Postigo

La soledad del PRI

José García Sánchez ___________

El PRI ha dejado atrás la justicia social, ideología que le dio fortaleza ante la población y un puente de comunicación con los empresarios.

No cabe duda que el PRI de ahora no es el mismo de antes. Ahora comparte la geometría política con el Pan del lado de la derecha y veces de la ultraderecha.

Muestra de ello es que ni Fox ni Calderón se atrevieron a realizar las reformas estructurales porque sabían que carecían de consenso social, pero el PRI de Peña Nieto sí lo hizo con un método más cercano a la imposición que al consenso y la decisión estuvo más próxima a la de una monarquía que a la de una democracia.

El PRI que ahora trata de fortalecer Manlio Fabio Beltrones está débil. Sus tres sectores, otrora pilares con raíces sociales se han convertido en un membrete. Los otros dos sectores, los cuales siempre estuvieron integrados sin reconocimiento oficial: los militares y los empresarios, no están ni unidos ni alrededor del poder. Ambos han sufrido muchos reveses que pudieron evitarse con un poco de voluntad política o de vocación de servicio, sin embargo no fue así.

Ahora se dice que los tres sectores del PRI son PAN, PRD y PVEM. Pero los poderes fácticos instalados entre los empresarios y los militares carecen de unidad entre ellos y no sienten simpatía alguna por la actual administración pública.

Los primeros quieren retirarse de las calles para integrarse a los cuarteles, tal y como mandata la Constitución; los otros no ven lo duro sino lo tupido con tantos reveses económicos y competencias desleales propinadas desde Los Pinos. Esto sin contar el descontento de los empresarios por las reformas fiscales que vienen a castigar más aún un sector que nunca antes había estado tan distanciado del poder central en México.

El PRI está débil, incluso en su parte más visible: las relaciones públicas, la de los puentes entre su cúpula y las bases militantes. Éstas saben que sus líderes carecerán de oportunidades electorales porque todo cargo de elección popular se lo llevan los incondicionales del Estado de  México en general, y del Grupo Atlacomulco en particular.

Ese desequilibrio real crea también una real división que pareciera irreversible ante el descuido de este tipo de aspectos que parece no atender el flamante dirigente  nacional del tricolor, al estar demasiado ocupado cuidándole las espaldas a la Presiente de la República.

El PRI está vivo en los medios, en su explanada donde se retroalimentan el optimismo como el de una secta que sacrificará a su víctima, pero la realidad es que está agonizando. Esto lo sabe Beltrones, quien seguramente antes de atender los desequilibrios internos del tricolor deberá contar con una estrategia segura para ganar las elecciones, aunque eso implique la creación de nuevos métodos para un gran fraude electoral.

Para ello tiene a otro de sus sectores, con el cual puede sustituir el apoyo popular electoral que en su momento le ofreciera la CTM; la CNC o la CNOP juntas y se llama INE.

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