Reanimación al «corazón verde» de Italia

Silvia Martínez* _______________

Roma (Prensa Latina).-  Sus nombres son muchos y los proyectos otros tantos, pero Valentina Capone, de Amatrice, al centro de Italia, deviene referente en el amor al terruño, la fuerza humana frente a la adversidad y el valor de la solidaridad para levantarse de los escombros.

Todo comenzó a las 03:36 horas del 24 de agosto de 2016 cuando un sismo de 6,2 de  magnitud, ubicado a 10 kilómetros de la localidad de Norcia, provincia de Perugia, estremeció con fuerza a Umbria, Lacio, Las Marcas y Abruzzo, con un saldo de más de 300 víctimas y más de 40 mil desplazados.

Una noche dramática, de tristeza e impotencia, en la que muchos pobladores de Amatrice, Accumuli, Arquata, Pescara del Tronto y de otras zonas perdieron a seres queridos, viviendas, trabajos y medios de labor, por ese terremoto en la Italia central donde ocurrieron otros en octubre de ese año y en enero de 2017.

El balance de daños refleja los estragos: el 60 por ciento de las viviendas destruidas en 62 municipios de la zona central de la península; derrumbes, totales o parciales, en cinco mil monumentos; el 20 por ciento del patrimonio, como frescos e interiores de iglesias, se perdió para siempre.

Torres medievales, campanarios románicos,  palacios góticos,  monasterios, todo un patrimonio milenario, desplomado, reducido a escombros y a polvo, en apenas minutos.

Nada comparable con el dolor humano ante la tragedia y el reto de sobrevivir, el deseo de no abandonar sus tierras y reiniciar los sueños de los pobladores de esas regiones, consideradas como el «corazón verde de Italia», particularmente Umbria, por sus singulares paisajes, colinas y montañas; burgos medievales y cultura culinaria familiar de arraigadas tradiciones.

En ese inevitable resurgir, en medio de la tragedia por el terremoto, Valentina, junto a su pareja, decidieron «dedicarnos permanentemente a la apicultura».

Esa pasión la coloca hoy entre los mejores productores de miel de alta calidad, ganadora del primer lugar durante dos años consecutivos en el concurso «Grandes mieles de flores silvestres» en la provincia de Rieti.

Su anhelo ahora es crear un laboratorio de extracción de miel en la empresa familiar de Bagnolo, en la propia Amatrice, una de las más golpeadas, y compartirlo con otros productores locales, que también sufren las consecuencias tras el terremoto.

Al igual que ella, otros jóvenes emprendedores y familias atesoran historias similares, como Simone Vagni, de Cascia, que además de gestionar una granja de vacas, produce azafrán, cereales, forrajes, legumbres y otros cultivos; o la de Angela Catalucci, de Acquasanta Terme, productora de queso pecorino en su granja de ovejas, vacas y terneros.

También en el Valle Castellana, provincia de Teramo,  crecen las plantaciones de patatas, castañas y otros cultivos, administrados por Massimo Pierascenzi, quien perdió con el sismo cuanto tenía para la explotación porcina y ganadera.

Todo ello ocurre en buena medida por el acompañamiento en sus empeños de la campaña de financiamiento colectivo  «Alleva la speranza +» (Cultiva la esperanza), promovida por  Legambiente, asociación ambientalista más extendida en Italia, junto a Enel, ente nacional para la energía eléctrica.

La iniciativa está dirigida a reanimar con el auxilio de donantes la economía local de esas zonas afectadas por los sismos de 2016 y 2017, realizada a través de PlanBee, plataforma de financiación colectiva cívica, inspirada en las abejas y su agudo sentido de la colectividad.

Un reporte de Legambiente realizado a principios de este año, informó sobre la recaudación de 133 mil 500 euros de 427 donantes, el cual consideró «un pequeño gran resultado de la solidaridad para empresas y territorios».

Por esa vía, comentó, alguien pudo reconstruir un establo, otros adquirir una máquina de ordeño móvil o equipos para mejorar la gestión del rebaño, lo cual fue posible «gracias a la generosidad de más de 400 donantes».

Algunos beneficiarios lograron la totalidad del monto solicitado, otros solo en parte, y también hubo quienes superaron el pedido inicial.

A juzgar por Legambiente es una «metas ‘pequeñasâ€Ö, en cierto sentido; muy grande, visto desde otra perspectiva, y especialmente si vives en un área donde todo aún necesita ser reconstruido».

Se trata de un «aporte a la esperanza» de mujeres y hombres para mantener sus pequeños negocios, el desarrollo de las economías familiares que preservan las tradiciones del país y, además, contribuir a detener la despoblación de áreas enteras de Italia.

Para Enrico Fontana, coordinador por Legambiente, «Alleva la speranza +», es apenas de una gota en el mar  con la que, acotó, debemos estar satisfechos por la oportunidad de compartir y de resistir, al tiempo que consideró que no se debe subestimar pues las zonas afectadas por el terremoto siguen en un profundo sufrimiento.

Recordó  cómo el 15 de enero pasado un centenar de alcaldes de los municipios afectados acudieron a Roma para discutir sobre el estancamiento de la reconstrucción post terremoto e instar al gobierno a iniciar trámites más rápidos y sencillos, amenazando con salir a la calle si se desatienden sus solicitudes.

Incluso, ocho meses después, a propósito del cuarto aniversario de la tragedia, el presidente de la República, Sergio Mattarella, reconoció que la labor de reconstrucción de las localidades destruidas -por el terremoto del 24 de agosto y los que siguieron en poco tiempo- está inconclusa y avanza con dificultad, en medio de muchas dificultades, incluso burocráticas.

Apoyo a las economías familiares afectadas por la pandemia

Con el interés de continuar apoyando a los productores, la mayoría negocios familiares y más en medio de una situación agravada por la emergencia sanitaria provocada por la Covid-19, Legambiente y Enel presentaron una nueva convocatoria de recaudación de fondos «Alleva la speranza +», activa del 10 de agosto al 13 de septiembre venidero.

En esta oportunidad la iniciativa llega a los negocios del sector del turismo no hotelero en el centro de la península, que sufrieron nuevas pérdidas en su facturación por otro duro golpe a estas zonas, desde el punto de vista económico y turístico, provocado en los últimos meses por el virus SARS-CoV-2.

Particularmente está dedicada a las entidades radicadas en las regiones de Abruzzo, Lacio, Las Marcas y Umbria, dirigidas por menores de 35 años o empresas familiares con jóvenes activamente comprometidos.

Enrico Fontana destacó las historias vividas en los cuatro años tras el sismo de agosto y el compromiso de muchos donantes a apoyar, lo cual definió como «un testimonio de esperanza y futuro» porque el corazón verde de Italia está comenzando lentamente a latir de nuevo por la contribución de muchas pequeñas empresas locales.

De igual modo, Filippo Nicolò, director de Sostenibilidad de Enel en Italia, señaló que «iniciativas como esta representan una palanca importante para el relanzamiento de los territorios».

Se trata, apuntó, de comprender los problemas y necesidades que persisten en las regiones afectadas por el terremoto cuatro años después, al tiempo que expresó el interés de su entidad de «ofrecer una contribución concreta para apoyar la economía local y ayudar a las familias, y especialmente a los jóvenes, para reconstruir el futuro de su tierra».

Más revitalización, apoyo empresarial, turismo, hospitalidad con los propósitos de «Alleva la speranza +», en un campo más amplio de actuación.

De manera particular, según sus promotores, la iniciativa apoyará el turismo rural y sostenible; a aquellas empresas que operan en ese sector, donde combinan la hostelería y el turismo local para dar a conocer y apreciar esta zona «única en su género con sus múltiples excelencias y bellezas naturalistas, paisajistas e históricas».

A la par se pretende proteger y promover el patrimonio, los recursos hídricos y energéticos, la biodiversidad y la calidad de producción y servicios de venta.

A cuatro años de los nefastos movimientos sísmicos, sumado el encierro impuesto por la pandemia, aparecen indicios positivos en los trabajos de reconstrucción a partir de un incremento de la acreditación de restauraciones de febrero a julio de 2020.

Aunque, más allá de la reconstrucción física de los edificios, a juicio de Legambiente «es necesario un compromiso fuerte y generalizado para relanzar y revitalizar la economía» en particular promover el desarrollo local sostenible y el gran potencial y la riqueza de la zona.

Destacó en tal sentido, a partir de datos del Atlas de los Apeninos, que existen en esos territorios casi un millón de empresas, el 17,2 por ciento del total nacional, dedicadas al comercio, la agricultura, la silvicultura y la pesca, actividades de fabricación, turismo y restauración.

«Alleva la speranza +» en su misión de rescate y conservación para los pobladores y la salud de las región central de la península, deviene reanimación al  «corazón verde de Italia».

*Corresponsal de Prensa Latina en Italia.

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