La ciudad Atenas de Cuba en su 327 onomástico

Wilfredo Alayón _______________

Matanzas, Cuba (Prensa Latina).-  Un cumpleaños atípico por las condiciones de aislamiento impuesta por la Covid-19 será el 327 de esta occidental ciudad, apodada desde el siglo XIX como la Atenas de Cuba, por su sostenido desarrollo cultural.

Matanzas, fundada el 10 de octubre de 1693, contará ahora con amplia agenda mediante las redes sociales y la radio y televisión locales, enmarcadas en la 45 semana cultural que incluirá muestras fotográficas, homenajes, presentaciones de libros y conciertos.

Dos celebraciones típicas: el «Matancero ausente», que rinde homenaje a personalidades de distintos sectores de la vida social nacidas aquí pero residentes fuera de la villa, y el evento de historiadores Atenas, estarán fuera de la programación.

Sin embargo artistas, instituciones y promotores culturales destacados durante la etapa de enfrentamiento a la pandemia recibirán un agasajo por mantener vivo el arte en los momentos difíciles, indicaron directivos del ramo.

A su vez, tendrán cabida en el ciberespacio la entrega de los galardones literarios Fundación de la Ciudad de Matanzas y América Bobia, y el HonoríficO Miguel Failde 2020, y acciones del movimiento de artistas aficionados y de las casas de cultura.

 

Del 10 al 20 de octubre la Jornada en Matanzas se dedicará además al centenario de la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, a los 35 años del sello editorial Vigía, a los Premios Nacionales de Teatro Zenén Calero y Rubén Darío Salazar, y al personal de la salud.

ENCANTOS DE MATANZAS

Matanzas, ubicada a 100 kilómetros al este de La Habana, quedó constituida el 12 de octubre de 1693 por una treintena de familias de Islas Canarias, España, traídas especialmente para constituir la comunidad e iniciar la fascinante aventura de dar vida a la localidad.

Según datos estadísticos, los fundadores de Matanzas procedían de Tenerife, isla central del archipiélago canario y en especial de la ciudad de Santa Cruz, en tanto otras localidades con presencia en estos lares fueron La Laguna, El Sauzal, y Tacoronte.

Recorrer la urbe significa, de manera obligada, iniciar por el sitio fundacional conocido como Plaza de la Vigía, lugar que fue el asiento de la primera Plaza de Armas donde en su entorno se levantan emblemáticas edificaciones.

Destacan el teatro Sauto, coliseo de excelentes condiciones acústica terminado el 6 de abril de 1873, la Estación y museo de Bomberos y las sedes actuales de la Oficina del Conservador y del Museo Provincial Palacio de Junco.

Como dato curioso, en una de las paredes del Sauto se colocó años atrás una cápsula de tiempo para el 2108, cuando la villa cumpla 425 años, contentiva del poema «Canto a Matanzas» de puño y letra de la poetisa Carilda Oliver, póster, postales y otros mensajes

En el centro de la plazoleta Vigía se yergue el monumento al Soldado Libertador y completan el conjunto, inmuebles ocupados por la casa editorial Vigía, la Galería de Arte Pedro Esquerré y el departamento de Patrimonio y Monumentos.

Copias digitales de planos de edificios fundacionales de esta cabecera de la provincia homónima, están resguardados en la Oficina del Historiador de Matanzas, donadas por el ingeniero español Francisco Geira Cano.

Los originales aparecen en el archivo de Indias de Sevilla, en la nación ibérica, y entre los valiosos aportes figuran duplicados del fuerte de San José de la Vigía, el cuartel Santa Cristina y del castillo de San Severino.

Este último es el único testigo en pie de aquella época, el cual formó parte del cinturón de baterías militares levantadas alrededor de la bahía, y que hoy alberga el Museo de la Ruta del Esclavo coordinado por la Unesco.

Otras reproducciones importantes son las de los primeros puentes de madera construidos en la municipalidad entre ellos los de Bailén y de la Casillería, ambos sobre el río san Juan, una de tres corrientes fluviales que atraviesan a Matanzas.

LA NECESIDAD DE MATANZAS

Apuntes históricos indican que la importancia del golfo de Guanima (actual rada de Matanzas) tuvo sus primeros esbozos desde 1532, ratificada 30 años después, en tanto para 1567 el rey de España solicitó ampliar estas consideraciones.

El propio soberano ordenaró en 1621 levantar el plano de una fortaleza en la bahía de Matanzas, mientras en 1653 Francisco Gedler, Gobernador de Cuba, solicitó al monarca poblar y fortificar el puerto.

Esta demanda fue reiterada en 1680 y 1681 hasta que el monarca español, mediante Real Cédula, aprobó el presupuesto y destinó inicialmente 30 mil pesos para construir un fuerte o un castillo.

Además, precisan las fuentes, se determinó el envío de los citados 30 núcleos familiares de Islas Canarias, los cuales viajarían a costa del erario del Reino hasta Cuba para poblar la zona a la vera de la bahía.

La primera remesa de 20 mil pesos llegó en 1683, pero la máxima autoridad española en Cuba alegó carecer de los 80 soldados requeridos para proteger las obras y formar la futura infantería de la fortaleza.

El 25 de septiembre de 1690, Carlos II estampó su firma en Real Cédula donde ordenaba levantar una ciudad al fondo de la bahía de Matanzas, mandato que reforzado con otros edictos surtió efectos en la lenta maquinaria burocrática española.

Tres años después, el 25 de enero de 1693, el Gobernador Interino de Cuba, Severino de Manzaneda, visitó Matanzas, junto con escribanos, ingenieros militares y otro personal, acorde con textos.

Tenían -apunta el historiador Arnaldo Jiménez de la Cal- la misión de efectuar las primeras mediciones para la incipiente urbanización y durante la estancia de 11 días planificaron el pueblo, la fortaleza y los solares que ocuparían los canarios.

De su visita al lugar, Manzaneda expresó la siguiente opinión: «el lugar de la fundación no pudiera venir mejor, ni queriendo con lo marcado en las Leyes de las Indias, respecto a sus aguas, temperamento y terreno…».

Así todo quedó preparado para la fundación de la futura Matanzas, territorio que más de tres centurias después ha marcado una obra cultural y pedagógica imperecedera dentro de la cubanía.

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