Para que nunca se nos olvide

Carlos Ravelo Galindo, afirma: _______________

               No distinguimos la verdad de la mentira.

Por eso qué es más importante para el hombre, mujer o lo que sea, encontrar la felicidad o realizar una obra digna de su condición humana.

               Ciertamente escoger lo mejor. Como en el cuento de Los tres cochinitos.

               Porque si no, viene el viento y levanta las carpas vacías en el zócalo. Como ayer.

               El 27 del mes de septiembre que acaba de terminar, pero de 1821 celebramos el aniversario de la consumación de la independencia.

Para que esto tampoco no se nos olvide, nuestro hijo el abogado Jorge Alberto Ravelo Reyes nos adentra, gracias al Diario Oficial de la secretaría de Gobernación, al proceso de Independencia de México iniciado por Miguel Hidalgo, el 16 de septiembre de 1810, continuó por once años hasta su consumación en 1821.

Vicente Guerrero, el líder de la resistencia insurgente en las montañas del sur, buscó un acercamiento con las fuerzas realistas que lo combatían, para sumarlos a la causa independentista.

Agustín de Iturbide, jefe de las fuerzas virreinales, había sido llamado por los conspiradores de La Profesa para encabezar un movimiento contrarrevolucionario, de manera que no entrara en vigor la Constitución de Cádiz, de inspiración liberal y en la que se había suprimido la Inquisición.

La intención consistía en restaurar el poder monárquico del antiguo régimen y para ello se debía pacificar primero al país.

Al constatar Iturbide que no podría derrotar rápidamente a Guerrero, cambió de estrategia y de planes y aceptó negociar la paz y la independencia con el líder insurgente.

Con el respaldo de la clase política, del ejército y de los insurgentes, el 24 de febrero de 1821 Iturbide proclamó el Plan de Iguala, que proponía la independencia absoluta de España, un gobierno monárquico constitucional reservado a Fernando VII o algún otro miembro de la casa reinante, la igualdad de derechos civiles para todos los habitantes de la Nueva España y la creación del Ejército de las Tres Garantías, que defendería los principios de Independencia, Religión y Unión.

El virrey Juan Ruiz de Apodaca criticó el Plan de Iguala y ordenó combatir a Iturbide, cuyas tropas aumentaron visiblemente en los meses de abril a junio, y a dominar las principales plazas y ciudades de la Nueva España.

Mientras tanto, en la Ciudad de México, los oficiales de los cuerpos de órdenes, dirigidos por el teniente coronel Francisco Buceli y los capitanes Llorente y Carballo tomaron Palacio y despojaron del mando a Apodaca, el 5 de julio de 1821. La lucha por la independencia estaba asegurada, sólo faltaba acordarla formalmente.

El 30 de julio desembarcó en Veracruz el liberal Juan O’Donojú, quien fungía como jefe político superior y capitán general de Nueva España, en sustitución de Apodaca.

El 4 de agosto, O’Donojú envió una carta a Iturbide, pidiéndole una entrevista, que se realizó en la villa de Córdoba.

 El 24 de agosto se firmaron los Tratados de Córdoba por los que se reconocía al Imperio Mexicano como soberano e independiente de España.

Se instauraba un gobierno monárquico constitucional moderado.

Se nombraba una Junta Provisional Gubernativa, la cual designaría una regencia compuesta por tres notables, quienes se encargarían del Poder Ejecutivo.

Se convocaría a las Cortes para promulgar la Constitución Política, encargando a O’Donojú ser el interlocutor para que la ciudad capital se entregase sin derramamiento de sangre.

Ante el avance del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el mariscal de campo Francisco Novella, responsable de la plaza, se reunió con los líderes del movimiento libertario el 13 de septiembre en la hacienda de Patera, para convenir la entrega de la ciudad.

Los realistas capitularon y el 27 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entró victorioso a la capital. Al día siguiente, la Junta Provisional Gubernativa promulgó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.

El ideal de Hidalgo, de Morelos, de Josefa Ortiz, de Leona Vicario y de miles de compatriotas que habían luchado por la independencia y la libertad de nuestro país se cumplió en esta fecha. Día de fiesta y solemne para la Nación.

 La Bandera Nacional deberá izarse a toda asta.

Nos indica el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

craveloygalindo@mail.com

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