Que gran novela

Carlos Ravelo Galindo, afirma: ______________

De la Letra Escarlata, abunda José Antonio Aspiros Villagómez

“Otras Nubes muy interesantes.

Este 2020 se cumplen 170 años de que fue publicada La letra escarlata y a su autor le levantaron un monumento en su natal Salem.  Murió de casi 60 años, no sé de qué pues parecía de 80, a juzgar por sus diversas pinturas y fotografías.

         Las brujas no estuvieron de su lado en ese sentido. Pero lo sustantivo y lamentable es que no he leído esa novela ni la tengo, así que mi próxima búsqueda de un libro, será ese, pero en español.

Salud”.

Cierto, la novela se ubica como ya se dijo en 1650 pero Hawthorne la escribe en 1850.

Del propio Hawthorne fueron las siguientes palabras:

“la naturaleza humana a no ser por la presencia del egoísmo está más predispuesta al amor que al odio”.

Reitera el poeta Roberto López Moreno, como escritor y editor de libros:

¡Qué gran novela!

Nos coloca ante las diferentes consideraciones del pecado, del arrepentimiento, de la culpa, del castigo, del fanatismo, del odio colectivo y en 24 capítulos no de gran extensión, formula una crítica que con los años iba a tomar un nuevo y mayor sentido cuando entre 1950 y 1956 Estados Unidos iba a experimentar esa otra desmesura violatoria a los derechos humanos conocida en el mundo moderno como el macartismo.

               Pero estamos en el año en el que fue escrita La letra escarlata, es necesario recordarlo porque la historia que narra ya la habíamos vivido antes, desde Salem, desde mucho antes todavía, en otros continentes, y pareciera como si estuviéramos condenados a seguirla viva mientras exista el fanatismo sobre la faz de la tierra.

               Por lo pronto lo que tenemos en las manos, en firme, es un gran libro que inauguró parte de la gran literatura estadunidense.

El alegato de Hawthorne en contra de la fanática intolerancia sigue vivo como nunca, quizá porque se da dentro de un gran libro, y quizá también por que los grandes libros tienen ese maravilloso don, el de ser inmortales.

 Quién sabe cuánto tiempo más nuestras sociedades seguirán entre la gracia divina y la justicia de los hombres con su respectivo castigo, por lo tanto, libros como La letra escarlata tienen fuerte carga de actualidad.

               Qué gran mujer la que se eleva como su personaje central

Qué gran escritor el que nos obliga a considerar profundamente reflexiones morales, sociales, políticas, históricas y culturales que abarcan una época y las épocas.

               En La letra escarlata estamos citados todos en los diferentes tiempos en los que nos ha tocado estar sobre este planeta.

 Hawthorne nos invitó a conversar a todos en las páginas de su libro.

 La trama nos refiere a una mujer.

               Ester Prynne, quien acusada de adulterio por los moralistas de su tiempo y obligada a reconocer públicamente su falta por un cadalso rodeado por la población entera, con su heredera en brazos, producto del “pecado”.

Lleva zurcida en la vestimenta una letra “A” escarlata, como vergüenza, como símbolo de su falta: “Adultera”.

               Harold Bloom el gran crítico literario de nuestro tiempo se atreve a calificar a esta Ester Prynne como “la Eva americana” y le considera un gran poder sexual, lo que otros identifican como la expresión de una fuerza moral que la eleva por encima de los mezquinos que pretenden humillarla.

 La dimensión de Ester crece aún más porque el hombre con el que ha alcanzado su realización sexual es el mismo, el que por razones circunstanciales, se ve obligado a subir con ella al patíbulo y a exigirle en nombre de la autoridad que descubra la identidad del otro pecador, del padre de su hija.

Ella calla.

Los dos sufren ante esta situación; cada uno por lo que desgarra al otro.

Después del escarnio público ella regresa a la cárcel y tiempo después a la libertad, pero siempre bajo la burla generalizada.

               Por lo tanto, la libertad que le dan los otros, es ficticia.

La verdadera libertad se la da ella, con su decisión y con su carácter.

El padre de su hija, que resulta ser su confesor, de nombre Dimmesdale, no puede más con los grandes remordimientos que le corroen.

Y cuando siente cercana su muerte, después de un lúcido sermón que impresiona a todos por su elocuencia, decide ante la multitud ascender también por el cadalso y confesar públicamente que él es el complemento de la otra parte de la falta.

Ante el asombro de la gente después de su confesión cae muerto y muchos que presencian la escena aseguran haber visto sobre su pecho, cosida en su piel, la letra escarlata que pregona su pecado.

 Todo esto nos lo cuenta Hawthorne creyéndose dueño de un gran estilo.

Su prosa no es ligera pues está llena de metáforas y simbolismos.

 No obstante que habla omnisciente interviene en la trama en interacción continúa con los personajes.

De esta escritura resultan oraciones extensas a cambio de pocos y breves diálogos. Cada caso, cada situación, cada paisaje con su profundo significado son asumidos cuidadosamente por el escritor.

Se trata sin duda alguna de un gran libro escrito para mostrar, desde el viento hasta la entraña.

               Algunos precisarán con mayor puntualidad que se trata de una forma de prosa barroca.

Por mi parte considero que tal estilo es el más apto para abrir en la imaginación del lector una serie más abundante de posibilidades de interpretación y por lo tanto una mayor suma de consideraciones síquicas y morales con respecto a los hechos que se relatan.

Los personajes principales merecen por parte del autor una detenida atención que se interna detalladamente en los valores de su íntimo.

Gozará ampliamente la lectura el que esté dispuesto a desentrañar las maravillas que proporciona todo buen tejido metafórico como lo es este.

La sicología del autor desarrolla su lenguaje, pero la descripción del paisaje también y éste tiene mucho que decir desde la ciudad morbosa hasta la libertad del bosque en donde crece Perla, la hija de Hester.

 Por lo pronto lo que tenemos en las manos, en firme, es un gran libro que inauguró parte de la gran literatura estadunidense.

               Cuando apareció, fue tan importante que se mandó a imprimir en lo que para aquellos tiempos fue abundante tiraje, mismo que se agotó en tan solo 10 días.

 La salida del tomo fue todo un éxito, pero no lo veamos como éxito comercial, sino como el éxito de una fuerza delatora que se enfrentaba y removía conciencias.

 Ese es el gran libro que ahora volvemos a tener en las manos.

craveloygalindo@gmail.com