, comentó el jefe de Estado en varias reuniones efectuadas durante el año con diferentes factores de la sociedad rusa.

El 2019 también pareció ser el año en que el gobernante Partido Rusia Unida (RU) inició oficialmente su campaña electoral de cara a los comicios parlamentarios de 2021, en los que, según el primer ministro, Dmitri Medvedev, esa formación solo puede buscar la victoria.

La dirección en provincias, comarcas o repúblicas rusas cambió sustancialmente y fue rejuvenecida, en ocasiones con ganadores de un concurso nacional para dirigentes administrativos, organizado desde 2018, pero que ahora parece dar los frutos deseados.

En este año la economía rusa creció apenas en 1,6 por ciento, mientras la inflación quedó cercana al 3,6 y el desempleo en 4,7, el más bajo en toda la historia de la Rusia moderna, en tanto se logró un discreto 0,2 por ciento de crecimiento del ingreso real de la población.

Además, la Duma (cámara baja rusa) aprobó un presupuesto para 2020 y otro para el periodo 2020-2021, con un superávit promedio de 1,9 por ciento.

Sin embargo, los analistas consideran que para cumplir las tareas de desarrollo orientadas por Putin, el país necesitaría un crecimiento de casi un cinco por ciento anual, es decir, por encima de los tres puntos del promedio de crecimiento de la economía mundial.

Las sanciones unilaterales de Occidente y las contramedidas aplicadas por Rusia para prohibir el ingreso de productos a esta nación llevaron a un proceso de sustitución de importaciones que con inversiones multimillonarias catalizó el desarrollo de varias ramas.

Además, de la agricultura, creció la industria de construcción de maquinarias (turbinas, motores de buques y helicópteros), la esfera óptica, la relacionada con la aviación y la energética, todo para crear las bases de un trampolín que permita un salto del desarrollo en Rusia.

*Corresponsal Jefe de Oficina en Moscú de Prensa Latina.

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