Remesas, ‘logro’ que presume AMLO, en lugar de darle vergüenza

Centro Histórico

.- Ante la doble crisis, la Iglesia católica llama a revisar las políticas públicas.

.-  México cierra agosto con 64 mil 414 decesos por COVID-19.

.-  «Ya se acabó la robadera» y «ya no hay lujos en el Gobierno»: AMLO.

Crescencio Cárdenas Ayllón __________________

La verdad no es para llenarse de orgullo y mucho menos de satisfacción porque contrario a  lo que dicen las autoridades del sector salud mexicano y dichos del propio presidente de la República  de que “ahí la llevamos” y que “ya vamos a salir del hoyo” pero no se ve por ningún lado si hay alguien  que lance la cuerda para ello y mucho menos que digan en donde se ve la luz del túnel  y por ello es que les comparto los últimos datos del mes de agosto respecto al diabólico coronavirus.

Así pues autoridades de Salud federal informaron el  lunes sobre 256 muertes más en el registro, con lo que ahora el país suma 64 mil 414 decesos por COVID, desde el inicio de la epidemia. José Luis Alomía Zegarra, director general de Epidemiología, indicó que se tiene un acumulado de 599 mil 560 casos confirmados, 3 mil 719 más que ayer. Además hay 77 mil 730 sospechosos, a la espera de los resultados de las pruebas de laboratorio.

El día previo se dio la cifra de 64 mil 158 defunciones y 595 mil 841 casos confirmados.  Salud estima que hay 38 mil 923 casos activos, de personas que han tenido síntomas los últimos 14 días. Nuevo León, con 63%, es el estado con el nivel más alto de ocupación de camas con hospitalización general.

Colima, con 55%, tiene la mayor ocupación de camas para pacientes críticos.

En el tema de las divisas que envían nuestros paisanos a sus familias en México ya se habían tardado los críticos de la 4T en buscarle por ahí un problema a los ufanes del Presidente AMLO pero ahora vieron la mejor oportunidad y a propósito de su mensaje del Segundo Informe de Gobierno se soltaron el pelo y uno e ellos comentó lo siguiente y si lo Garraron de patito de feria y se lanzaron así.

“En realidad, las cifras sobre el ingreso de divisas que por la vía de las remesas ingresan al país, son una expresión de orgullo y solidaridad para los mexicanos que las envían. Al mismo tiempo, son una vergüenza y representan el fracaso del Estado Mexicano y los gobiernos de las pasadas cinco décadas, en crear un modelo  que generara oportunidades de desarrollo para su población, por la vía del crecimiento económico y la justa repartición de la riqueza, que fue acaparada por unos cuantos desde el poder político y económico.

En su personal uso y costumbre, el Segundo Informe de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador es el sexto que da a la Nación. Como sucede todas las mañanas en su conferencia de prensa, no dijo nada que no hubiera dicho antes. Su énfasis estuvo en las frases de su campaña permanente sobre el combate a la corrupción, así como la expresión del compromiso de su gobierno de apoyar primero a los pobres.

Para el presidente López Obrador el país va saliendo de la “pesadilla” de la pandemia del coronavirus, aunque este primero de septiembre el número registrado de muertos haya sido de 64,414 y contando.

Desde sus otros datos, en materia económica, México ya tocó fondo y empieza a reactivarse la actividad de la sociedad y la recuperación de empleos.

Como sucede en todos los informes de los presidentes en México, no faltó en el discurso de López Obrador el agradecimiento al Ejército y la Armada por su compromiso y profesionalismo. Destacó que en su gobierno ya no se reprime ni se tortura, se respetan los derechos humanos, lo que no sucedía antes. Aunque en redes sociales, en días recientes, circuló un video, publicado por El Universal, en el que, en un enfrentamiento del ejército con la delincuencia organizada, se escucha la orden de “rematar” a un sobreviviente.

Del compromiso de campaña de López Obrador, de regresar a las fuerzas armadas a sus cuarteles, lo que ya tendría que haber pasado, no dijo una palabra, tampoco explicó a la Nación sus razones para militarizar al país y en el proceso “arrebatar” a los civiles actividades que la ley les reserva, como la administración de Puertos y las Aduanas del país, entre otras.

El informe presidencial también es la oportunidad para agradecer y así lo hizo el presidente López Obrador cuando dijo: “Gracias, gracias, muchas gracias por las remesas que envían desde Estados Unidos, los mexicanos que trabajan en ese país”.

Hace una semana había abordado este tema en su conferencia de prensa y lo repitió íntegramente en su Segundo Informe: “El apoyo de nuestros paisanos migrantes por sus envíos, las remesas siguen creciendo a pesar de la pandemia; ya el crecimiento de las remesas este año con relación al año pasado es del 12 por ciento y este año vamos a tener remesas récord, yo calculo de alrededor de 40 mil millones de dólares y eso va a 10 millones de familias mexicanas”.

El agradecimiento de López Obrador a los mexicanos que envían remesas, que representan el segundo ingreso de divisas al país, después de las aportados por la industria automotriz, y que desde luego supera con mucho los ingresos petroleros y los aportados por el turismo, en crisis mundial, no contiene ningún mérito para su gobierno ni para los anteriores “neoliberales” que, con sus erráticas administraciones, “expulsaron” a más de once millones de mexicanos a los Estados Unidos.

Cuando López Obrador dice que “vamos a tener remesas récord de alrededor de 40 mil millones de dólares” que van “a 10 millones de familias”, se debe entender que son recursos que representan el sustento de más de 50 millones de mexicanos que pueden vivir con decoro, porque alguien de esa familia tuvo que migrar, en el transcurso de los pasados 30 años, para conseguir la subsistencia de los suyos.

Por eso AMLO lo festeja de esta forma en su spot por su segundo año, aunque eso no debería ser algo para sentir orgullo. Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos el número de personas de origen mexicano, registrado en el conteo de 2011, “asciende a 33.6 millones de personas, incluidos 11.6 millones que nacieron en México”. (Notimex, 8 de abril de 2013). Los datos corresponden al último censo en Estados Unidos, por lo que no reflejan los cambios recientes ni los efectos migratorios que la larga crisis económica de México tiene sobre la población que, para subsistir, sigue saliendo.

Y claro que la Iglesia también lanzo sus palomas al vuelo y ahí tienen que  la Arquidiócesis pregunta sobre cuántas muertes por Covid se pudieron evitar y el papel de la sociedad para frenar el virus. El segundo Informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que fue  el primero de septiembre, coincide con una de las crisis económicas y de salud más fuertes de la historia moderna del país, y, por lo tanto, es un buen momento para evaluar profundamente las políticas públicas implementadas, y para realizar los ajustes que se requieren, afirmó la Arquidiócesis Primada de México, que encabeza el cardenal Carlos Aguiar Retes.

En el editorial que publicó ayer en el semanario Desde la Fe, su órgano de difusión, expuso que la pandemia de Covid-19 ha hecho más evidente la urgente y necesaria atención a las personas que viven en situación marginal y que no tienen ni para comer, pues ha afectado laboralmente a millones de trabajadores y ha representado un grave golpe en la economía individual y colectiva.

Indicó que estamos en un momento que ha puesto contra la pared a nuestros hermanos adultos mayores, población vulnerable ante el Covid-19, que, además, es la que más ha tardado en recuperar sus actividades cotidianas ante el temor del contagio. La Iglesia expuso que no menos importante es el número de contagios y fallecidos. Son más de 60 mil familias lastimadas por la pérdida irreparable de un ser querido. ¿Cuántas de esas muertes pudimos haber evitado?, ¿qué tan bien hemos actuado como sociedad para frenar el virus?

Urgió a gobernantes y legisladores a encontrar soluciones que apoyen al sector productivo, e impulsen y promuevan a los que menos tienen, particularmente a los pueblos originarios y a la población migrante.

La receta López Obrador para sobrevivir. Como de costumbre, el presidente centró buena parte de su discurso en hablar del combate a la corrupción, puesto que considera que es el origen de la «crisis» de violencia e inseguridad que sufre México.

«Según cálculos oficiales, por no permitir la corrupción y hacer un Gobierno austero, hemos podido ahorrar durante nuestra administración alrededor de 560.000 millones de pesos (Unos 25.760 millones de dólares). No es para presumir pero en el peor momento, contamos con el mejor Gobierno», expresó.

Aseguró que «ya se acabó la robadera» y que «ya no hay lujos en el Gobierno», luego de haber recortado sueldos de altos funcionarios y haber puesto en venta el avión presidencial y vehículos oficiales.

Además se congratuló haber combatido la corrupción sin «venganzas políticas» contra sus predecesores y dijo que estos solo serán procesados si lo decide el pueblo en una consulta popular.

De hecho, el combate a la corrupción y los recortes en la administración pública, ahondados durante la pandemia, es lo que para López Obrador ha permitido tener recursos para evitar que la crisis sanitaria haya «desembocado en hambruna ni escasez de alimentos, ni en asaltos».

La ‘receta López Obrador’ para el coronavirus, que ha sido «única en el mundo» según dijo, ha consistido en contratar 47.000 médicos generales, habilitar casi 1.000 hospitales y acordar con Argentina la producción de una vacuna en Latinoamérica.

Además de distribuir microcréditos a pequeños negocios y evitar el endeudamiento del país, puesto que considera que inyectar capital a las grandes empresas es «inmoral».

«Aún con la debacle, fue menor el daño que nos causó la crisis económica que nos está afectando que lo que se está registrando en otros países como Italia, España, Francia y Reino Unido», celebró el mandatario en su discurso.

Tras el segundo informe de Gobierno, los empresarios tendieron la mano al Ejecutivo con vistas a la recuperación económica y a una próxima presentación del plan de infraestructura.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar, emitió una conferencia telemática en la que subrayó que López Obrador destacara en su discurso «la importancia del apoyo que el sector empresarial le ha brindado».

Escudado en que son las autoridades sanitarias las que gestionan la crisis, López Obrador evitó hablar de las polémicas cifras oficiales en México, el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que hace menos pruebas de COVID-19 pese a ser el tercer país del mundo con más fallecidos totales.

Tampoco hubo autocrítica sobre la crisis de violencia del país, que ha seguido aumentando pese al confinamiento.

Aseguró que ha habido una disminución en «casi todos los delitos», excepto homicidios dolosos y extorsiones, de los que culpó a la «llamada delincuencia organizada». Entre enero y julio de este año hubo 20.494 asesinatos, una cifra superior a los 20.176 del mismo lapso de 2019, año que cerró como el más violento de la historia de México.

Pero para López Obrador esto se resolverá porque «ya no hay funcionarios como (Genaro) García Luna», exsecretario de Seguridad Pública arrestado en Estados Unidos por supuestos nexos con el cártel de Sinaloa.  Mientras tanto, dijo, hay que seguir una «revolución de las conciencias» para que los ciudadanos no admitan en un futuro retrocesos a su nada humilde «cuarta transformación».

Por lo demás, creo que todos estamos bien.

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