Oficiosos

Entresemana

Moisés Sánchez Limón _____________________

Cada quien es libre de simpatizar e incluso defender a su político favorito. Elemental sustento de la democracia ésta de la militancia abierta, sin rubores, aunque suele ser utilizada como pretexto de defensas oficiosas o, como acusa el inquilino de Palacio, cuchareadas.

Una discusión añeja se refiere precisamente a la militancia partidista que debemos tener o no los periodistas, y digo periodistas con el amplio respeto y reconocimiento que tengo hacia mis colegas que hoy aguantan a pie firme una etapa sexenal en la que nos hemos convertido en blanco favorito del máximo poder político del país.

Y es que, como un singular mimetismo, como en aquellos días del foxismo cuando la señora Marta Sahagún fue el poder fáctico desde Los Pinos, censora en los medios de comunicación, cuya solicitud era una orden para correr o quitar de la fuente presidencial a un periodista incómodo, en la actual administración se han perdido convicciones e ideologías en varios espacios de los tres niveles de gobierno hasta convertirse en oficiosos defensores cuando no disciplinados imitadores de lo que hace el de arriba lo siguen los de abajo.

Gobernadores, presidentes municipales, alcaldes, regidores y sedicentes periodistas, a quienes llamo mercenarios, son oficiosos defensores con la vulgar crítica en privado, porque no se atreven a cuestionar una instrucción del inquilino de Palacio ni a discrepar de lo abiertamente improcedente, como ocurre con la emergencia sanitaria derivada por la llegada del Covid-19 a nuestro país.

Así, en las redes sociales transitan por lo menos dos videos, relacionados con Covid-19 que son un insulto al sentido común y se alzan como ejemplo de oficiosos y personajes ensoberbecidos, éstos que se creen dueños de la verdad y señores feudales, ejemplo básico de la máxima que reza: el poder a los inteligentes envanece y a los pendejos enloquece.

En este segundo caso –y si no tengo razón desmiéntame—está el gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien como senador se victimizó y luego, asociado con quienes junto con la señora Yeidckol Polevnsky se apoderaron de Morena, buscó formalmente ser el señor feudal de los poblanos, a quienes prometió el edén en la tierra.

Políticamente desaseado, Barbosa Huerta ha dado muestras de ausencia de cordialidad y respeto por el que piensa diferente, amén de considerarse dueño de vida y destino de los poblanos, al grado de decir que en Puebla, respecto de las medidas de emergencia sanitaria, sólo él puede disponer qué se suspende y qué procede incluso en materia educativa.

Luis Miguel Barbosa Huerta.

Y creo que Esteban Moctezuma Barragán debe pensar esa decisión de despachar como secretario de Educación Pública en la capital poblana, porque el señor feudal Barbosa Huerta lo descalificó en aquella decisión de ampliar las vacaciones de Semana Santa a partir del 23 de marzo y hasta el lunes 20 de abril.

Y fue tajante el señor feudal –¿o virrey?—poblano cuando, con ese semblante no se sabe si anda en sus cabales, sostuvo que además de él, sólo el secretario de salud y el secretario de gobierno (con minúsculas) pueden informar de las medidas sanitarias a aplicar en el estado, no un presidente o presidenta municipales. “El Estado (de Puebla) soy yo”, faltó decir al ex senador originario de Tehuacán que me cuentan sueñe acompañar con un caballero llamado Juan el Caminante.

Bueno, bueno, el ejemplo cunde y como hay desdén por las medidas de higiene que se deben observar como no saludar de beso ni dar abrazos y mucho menos estar en reuniones multitudinarias, entonces no extraña el comportamiento valemadrista de Barbosa.

Y en el primer caso, el de los oficiosos, vuelve a brillar el sedicente periodista Marco Antonio Olvera, por sus preguntas a todas luces sembradas y con el mejor ánimo de mala leche de descalificar a colegas periodistas y columnistas.

Le diré que mis colegas y columnistas que merecen mi respeto, aunque discrepe de algunos de ellos, porque se alzan como contrapeso del poder y, hay que subrayarlo, saben defenderse solos y no incurriré en ese procedimiento oficioso que es tema de esta entrega de entresemana.

No, no es defensa oficiosa ni nada que se parezca. Trato el tema por su burda pretensión y, sin duda, sembrada desde el espacio que controla a las conferencias mañaneras del inquilino de Palacio, pese a que este sedicente periodista integrante del grupo de blogueros o youtubers que se dicen dueños de la verdad e influyentes entre la opinión pública, con absoluta impunidad descalifican y pontifican.

Elemental, sembrada la pregunta, dan píe a que el licenciado López Obrador se explaye en el tema y concluya otorgándole a razón, en este caso al joven Olvera, como lo hace con Carlos Pozos Soto e incluso con el “Pirata pirata” venido a menos.

Buenos días, presidente; buenos días, funcionarios—saludó el atildado Marco Antonio Olvera y expuso, más que preguntar:

Veintiocho columnistas y reporteros dependientes de periódicos y portales de internet son los que ahora forman parte del staff de la desinformación en México. En ese sentido, presidente, yo quisiera decirle algunos datos a la gente que nos escucha, le voy a dar un reporte de fallecimientos por día en el mundo, cosa que no hacen los reportes en México, no sé si en otros países del mundo.

Tuberculosis, tres mil 14; hepatitis B, dos mil 430; neumonía, dos mil 216, VIH/sida, dos mil 110; Malaria, dos mil dos; shigelosis, mil 644, causa diarrea severa, mata a niños jóvenes; rotavirus, mil 233.

Influenza, que en el 2009 obviamente el gobierno del PAN, encabezado por Felipe Calderón, causó un desastre económico, han muerto mil 27 personas; norovirus, 546, bicho del vómito, mata a niños en países pobres; tosferina, 440; tifoidea, 396; cólera, 392; meningitis, 329; sarampión, 247; rabia, 162; fiebre amarilla, 82; y hoy la enfermedad de moda, el coronavirus, COVID-19, solamente han muerto 56 personas alrededor del mundo (¡Sopas!, desmiente a la OMS).

Y ahorita sostengo el tema de dónde extraje esta cifra, para que al rato no digan que estoy volando; equinococosis, 53; dengue, 50; hepatitis A, 20; varicela, 12; enfermedad del sueño, 10; ébola, 53; SARS, 32; MERS, 23.

Esta cifra fue actualizada el 9 de marzo de este año y son fuentes de Centros para el Control y Prevención de Enfermedades Organización Mundial de la Salud.

Presidente, en ese sentido, veo que los columnistas, que obviamente obtuvieron recursos millonarios gracias a las arcas del país… Dado que el COVID-19 es una cuestión de salud pública y una cuestión de Estado, no sé si su gobierno está pensando en que las conferencias de las 7:00 de la noche que se están ofreciendo que se hagan en una cadena nacional, porque el gobierno tiene derechos a esos espacios públicos para que obviamente se estén informando y obviamente, contrarrestemos esa desinformación; y además son espacios que le pertenecen al Estado, ya sea Televisa, Televisión Azteca y los demás medios, y que pudiera ser un decreto para que obviamente la gente esté informada de la ‘A’ a la ‘Z’ de lo que está pasando.

Tomamos en cuenta tu propuesta –respondió el señorpresidente–, pero no es eso lo que queremos. Lo mejor es convencer, persuadir, como decía el presidente Juárez: ‘Nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho’.

Entonces, van a seguir las conferencias, desde luego la mañanera y a las 7:00 de la noche para coronavirus todos los días, y se informa y mucha gente está atenta a los informes de la noche. Esto ayuda mucho a contrarrestar la desinformación, porque hay que guardar la calma, no caer en pánico.

Vamos a estar enfrentando adversidades, México ha resistido muchas calamidades por nuestra cultura, la cultura nos ha protegido y nos ha sacado adelante, por nuestra cultura hemos salido adelante y hemos enfrentando terremotos, inundaciones, epidemias, malos gobiernos, corrupción, todas esas calamidades por nuestras culturas. Nuestro pueblo es algo excepcional, extraordinario.

Entonces, vamos a salir adelante, es cosa nada más de que haya tranquilidad, confianza y nosotros no le vamos a fallar al pueblo.

Y, bueno, como para dejar sentado su vasto conocimiento de economía, aunque recitó de memoria, el joven Marco Antonio Olvera se lanzó con un abierto desprecio por un tema de la mayor importancia para la salud de los mexicanos:

Presidente, al corte de caja, una vez que pase este tema de lo del COVID-19 seguramente va a haber una reducción económica porque algunas actividades se suspendieron por el momento y se aplazaron a otras fechas.

A mí me han llegado a mis redes  –¡vaya influyente!–, sobre todo la gente que está en los estados, preguntan, porque ya les están amedrentando, diciéndoles que se les van a cancelar sus apoyos a los jóvenes, el apoyo a los ancianos, a las mujeres.

Yo quisiera saber obviamente, yo sé que eso no va a pasar porque ya está establecido en el 4º constitucional, pero ¿el gobierno cómo va a enfrentar eso luego de que el precio del barril de petróleo descendió?

No, no puedo soslayar a este integrante de esa pléyade oficiosa que en las redes sociales se alzan defensores de la 4T y su adalid, con posturas de abierta ofensa al sentido común, cerrados a una aleccionadora discusión de altura. Sí, usted propondrá no perder el tiempo con estos personajes, pero no se les puede dejar impunes. Digo.

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