Logan Lucky (2017), de Steven Soderbergh

Gillian Turner _________________

¿La ventaja de pasar mucho tiempo forzosamente en casa? ¿La ventaja de no tener compromisos, invitaciones, visitas? ¡Poder aprovechar esta triste temporada leyendo y viendo películas! Claro, no vamos a ver los estrenos que todos estamos esperando. Pero buscando afanosamente se encuentran buenas películas de todo tipo, en Netflix o en cualquier otra de las plataformas dedicadas al “streaming”.

Logan Lucky se trata de un robo. Y Steven Soderbergh, después de las varias Oceans 11, es un verdadero maestro de las películas de robos espectaculares. En este caso, es un robo espectacular, pero en lugar de “smoking” y relojes de lujo, los personajes visten camisas de cuadros y botas de trabajo. La familia Logan tiene un historial de mala suerte. Los dos hermanos de la película son Jimmy que cojea después de haber caído herido en Iraq, y Clyde que perdió una mano, también en Iraq. Mellie, muy guapa, es la hermana chica. A Jimmy lo despiden injustamente de su trabajo en el Charlotte Motor Speedway, en Charlotte, NC. Va al bar donde trabaja Clyde y le platica su nuevo plan: robar el Motor Speedway, ahora en época de las carreras Nascar. Mellie ayudaría como chofer. El única faltante sería un experto en explosivos. ¿Quién mejor que el bien llamado Joseph Bang? Qué pena que está en la cárcel. No hay problema. Jimmy tiene un plan. Sacar a Bang de la cárcel, llevarlo a hacer el trabajo, y regresarlo a la cárcel sin que se note su ausencia. Sorprendentemente, el plan funciona.

Hay digresiones, deambulaciones, pequeños episodios, que a primeras vistas no parecen tener gran significado. Pero, después uno piensa “Ah, fue por eso …”. Las explicaciones son apenas suficientes, nunca excesivas. El humor es seco, las caras inexpresivas, los diálogos parcos.

El reparto es estelar: Channing Tatum es Jimmy, Adam Driver es Clyde. Daniel Craig cambia el papel de James Bond por el de Joseph Bang, y se divierte enormemente. Inventa un acento del mid-West masticado, que le queda perfecto. Hilary Swank es un agente del FBI investigando el robo. Y resulta que el guionista, una misteriosa Rebecca Blunt, es en realidad la esposa de Soderbergh: Jules Asner.

En fin, Logan Lucky es una película muy entretenida, muy disfrutable, en estos días de cines cerrados y hospitales desgraciadamente atestados.

My Happy Family (2017), de Nana Ekvtimishvili (Georgiana) y Simon Gross (alemán)

Una película georgiana que resulta una grata sorpresa. Manana, cincuentona, casada, maestra de escuela, vive con sus padres Lamara y Otar, su marido Soso, y sus dos hijos (incluyendo las novias ocasionales de su hijo Vakho). Manana está harta. Los múltiples deberes domésticos agregados a los de su profesión de maestra la tienen agotada. Anhela estar sola. Desde el mero inicio de la película Manana acaricia el sueño de rentarse un apartamentito para ella sola. Llega el día de su cumpleaños. Dice tajantemente a su esposo que NO quiere fiesta. Quiere pasar un rato tranquilo en casa. ¿Qué sucede? Soso invita a toda la familia, y a los amigos; hay jolgorio, comida, bebida, canciones. Manana decide. Se cambia al apartamentito que acaba de rentar. La familia queda atónita. Igual sus amigas. Pero para Manana es un oasis de paz. Se sienta en un silloncito frente a la ventana y contempla lo verde de los árboles. Toca su música favorita. Es una metamorfosis no siempre cómoda, ya que salen a la luz detalles de su vida anterior hasta entonces escondidos. Pero la emancipación una vez iniciada, no tiene vuelta atrás.

Esta es una pequeña joya de película. Con unas pinceladas dibuja la situación no solamente de Manana sino de una infinidad de mujeres que deben lidiar con la agotadora doble jornada – sin quejas, sin reconocimientos. Su premio: una fiesta de vez en cuando, que ella seguramente tendrá que ayudar a preparar y a recoger después.

En fin ¡sigamos viendo películas!