La batalla de Aguascalientes

FUERZA AGUASCALIENTES y la Revolución

.-  El aniquilamiento de la División del Norte se dio el 10 de julio de 1915 en territorio aguascalentense y ocurrió cuando los Villistas creían que todo les iba a ser favorable y prueba de esto es el parte que rendía el día 9 el jefe del Estado Mayor de la División del Norte, el cual está en el archivo de la Secretaría de la Defensa.

Aldo Bonilla Chávez ________________

Aguascalientes desde su fundación es rica en historia y figura predominantemente en el tiempo de la Revolución, aquí fue la famosa Convención de 1914, aquí se escribieron momentos históricos para la vida de México, aquí la División del Norte y su inolvidable «Centauro» Francisco Villa vivieron hechos de triunfo y también de derrota.

Y también aquí Francisco Villa dejó ver su don de mando incomparable y no lo pensó dos veces ni le tembló la voz para poner fin a la vida de uno de sus hombres más brillantes y más queridos, el general Dionisio Triana y unas horas antes al Superintendente de Talleres  Catarino Arreola.

Al continuar hoy la serie de reportajes que FUERZA AGUASCALIENTES está presentando desde el pasado día primero y hasta el 20 de este mes, recordamos que Villa dio una de sus muchas lecciones de disciplina militar en Aguascalientes y demostró que por encima de la amistad, el cariño, el arrojo y la valentía está la lealtad que todo hombre debe tener y es que una gran verdad en esta vida es que el hombre no puede ser de dos caras.

No basta tener muchas cualidades si se carece de lo principal, la lealtad.

 Lealtad a los ideales, a la patria, a las instituciones, a los superiores, al amigo y a sí mismo.

Catarino Arreola fue un ferrocarrilero que inició desde el puesto más humilde hasta convertirse en el Superintendente de trenes justo en el tiempo revolucionario.

Por su parte, Dionisio Triana fue un sacerdote que dejó el hábito para abrazar la causa revolucionaria y luchar contra la injusticia al lado de Francisco Villa, su carrera militar fue extraordinaria y llena de valentía, sin embargo cuando la situación fue adversa para el «Centauro del Norte» flaqueó y trató de traicionar la causa tal y como lo había hecho su tío, el general Martín Triana.

Y eso no lo perdonó Pancho Villa.

Lo mandó fusilar en el panteón de Los Angeles y ahí acabó la vida de un revolucionario que escribió páginas brillantes y cuya historia llegó a su fin en Aguascalientes, llegó a platicar a FUERZA AGUASCALIENTES, el Ing. Ernesto Bravo, un admirador a ultranza del general Alvaro Obregón, quien aseguró que contra lo que muchos piensan, en territorio aguascalentense, tal y como nos lo contara don Angel Hernández Arias –qepd-, si hubo batallas revolucionarias y tan es así, que aquí se consumó el fin de la famosa División del Norte.

Como ya en varias ocasiones lo referimos , Venustiano Carranza siempre tuvo una animadversión  muy marcada por Pancho Villa y trató de detenerlo en Guadalupe, Zacatecas, después del triunfo.

Aquí el general Eulalio Gutiérrez fue nombrado Presidente de la República y por lo tanto, se había desconocido a Carranza, Villa fue nombrado General en Jefe del nuevo Ejército Convencionista que estaba compuesto en su totalidad por la legendaria División del Norte.

Llegaron a México sin encontrar batalla ya que Carranza se había refugiado en Veracruz pues desconoció los acuerdos emanados de la Convención de Aguascalientes, afirmando que no era Soberana puesto que él no le había dado tal reconocimiento y exigía que Villa saliera del pa¡s.

A México entró el Centauro del Norte montado en su brioso caballo, acompañado de sus principales colaboradores y del General Emiliano Zapata, recorrieron las calles hasta llegar a Palacio de Gobierno en donde se sentó simbólicamente en la silla presidencial, mientras Zapata lo hizo a un lado con una sonrisa pensando que ya todo había acabado.

Sin embargo no fue así, ya que Carranza, quien se negaba a reconocer los acuerdos de la Convención, nunca aceptó hacerse a un lado, se organizó y envió a Alvaro Obregón a Celaya, para presentarle batalla a las fuerzas Villistas, las que fueron derrotadas por un enemigo que lo superaba en número y armamento, según cuenta la historia.

ACABO LA DIVISION DEL NORTE

Y aquí es donde el ingeniero Fernando Bravo inicia su platicó para los lectores de FUERZA AGUASCALIENTES, afirmando que en esta Entidad no se disolvió sino que fue liquidada la División del Norte y que Villa evitó su fusilamiento al lograr escapar.

Contó que si hablaba así es en base a lo que le llegó a platicar el general Enrique C. Osornio, cuyo padre, del mismo nombre, fue el que atendió a Alvaro Obregón cuando le tuvieron que amputar el brazo tras un combate con los Villistas.

Mire, nos platicó, recuerdo que en una ocasión el general Osornio me dijo una anécdota que nunca se me va a olvidar.

Le estaban haciendo las curaciones a Obregón, después de la operación y en cierta ocasi¢n subí indignado al vagón del ferrocarril en donde estaban, a decirle a mi padre que unas gentes de Aguascalientes me habían dicho que un primo le había informado a Villa el lugar en donde mi madre había escondido sus objetos y habiendo tirado la falsa pared los había encontrado y todo a cambio de 20 pesos con los que se premió al delator.

Yo le dije a mi padre -contaba el General Osornio- que aunque fuera mi primo, donde lo viera lo mataba, a lo que mi padre exclamo: ni lo mande Dios hijo, es tu primo.

Villa y Zapata en la Soberana Convención Revolucionaria en Aguascalientes.

El General Obregón, a quien yo no había reconocido pues le había crecido la barba y acostado le estaban haciendo una curación, al escuchar mi narración se levantó y volteando me dijo: mátalo, mátalo, yo te autorizo.

Luego el Ing. Bravo platicó que cuando Villa y sus tropas iban en franca retirada tras las derrotas en el Bajío, nunca imaginó que iba a sufrir aquí el aniquilamiento de su famosa División del Norte.

El plan del General Obregón era avanzar desde Encarnación de Díaz y al llegar a Peñuelas, justo en las faldas del Cerro de los Gallos dirigirse hacia el oriente para desconcertar a Villa que lo esperaba siguiendo las vías del tren y rodeando por los llanos del Tecuán avanzar sobre la ciudad para cortar la vía en Chicalote y evitar la retirada del enemigo hacia el norte.

La batalla, el aniquilamiento de la División del Norte se dio el 10 de julio de 1915 en territorio aguascalentense y ocurrió cuando los Villistas creían que todo les iba a ser favorable y prueba de esto, nos dijo, es el parte que rendía el día 9 el jefe del Estado Mayor de la División del Norte, el cual encontró en el archivo de la Secretaría de la Defensa y que da cuenta de un hecho decisivo en la historia.

En el libro que se editó en torno al General Enrique C. Osornio, le dedicó varias páginas, porque consideró que esta batalla cambió el destino y le dio el triunfo definitivo al Ejército de Venustiano Carranza bajo el mando del general Alvaro Obregón.

Fue, afirmó el ingeniero Fernando Bravo, lo que a mi parecer definió la Revolución y lamentablemente poco se habla de ella y se destaca solo los combates de la zona del Bajío.

Lo genial de esta batalla que le dio el triunfo a Alvaro Obregón, fueron las condiciones tan adversas en que estaba su Ejército, al cual se le habían agotado los víveres y el parque, además de que su salud estaba muy decaída pues estaba convalesciente tras la amputación de su brazo.

Sin embargo con todas esas condiciones en contra, estaba decidido a liquidar a Villa, quien para entonces ya se había fortificado en Aguascalientes, huyendo de las derrotas del Bajío y había mandado dinamitar, a la entrada de la ciudad, las vías del ferrocarril, su artillería pesada lo esperaba en el Cerro de las Liebres.

Villa esperaba refuerzos del Norte y aunque estaba huyendo, pensaba que en Aguascalientes iba a tomar venganza de las fuerzas de Obregón tras las derrotas de Celaya, Silao y León, yo creo, agregó el ingeniero Bravo, que pese a lo que pensaba, su estado de ánimo y el de sus Dorados estaba por los suelos tras los reveses sufridos y lo que querían era escapar.

Obregón y su gente traían parque para sostener cuando mucho cinco minutos de combate y pese a ello, mostrando arrojo y ferocidad, seguían tras de Villa al que querían liquidar, de Encarnación de Díaz llegaron a Peñuelas y decidió Obregón irse hacia el oriente, por las faldas del Cerro de los Gallos, ahí hubo combates muy fuertes, concretamente en las inmediaciones de las haciendas de San Bartolo y Santa Rosa, con muchas bajas por ambos lados.

Francisco Villa pensó entonces que Obregón y su gente se irían entonces hacia San Luis, pero no ocurrió eso, Obregón venía decidido a tomar Aguascalientes con todo y que no traía parque y los víveres eran muy escasos.

Avanzó  por los llanos del Tecuán y levantó con su gente, unos 20 mil hombres, tal polvareda que parecía que era de noche, hubo un momento en que entró a la tienda de campaña del General Carpio Aarón Sáenz, el jefe de Estado Mayor del General Obregón, gritándole: Oye Carpio que perdiste la artillería, que no sabes dónde está. Y Enrique Osornio padre, que era el secretario, dijp no, la artillería está aquí a un lado de la barranca, sólo que no se ve por la polvareda, bueno, así me lo habían informado, y sale de la tienda.

Oye Enrique, le dijo el General Carpio, cómo te pones a decir algo que no te consta, bueno, le respondió, es que yo nunca había visto a alguien que le gritara a usted como lo hizo Aarón á enz. Bueno y si no está, te aseguro que mañana nos forman un consejo de guerra.

Y la noche la pasaron prácticamente sin dormir, esperando que clareara para ver si no los descubrían y cuál fue su sorpresa que ahí estaba la artillería, esa con la cual en unas horas más tarde derrotarían a los Dorados de Villa.

Obregón era un genio de la estrategia y con todo que no traía parque, formó un semicirculo para lanzar el ataque definitivo sobre los rebeldes Villistas y avanzar sobre Aguascalientes, ahí es donde empieza a definirse el curso que iba a tomar esta batalla.

Obregón se vino en una media luna que abarcaba 16 kilómetros que buscaba cercar a Villa, lo que logró venciendo la resistencia que encontró. Aquí se tomó la Casa Redonda, en los talleres del Ferrocarril, y se tomó el control de la Estación el 10 de julio de 1915, sin embargo no logró impedir que Francisco Villa huyera pues consiguió escapar en un tren que partió de la Estación de Chicalote.

Aguascalientes, afirmó el Ing. Fernando Bravo, había sido saqueada por los Villistas, no había víveres y la situación se complicó porque además estaban llegando 20 mil bocas que demandaban alimentación,  lo que se resolvió con el envío de víveres que se mandó desde Guadalajara y que administró don Rafael Arellano Valle.

Fue una situación caótica, sin embargo, una vez consumado el triunfo y habiendo liquidado, y no disuelto como por ahí se dice, a la División del Norte, el General Alvaro Obregón y sus tropas participaron en un desfile, que denominaron el de la «Victoria» y que fue en la Alameda, mismo en el que participaron Enrique y Javier Osornio Camarena, que para entonces tenían 17 y 16 años de edad.

Esto, nos dijo, me lo platicó mucho tiempo después el General Enrique C. Osornio, quien con mucho orgullo refirió que la gente veía como dos jovencitos de Aguascalientes habían escoltado orgullosamente al «héroe» Alvaro Obregón por la Alameda.

De aquí Obregón se fue luego a tomar San Luis Potos¡.

Aguascalientes tiene entonces, señaló el Ing. Fernando Bravo, una gran importancia en la vida revolucionaria pues fue el escenario en el que se acabó con las huestes de Pancho Villa, esas que todavía hasta en la retirada creían que iban a salir victoriosos, como lo prueba un parte de guerra Villista emitido el 9 de julio de 1915 en el telegrama GNRA 10407 dirigido al coronel Hipólito Villa, en Ciudad Juárez, Chihuahua.

«Como manifesté a usted en mi boletín anterior, el combate de ayer fue el más rudo y terrible porque el enemigo atacó con resolución y entereza. Hoy continuó el combate con intermitencias por casi todo el día, pero a pesar de haberse luchado con ardimiento fue de menor intensidad que el de ayer. El enemigo atacó con todas sus fuerzas formadas de infantería, artillería y caballería y de nuestra parte solamente entraron en acción unos diez mil hombres de caballería, varias brigadas de esta permanecieron inactivas y toda la infantería ha estado cruzada de brazos en sus magníficos atrincheramientos por no haber sido necesaria su cooperación».

«La artillería tampoco tomó parte ayer pero sí el día de hoy entraron en juego cuatro baterías reservándose todas las otras para un ataque decisivo. Toda esa artillería funcionó con muy buen éxito así como dos secciones de ametralladoras. El resultado no pudo haber sido más brillante para nuestras fuerzas en estos momentos, el enemigo se encuentra muy destrozado y sitiado así como en plena desmoralización, mientras tanto crece el ánimo de nuestros soldados que en este combate han venido a desquitarse dignamente de los reveses sufridos. La columna de Obregón venía con la plena seguridad de que para el día de ayer podría comer en esta plaza de Aguascalientes, así lo manifiestan todos los prisioneros que hemos capturado».

«El campo de batalla ha tenido 20 kilómetros de extensión, varias veces el enemigo ha pretendido escaparse por Palo Alto rumbo a San Luis y ahí ha sido vigorosamente batido por la brigadas de Agustín Estrada y Bañuelos y muy principalmente por la soberbia escolta de los Dorados. Lagos y Encarnación han quedado completamente solos, el enemigo se encuentra reducido a una zona sumamente estrecha en lugares donde carece de agua y toda clase de elementos».

«Para que forme usted una idea del hambre que reina en el campo Carrancista debo manifestarle que a muchos muertos del enemigo se les han encontrado en los bolsillos de los pantalones semillas de calabaza y pedazos de nopal. En su campamento es muy escasa el agua, en tanto que por nuestra parte hacemos toda clase de esfuerzos por llevar abundantes provisiones a la línea de fuego».

«Pasan de tres mil los Carrancistas que se han dispersado en todas direcciones, siendo principalmente de caballería. Ayer en la tarde el General Isaac Arroyo se apoderó de la hacienda de San Bartolo quitando así al enemigo 8 carros de harina, 2 de frijol y algunas otras provisiones y una gran cantidad de reses, siendo tan vigorosamente batido el enemigo que nuestras fuerzas le quitaron hasta la ordeña y el personal de ordeñadores que traía Obregón».

«Al sentirse el enemigo atacado por retaguardia ha hecho esfuerzos desesperados por romper el cerco y no ha podido conseguirlo, es imposible darse cuenta del número de muertos y heridos del enemigo porque la lucha no ha dado tiempo para levantar el campo, pero puedo asegurar que es inmenso el número de bajas que han tenido los Carrancistas, han perdido muchos caballos, coches, vaciadas, provisiones y otros muchos elementos, encontrándose en estos momentos en una situación muy crítica por el hambre y por haber muerto su General Martín Triana y otro que no fue identificado».

«Han sido rechazados todos sus asaltos y creo que en uno o dos días más habrá terminado esta batalla de estas inmensas proporciones con el exterminio completo por la dispersión de la principal columna Carrancista, por ahora las Infanterías del enemigo quedan en muy difíciles circunstancias por la falta de elementos, agua y parque. A cada momento tienen mayor número de fuerzas Convencionistas que los asedian y los ponen en una situación muy apurada, muy pronto espero tener el gusto de informarle que ha terminado del modo más brillante esta batalla que marca una de las páginas más gloriosas en la historia de la División del Norte», atentamente: Coronel de Estado Mayor, general Enrique Pérez Rul, una A.M.».

Como se verá, dijo al concluir esta charla el Ing. Fernando Bravo, Villa y su gente creían que en Aguascalientes iban a tomar venganza, se confiaron y al día siguiente fueron aniquilados por las fuerzas del general Alvaro Obregón al que yo, nos dijo en ese momento, considero un héroe, de acuerdo a mis investigaciones y lo que me han platicado.

Claro que habrá muchos que no estén de acuerdo conmigo, sin embargo ese es mi punto de vista y también esa es mi versión sobre la trascendental batalla de Aguascalientes, esa que aniquiló a la División del Norte e hizo escapar al General Francisco Villa.

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