Postigo

Populismo apocalíptico

José García Sánchez __________

La tradición judeo-cristina obliga a sus generaciones posteriores hasta el infinito a definir el mundo de la manera más simple posible: la lucha entre el bien y el mal.

El adoctrinamiento de los creyentes que a pie juntillas se adhieren a los dogmas de fe como única manera de concebir el mundo, suelen quedarse con una visión medieval de la realidad, de ahí que no haya más remedio que ver entre estas dos posiciones el acontecer del mundo de manera más religiosa que humana.

De ahí que desde las más altas tribunas del país haya surgido el populismo como un demonio que quiere destruir la economía mexicana que no puede estar peor; peor también quiere destruir la paz social, que no existe y la tranquilidad de las familias que hace mucho tiempo dejó de vivirse en México.

Desde esa perspectiva simplona el mal ahora está representado por el populismo, pero, sobre todo, por su exponente mayor según una clasificación de quienes quieren, desde las tribunas del bien, combatir a Andrés Manuel López Obrador, viva encarnación de satanás.

En esta lucha a muerte no tienen más remedio que cuestionar lo que ellos, desde su muy pobre punto de vista  las políticas de otros países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, para decir que están muy mal en esos países cuando el índice de crecimiento es muy superior al de México. Pero eso no lo dicen, aunque lo saben lo ocultan aquellos que se dicen buenos y aseguran no caer en el pecado de la mentira aunque su administración esté llena de ellas.

Pero no solo el gobierno ha tomado de enemigo al populismo y a su verbo encarnado López Obrador, también la derecha medieval que iracunda arremete contrale populismo como si se tratara de uno delos jinetes del apocalipsis en voz del imberbe líder nacional del PAN, quien asegura que el populismo consiste en mentirle a la población un progreso inexistente. Entonces llega el momento de preguntarse si del 2000 al 2012, con el PAN, y luego del 2012 a la fecha hemos vivido un populismo. Porque en esas fechas también aseguran progreso inexistente.

Pero sí como son de simples sus definiciones y análisis de la realidad así es su fragilidad de argumentos para atacar a un populismo que, en términos reales, y con apego a la verdad tiene que ver con el PRI y con el PAN en sus raíces ideológicas.

Recordemos que el PRI se fortalece ideológicamente con el término de justicia social que no es otra cosa que un elemento clase del populismo que en su momento reventó en sus discursos Juan Domingo Perón, en Argentina; Getulio Vargas, en Brasil; José María Velasco, en Ecuador y sobre todo, Lázaro Cárdenas en México.

La corriente del pensamiento populista en su definición real y no en la que quieren darle los priistas y panistas resentidos es la corriente ideológica que sostiene la reivindicación del rol del Estado como defensor de los intereses de la generalidad de una población, a través delestatismo, el intervencionismo y la seguridad social con el fin de lograr la justicia social y el Estado de bienestar.

Estos términos no sólo toman en cuenta a la justicia social que durante muchos años caracterizó al PRI, y ahora todavía algún priísta trasnochado la recuerda en sus discursos, sino que también tiene que ver con las raíces ideológicas del PAN.

El mal no es el populismo ni en su definición real ni en la otra que es como de banqueta en boca de priístas y panistas de todos los niveles, sino alguien que puede subir en la intención del voto y dejarlos fuera de la competencia electoral. Pero deben saberlo ellos mismos que no sube pro méritos propios sino por los excesos de los contrincantes políticos que han ejercido el poder de manera arbitraria, represiva y corrupta.

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