Postigo

La educación debe ser intocable

José García Sánchez _________

Cuando no se aprende de la historia se improvisa. Pero cuando esa historia se desconoce se debe renunciar.

El surgimiento de las potencias derrotadas en las guerras mundiales le apostaron a la educación para poder existir. Japón y Alemania, por citar sólo dos ejemplos, aumentaron el presupuesto a educación a pesar de que la crisis que imponía la postguerra exigía una drástica reducción de presupuestos.

La economía de México actualmente es una economía de guerra. Así lo demuestran las restricciones presupuestarias a la educación superior pública que quieren imponer las autoridades hacendarias con la anuencia del Ejecutivo federal.  En su plan presupuestal para el 2016, la Secretaría de Hacienda contempla recortes a las principales universidades públicas del país, entre ellas la UNAM, el IPN y la UAM.

El documento “Techos del Proyecto de Presupuesto de Egresos 2016”, presentado a la SEP hace una semana, muestra cómo el Instituto Politécnico será la institución más afectada con los recortes, porque Hacienda propone recortar el presupuesto del IPN en 11.2 por ciento al pasar de 3 mil 522 millones de pesos en 2015 a 3 mil 127.2 millones, es decir, 394.8 millones menos.

La UNAM padecerá una caída de 350.4 millones de pesos al pasar de 7 mil 291.5 millones a 6 mil 941.2 millones, una baja del 4.8 por ciento. También tendrá un recorte de fondos por 112.5 millones de pesos: pasará de mil 677.5 millones a mil 565 millones, una caída de 6.7 por ciento.

Mientras que a la Universidad Pedagógica Nacional le disminuirán 18.3 por ciento de sus fondos: de 194.9 millones en 2015 a 159.3 millones en 2016.

La Coordinación General de Universidades Tecnológicas y Politécnicas también sufriría recortes: de 4 mil 282.3 millones a 4 mil 239.3 millones.

El Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN tendría 168 millones de pesos menos para quedar en 340.6 millones en 2016 en tanto que El Colegio de México obtendría 116.2 millones el año entrante frente a los 194.6 millones del año en curso.

No cabe duda que quienes carecen de conocimiento lo desprecian y quienes no han tenido maestros terminan por odiarlos hasta su exterminio, tal pareciera ser la premisa de la actual administración pública que se regodea exterminando todo tipo de educación y despreciando el conocimiento, o tal vez afrontándolo como un enemigo a vencer.

La reducción de presupuesto a la educación superior también convoca obligadamente a afiliarse a las doctrinas educativas privadas que tienen como objetivo aprender a servir al poderoso y creerse líderes en sus ramas de especialización. Una especialización que se acerca más a la tecnificación del conocimiento y a la desaparición de las disciplinas humanísticas que al verdadero pensamiento universal.

Peor además de este importante impulso a la educación privada la actual administración crea mayores diferencias sociales, al mismo tiempo que incrementa sus presupuestos en materia de seguridad, una seguridad que les ha servido para enriquecerse personalmente a con el pretexto del narcotráfico y los temores infundados sobre el peligro de las calles en todo el país.

Un presupuesto reducido a la educación pública da la puntilla al pensamiento crítico de una sociedad que se resiste a diluir su conciencia y a negar su inconformidad ante los embates violentos contra todo lo que es público, derechos que al fin y al cabo son parte de las restricciones de un régimen que se acerca más a la monarquía que admiran visiblemente que a una democracia en la que aseguran basar sus disposiciones unilaterales.

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