Reyes magos sin seguridad alimentaria

El otro dato
Juan Chávez _______________

Con el coronavirus encima, más del 44.5% de la población que tiene empleo, vive en la pobreza laboral extrema.

Es decir, ganan tan  poco que ni para chicles les alcanza. La canasta básica alimentaria tiene un costo de mil  212 pesos al mes y el trabajador  trabaja por menos  de esa cantidad. Es decir, no está sujeto al salario mínimo… pero tiene que laborar, aunque sea por una  pinche bicoca o bocado.

Por si fuera poco, la pobreza y la inseguridad repuntan en México con la crisis del Covid.

El impacto de la crisis del coronavirus en México también repercute en la salud infantil, la seguridad, el Estado de Derecho y el ingreso de la población, coinciden los especialistas.

Con todo, la violencia es la violencia.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) detallan que la causa de muerte con mayor crecimiento en los últimos 10 años ha sido la violencia, ya que la tasa  de homicidios se ha triplicado desde 2010  y en 2019 hubo 36 mil 476 homicidios que no bajaron casi nada (125 menos), en 2020.

Los daños que deja el coronavirus a su paso por México son profundos y con fuertes repercusiones en materia económica y social, y como ejemplo están los 12 millones de empleos que se perdieron durante el primer confinamiento  para evitar la propagación de contagios.

La parte más grave de esta situación es el ingreso de las familias. Hay consecuencias en materia social: una es el incremento en la mortalidad infantil. Los bebés y los niños son los primeros que sufren la pobreza

En México se estima que el 10% de las muertes de menores de 5 años es por enfermedades curables, cuyos tratamientos son accesibles  a un  costo  mínimo y su aplicación no requiere conocimiento especializado, refiere el estudio La Muerte Tiene Permiso, de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

Al tener menos ingresos la población busca otros medios para obtenerlos, lo que se traduce en inseguridad, también en un descontento social,  y “poca confianza en el gobierno al ver que las promesas de bienestar no suceden”.

En materia económica y de competitividad, la violencia e inseguridad son factores que inhiben la inversión. Previo a la pandemia, en diciembre de 2019, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) refirió que para atraer capitales era necesario que México mejorara la seguridad, además de dar certeza  jurídica a los inversionistas.

Las consecuencias son un  rezago en  la educación y  la movilidad social que genera frustración entre las personas, pierden las esperanzas de mejorar ante la imposibilidad de tener un empleo y un ingreso decente.

Las oportunidades para salir de la pobreza se reducen; el trabajo digno es la única forma para salir de esta, pero en México no es la puerta por las condiciones laborales tan precarias, a pesar de tener una economía grande y dinámica.

El drama lo viven los miserables. Los demás se carcajean aun cuando el coronavirus está arrasando por igual.

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