La mafia de zares de casinos y su enérgico control sobre el Poder Legislativo y gubernamental

Guerra de papel.

.- Una característica especial es la aparición de ciudadanos orientales, que de forma sorprendentemente extraña, hacen apuestas de hasta 250 mil pesos de entrada; ganen o pierdan, no se acongojan; se cree que son lavadores de dinero, y que las mafias chinas y japonesas, están operando en México desde hace mucho tiempo para crear inestabilidad económica y financiera y en la que el Gobierno mexicano se ha visto lento para instituir un infranqueable control en su política de migración y de aranceles.

Blas a. Buendía _______

blasalejo@gmail.com    

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El hecho que el Congreso de la Unión no regule la Industria de Casinos como “un punto de urgente y obvia resolución”, permitirá que ésta siga impunemente saqueando los bolsillos de millones de ludópatas, quienes han hallado paradójicamente, un modus vivendi.

La prensa nacional advierte que se conoce que la industria de los casinos en México pasa, por enésima ocasión, por espinoso lapso.

La Ley que debe regular la industria casinera ha quedado truncada momentáneamente desde el año 2014 en la Cámara Alta, y para colmo, el relevo en la Dirección de Juegos y Sorteos, dependiente de la Secretaría de Gobernación, ha representado un repliegue por parte de la autoridad federal.

Trasciende en los círculos del juego electrónico y el paraíso de la risa combinada con la tristeza y el fraude electroeconómico, que una vez que fue nombrada Marcela González Salas como encargada del despacho, en su corta estancia la funcionaria metió al orden los desaseos causados en el sector propiciado por iluminados funcionarios emanados del Partido Acción Nacional.

Ordenó de inmediato la clausura de varios casinos por no contar con los permisos correspondientes, decomisando 25 mil de 140 mil aparatos que en apariencia son fraudulentos debido al no contar con un verdadero y transparente control para el reparto de ganancias con los ludópatas. En Estados Unidos, por ejemplo, la riqueza es repartida escrupulosamente en un 40-60, es decir, el 40 por ciento como premios a repartir entre los asiduos jugadores, y el resto para los dueños de la industria.

Marcela González Salas, asimismo, enfrentó a personajes de alta peligrosidad de talla, como la disminuida de Juan José Rojas Cardona el famoso «Zar de los Casinos»; inspeccionó y metió en cintura a permisionarios debidamente constituidos. O sea, fue tan positiva su labor que el sistema del poder la premió con una diputación federal.

Se convirtió en la “antizar de hierro” de los casineros, pero poco le duró el gusto de destruirlos o meterlos en cintura, dejando un gravísimo problema, que es el control inexistente en esos centros de “terapéutica diversión económica riesgosa”, ya que las miles de tagamonedas o “perras” como en España se les define, roban a los valientes ludópatas aferrado, desafiantes a un sistema electrónicamente fraudulento jaqueado por manos expertas.

El paso de Marcela González Salas por Gobernación fue tan efímero que hasta logró colocarse en las listas de convertirse en diputada federal por el Partido Revolucionario Institucional; su carrera en el quehacer político ha sido meteórica y no se duda que ahora como legisladora pudiera seguir fiscalizando a la portentosa mafia de zares de casinos desde el Congreso de la Unión.

Marcela González Salas y Petricioli (18 de noviembre de 1947), es sobrina del ex secretario de Hacienda en el gobierno de Miguel de la Madrid, Gustavo Petricioli Iturbide. Es una política mexicana del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Es Licenciada en Economía egresada del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) con maestría en Administración Pública por el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), así como un Master in Arts por la Universidad Anáhuac.

Participó en la elaboración de la nueva ley para el sector, aunque esta normativa, con la que se pretende sustituir a la añeja ley de 1947, todavía no es aprobada en el Congreso. Con su llegada a San Lázaro, los casineros se pondrán a temblar, porque en el futuro inmediato habrá una rigurosa depuración de casinos.

La dirección de Juegos y Sorteos es la responsable de hacer cumplir la ley en los centros de apuesta, así como de todos los sorteos que se realizan en el país. Hasta ahora la decisión de autorizar un negocio de este tipo recae en el área que dejó González Salas, pero también en un Consejo Consultivo encabezado por el subsecretario de Gobierno de la SG, quien detenta el futuro de esta incontrolable industria del fraude electrónico en México.

Pese a todo, presumen los entendidos que su abanico de poder podría entrar en gigantescas “componendas”, y nadie creería que haya funcionario pulcro y honesto que aguante cañonazos de cinco millones de dólares; o bien, aliarse a esta mafia que desde el ostracismo tiene un poder omnímodo para dominar a congresistas mexicanos.

Otro ejemplo de ese poder de facto que pretenden las mafia casineras dominar los destinos del país, se concentra en el ex alcalde Jorge Hank Rhon, quien al ser un aspirante fracasado a la gubernatura de Baja California por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), transformó el famoso y tradicional hipódromo y galgódromo de la ciudad de Tijuana, en un gigantesco emporio casinero, poseyendo un poder supremo en la línea fronteriza de la península de Baja California y Estados Unidos. Hank no permite que ninguna otra firma invada sus terrenos.

Su ley es su ley, quien ose en meterse en contra o denunciar públicamente al zar Hank Rhon, es perseguido, y no se diga en sus haciendas de dominio donde tiene controlada la prensa local, a jueces, magistrados, diputados y senadores. Su zoológico particular lo distingue de ser una persona no confiable.

Si bien Marcela González Salas, hoy legisladora fue sustituida por Felipe Cangas -de quien se afirma que ha mostrado una total falta de oficio y de personalidad-, en los corrillos de la Secretaría de Gobernación y ahora en el Palacio Legislativo de San Lázaro, se propaga  la inquietud que tiene detenida la operación de alrededor de 30 casinos que ya cuentan con todos los permisos y ante la falta de autoridad, se teme que de nueva cuenta, los casinos salgan del sector formal y regulado para ser operados, como en el pasado panista, por personajes de dudosa reputación.

Hasta corre el rumor de que los casinos que anteriormente le fueron cerrados a la empresa Exciting Games, pasarán a manos de uno de los permisionarios más poderosos, ya que está ejerciendo presión mediática en el citado funcionario, es decir, del inexperto Luis Felipe Cangas Hernández, de quien además se duda que opere por iniciativa propia sino que recibe “línea” desde arriba para hacer y deshacer de la política una vanguardia de desigualdades.

La falta de regulación y de control, pese a lo que se diga, es una industria que paga importantes impuestos y genera empleos en un momento en el que el país requiere de acelerar la economía; pese a ello, los empleos que ofrece están mal  remunerados y donde la explotación de miles de trabajadores se prestan al contubernio de saquear los bolsillos de ludópatas necios, con la ayuda de un sistema electrónico casinero jaqueado.

Hacen creer al ludo que “está por ganar una fortuna”, cuando se conoce que en el argot del crimen organizado “la casa nunca pierde” y que detrás de todo este poder hay algo más.

No pierda la cabeza…

Y un ejemplo más. Los casinos que operan en la Ciudad de México son controlados impunemente por una empresa española, llamada Codere, transformándose en un verdadero zar de los casinos en México.

Con base en siete permisos expedidos por Gobernación, el grupo Codere explota 16 mil 970 terminales de juegos en el país, según informa la empresa en su página de Internet.

Toda investigación tiene sus conducciones. Desde 2010 la empresa española hizo negocios con Jorge Hank Rhon para operar establecimientos en los estados de México, Baja California, Sinaloa y Nuevo León, entre otras entidades, con los nombres comerciales de Yak y Caliente.

Codere, monstruo casinero en México, Buenos Aires e Italia

La prensa mexicana ya lo había revelado. El verdadero zar de los casinos en México no es Juan José Rojas Cardona, propietario de Entretenimiento de México (Emex), cuyo permiso fue revocado por la Secretaría de Gobernación, sino el grupo español Codere, que se publicita como el operador líder de salas de juego no sólo en la República mexicana, sino en Buenos Aires e Italia.

Con base en siete permisos expedidos por Gobernación, esa firma explota 16 mil 970 terminales y 82 salas de juegos, así como 73 puntos de apuestas y un hipódromo, que le dieron en 2014 ingresos por 382.4 millones de euros, acorde con las cifras difundidas por la propia multinacional.

En tanto, Emex tenía abiertos 26 casinos ubicados en 11 entidades, aunque se desconoce con precisión el rango de concentración en el negocio de otros empresarios y compañías, de ahí que podría haber uno (Codere) o varios zares del juego en México.

A pesar de que el consorcio español, establecido en México desde 1998, tiene sus propios problemas financieros, continúa con sus planes de expansión y a la expectativa de la nueva ley de juegos y sorteos que preparan el gobierno y legisladores.

Codere compró a Jorge Hank Rhon, la mayor parte de las acciones de algunos de sus casinos, así como del Hipódromo de las Américas -ubicados en zonas privilegiadas-, para el fortalecimiento de este negocio.

En 2004 adquirió Promojuegos y un año después la mitad de las acciones de Icela (Impulsora de Centros de Entretenimiento de las Américas); en 2009 introdujo a México máquinas de juego clase III, y en 2010 hizo negocios con Hank Rhon para la adquisición de acciones de Grupo Caliente.

Un año después, el priista fue detenido supuestamente por poseer armas de grueso calibre en su residencia de Tijuana, aunque una juez federal lo liberó días después por falta de elementos para procesarlo.

Codere consolidó ese mismo año negocios con Hank para operar establecimientos ubicados estratégicamente en el Estado de México, Baja California, Sinaloa y Nuevo León, entre otras entidades, bajo los nombres comerciales de Yak y Caliente.

Por medio de la Asociación de Permisionarios y Proveedores de Juegos y Sorteos, los empresarios de esa industria en México informaron que Codere tiene 58 salas operando; Hipódromo Agua Caliente (de Hank), 23; Administradora Mexicana de Hipódromo, 51; Apuestas Internacionales (de Televisa), 25; Promociones e inversiones de Guerrero, 22, y Juega y Juega, 5.

La Secretaría de Gobernación no ha emitido un informe (prometido por su titular, Miguel Ángel Osorio Chong, desde enero de 2013) acerca de la integración de negocios en el sector de juegos y sorteos, en el que prometió precisar cuántas salas tiene cada permisionario y lo referente a los operadores y suboperadores de cada uno, además de la dimensión de Codere, que en su página de Internet hace referencia a 82 salas y en la asociación a la que pertenece le adjudican 58.

Tampoco ha hecho referencia a las asociaciones empresariales de la industria, una de éstas creada en el sexenio de Felipe Calderón y dirigida por ex funcionarios de Gobernación que estaban en las áreas vinculadas a la regulación de juegos y sorteos.

Ahí están los nexos con los dueños del casino incendiado en Monterrey (Royale), donde murió medio centenar de personas, así como otros acusados de lavado de dinero.

Por lo pronto, no hay reconocimiento y menos colaboración entre asociaciones, las cuales se acusan mutuamente de incurrir en delitos administrativos y penales.

Una de ellas fue presidida por Miguel Ángel Ochoa Sánchez, ex director de Juegos y Sorteos de Gobernación, durante la gestión del panista Santiago Creel, quien antes de irse de la dependencia otorgó un paquete de permisos para la potencial apertura de más de 400 casinos.

La asociación afirma que al comparar las cifras de esta industria en México contra otros países, “concluimos que tiene un alto potencial de crecimiento”, y advierte que para atraer a más inversionistas “se requiere una regulación más clara en los tres niveles de gobierno, porque el entorno actual no da certidumbre”.

Osorio Chong dijo en su momento ante senadores que están en favor de la regulación del sector, pero no ofreció detalles. Señaló que durante la actual administración han sido cerrados más de 50 casinos de diferentes permisionarios al comprobárseles la operación con un permiso irregular; en algunos casos, añadió, se sospecha de vínculos con la delincuencia organizada.

Considerando esa vertiente, el fraude cibernético en las casas de juego es el pan de cada día, no existe un verdadero control en el reparto de la multimillonaria riqueza que les llueve todos los días y a todas horas, a grado que han exprimido los bolsillos de millones de ludópatas aguerridos.

Una característica especial es la aparición de ciudadanos orientales, que de forma sorprendentemente extraña, hacen apuestas de hasta 250 mil pesos de entrada; ganen o pierdan, no se acongojan; se cree que son lavadores de dinero, y que las mafias chinas y japonesas, están operando en México desde hace mucho tiempo para crear inestabilidad económica y financiera y en la que el Gobierno mexicano se ha visto lento para instituir un infranqueable control en su política de migración y de aranceles.

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