La gestación sin rechazo

Las plumas de Quetzalcoatl
Las plumas de Quetzalcoatl.
Guillermo Morán Romo _________________

Inquieto que es el muchacho…

Ante la oportunidad que se me concedió de trascender nuevamente y ser abuelo una vez más, y por lo reciente del acontecimiento, me surgió la inquietud de estudiar y analizar los porqués de algunos hechos relacionados con la gestación y el nacimiento de un bebé.

Con el título de este artículo no me referiré, de ninguna manera, al rechazo de la futura madre por un niño o niña recién nacido, o su pensamiento inmediato del aborto. NO. Este es un tema delicado y me reservo mi opinión para alguna próxima entrega.

Me referiré en esta oportunidad  a por qué el cuerpo humano, el de la mujer específicamente, o el sistema inmunológico de la madre no rechaza al feto como un tejido extraño.

Creo que es un tema poco analizado y menos tratado abiertamente en publicaciones por la gente en general.

Quiero abordar en este espacio y brevemente, una cuestión que se relaciona fundamentalmente a los campos de la inmunología de trasplantes y la biología reproductiva. ¿Cómo es que el feto y la placenta, que representan cuerpos o antígenos extraños a la madre, evitan que el sistema inmunológico de la madre los rechace? Y es que debemos entender que la mitad de los genes de un feto ha sido heredada del padre y podría ser considerado extraño por el sistema inmunológico de la madre, como si fuera por ejemplo un órgano trasplantado.

Pero como esto no sucede, se han realizado investigaciones acerca de si la formación del embrión “apaga” el canal que lleva a las células inmunes a ubicarse para atacar a los cuerpos extraños.

Los estudios han revelado que la generación de un embrión cambia el recubrimiento de ciertos genes en la estructura que cubre al feto y la placenta, volviéndola impermeable a las células inmunes de la madre y como consecuencia sólo alcanzan a llegar hasta la capa media de la pared del útero.

De no ser por esta modificación que inhibe a las células inmunes a que hagan su trabajo de destrucción de células “extrañas” en el organismo, podrían generarse complicaciones en el embarazo, como un parto prematuro o un aborto espontáneo.

Estos estudios acerca de la gestación y el no rechazo del cuerpo femenino a un feto no ha sido simplemente por la curiosidad del acontecimiento, sino que se explica además que los resultados de las investigaciones permitirán analizar cómo sobreviven los tumores y tener diversas implicaciones en enfermedades autoinmunes, trasplantes de órganos y obviamente, embarazos.

Y todo lo anterior se puede explicar señalando que el sistema inmunológico femenino, al igual que el del varón, tiene la función natural de proteger contra virus, bacterias y otros agentes “extraños” que pueden invadir al cuerpo. Cuando la mujer se embaraza, su sistema inmune reconoce al embrión como algo ajeno a ella, pero en ese momento se activa el procedimiento celular mencionado que cubre al embrión y permite que el embarazo siga.

Durante el embarazo, el sistema inmune de la mujer baja la guardia y permite que el embarazo se logre, aunque es posible que la mujer pueda tener infecciones recurrentes, por ejemplo urinarias, debido a que los virus o bacterias logran entrar fácilmente al organismo, pero de esta manera, la mujer y el embrión logran sobrevivir juntos por los siguientes nueve meses, con genes, tipo de sangre y cromosomas distintos entre ellos.

Al final y tras el nacimiento del bebé, el sistema inmune de la mujer vuelve a ser fuerte.

Nos leemos el próximo lunes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: