Messi al cielo, Bartomeu al infierno

Yasiel Cancio Vilar (*) ______________

La Habana, 26 ago (Prensa Latina).- Lionel Messi estalló. Sus detractores asocian su decisión de salir del club a la escandalosa derrota en la Champions frente al Bayern Múnich, sin embargo, la realidad es otra muy diferente: la superestrella azulgrana se niega a seguir trabajando con la directiva actual.

Messi es el Barcelona. Después de Johan Cruyff, es la persona más influyente en la historia del club. Es el mejor jugador de la historia culé. En su palmarés ostenta más de la mitad de los títulos alcanzados por el Barça, un club con más de 100 años de vida.

Messi le dio al Barcelona lo que muy pocas veces tuvo: estabilidad deportiva e institucional y rendimiento de equipo top a nivel mundial, al punto que la escuadra de 2008-2009, liderada por el genio de Rosario y dirigida por Josep Guardiola, es considerada por muchos expertos como la mejor de la historia del balompié.

Pero el Barcelona es, de toda la vida, un club dado a las guerras internas, autodestructivo cuando aparecen los primeros vestigios de crisis, un club ‘victimistaâ€Ö y el actual presidente, José María Bartomeu, se antoja como el arquitecto del desastre que hoy se vive en colores azul y granate.

Con Bartomeu en el poder, sea como mandatario de la entidad o como principal secuaz del ex convicto Sandro Rosell, el Barcelona se enemistó con Guardiola, le quitó la medalla de presidente honorífico a Cruyff, contrató al iluminado de Gerardo Martino (temporada en blanco)y casi estalla en 2015, varios meses antes de ganar, milagrosamente, aquel triplete con Luis Enrique de técnico.

Lionel Messi.

Ese triplete dejó ciegos a los socios del Barcelona (en las votaciones) y le devolvió el aliento a Bartomeu, que pasó de estar fuera del club, a ser reelegido pese a sus cuestionados métodos.

Al poco tiempo, Bartomeu fue incapaz de retener al brasileño Neymar Jr., quien se marchó al París Saint Germain por cifra récord de 222 millones de euros.

Expertos coinciden que el crack sudamericano se hubiera quedado en el club con alguna influencia del presidente en la plantilla, pero se sabe que Bartomeu le tiene pánico a los pesos pesados y por años se dedicó solamente a consentirles cuanto capricho tuvieran.

Otros especialistas aseguran, sin más, que Bartomeu quería vender a Neymar para ostentar el récord de la venta más grande de la historia.

Pero la jugada le salió nefasta. Desde la partida de Neymar, el Barcelona fue dando tumbos un día sí y otro también. Las contrataciones de Coutinho y Ousmane Dembelé, pagados al triple de su valor real de mercado, metieron al club en serios apuros financieros y la nómina comenzó a sufrir una decadencia notable.

Tanto sufrió que llegaron los papelazos de Roma (0-3) y Liverpool (0-4) en la Champions, y hace unos días se hundió la Tierra con la hecatombe de Lisboa, ante el Bayern Munich (2-8).

A esos fracasos consecutivos en Champions, debemos unirle la dudosa gestión de Bartomeu en torno al escándalo con la empresa I3 Ventures y las difamaciones de jugadores y directivos del club en las redes; o la incoherente salida de Ernesto Valverde del banquillo para traer a Quique Setién.

Después de tanto fracaso compactado, Bartomeu trae a Ronald Koeman, una leyenda blaugrana, para que ejerza de inquisidor y elimine a todas las vacas sagradas del club.

Eso sí, jamás imaginó que Messi tomaría la decisión de marcharse, por más que Joan Laporta le grite a los mil vientos que desde el club tenían la intención de vender al seis veces Balón de Oro.

La relación Messi-Barcelona acabaría de una manera u otra. Eso es un hecho. Pero nunca así, jamás por la puerta de atrás. Como tampoco lo merecen Luis Suárez, Iván Rakitic, Gerard Piqué, Jordi Alba y otros legionarios de los tiempos imperiales.

Messi, el mejor jugador de la historia del club, se irá sin despedirse de nadie, pero irá al cielo, al Olimpo azulgrana, mientras Bartomeu también hará sus maletas, pronto, cuando le corresponda retirarse, pero será recordado como el peor presidente de todos los tiempos del clan Barça.

(*) Jefe de la redacción de Deportes de Prensa Latina.

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