Mano de obra de David Zonana

Gillian Turner ______________

Un duro retrato de las condiciones de vida de un importante sector de la población: los trabajadores de la construcción o sea, los albañiles. En Mano de obra un grupo de albañiles trabaja en una lujosa residencia en el Pedregal. La obra está en la etapa de los acabados, la pintura, la instalación de tinas y demás. De repente, en los primeros momentos de la película, un trabajador cae del piso de arriba, y muere.

Ahora salen a flote, aparte de las evidentes desigualdades, las injusticias y la marginación que sufren los trabajadores. A veces les atrasan los pagos sin explicación, hay descuentos por pequeñeces, los exigen trabajar horas demás sin compensación. Al muerto (abstemio de por vida) los patrones lo acusan de trabajar en estado de ebriedad para evitar pagarle una indemnización a la viuda.

Cualquier queja se bloquea. La última autoridad es “la oficina”. Nada se resuelve sin la autorización de la misteriosa “oficina”. Hasta el dueño de la residencia habla de los  poderes de decisión de “la oficina”.

Francisco Cruz, hermano del difunto, se frustra con la falta de respuesta, y las constantes demoras y bloqueos. Empieza a trepar la barda de la residencia en las noches para pasear por las habitaciones ya casi terminadas. El contraste entre esta casa y su propia vivienda no podría ser más notorio. En una toma vemos a Francisco en casa bañándose a jicarazos. En otra, lo vemos relajado, remojándose cómodamente en la reluciente tina de la residencia.

Un día llegan los albañiles a trabajar para enterarse de que el dueño ha muerto. La obra se cierra, el trabajo queda inconcluso, al igual que los pagos.

Francisco se adueña de la residencia y escoge una de las habitaciones como la suya. En un gesto elocuente desemplaya la cama y un magnifico closet para guardar sus cosas.

Después de unos meses Francisco invita a sus ex compañeros a ocupar lo demás de la casa.

El mensaje de la película es desesperanzador.  Francisco y sus amigos se mudan de sus casuchos para instalarse en una residencia de lujo. Pero en realidad la condición de sus vidas no cambia. El hacinamiento, las carencias, las discusiones, la opción poco grata para las mujeres de trabajo doméstico … todo sigue igual, y ahora hasta peor a causa de las maquinaciones de un licenciado chueco y voraz.  El final es previsible. Tal como planteó Luis Buñuel en Los olvidados, la pobreza, plagada como está con carencias e injusticias, no necesariamente conduce a la bondad.

Mano de obra acaba de ganar dos Arieles muy merecidos: Mejor Ópera Prima para el director David Zonana; Mejor Actuación Masculina para Luis Alberti. Alberti interpreta a Francisco Cruz y es el único actor profesional entre el grupo de albañiles que salen en la película. Para aprender algo del oficio pasó tiempo en construcciones, conviviendo con los trabajadores. Cuenta él cómo trataron de enseñarle hacer el aplanado: ¡mucho más complicado que parece! Aprendió más acerca del albur, el compañerismo, el ambiente laboral de ese sector tan peculiar.

Con esta película David Zonana debuta como director y escritor. Anteriormente había trabajado en el área de producción, colaborando varias veces con Michel Franco, cuya película Nuevo Orden ganó el León de Plata (Premio del Jurado) en el Festival de Cine de Venecia 2020 y está por estrenar en México.

Zonana ha logrado una asombrosa labor de dirección de actores (en este caso también no actores) mezclando unos pocos actores profesionales con una agrupación de albañiles y amigos junto con sus familias: esposas, novias, señoras, papás e hijos. El resultado es el retrato de una realidad palpable, vital, con todos los pequeños detalles de la vida cotidiana.

Esta es una película valiente, que narra sin sentimentalismo la triste verdad de nuestra sociedad tan injusta y desigual.

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