La 4T debe rescatar el aparato de justicia que destruyó el neoliberalismo: Woolrich

.- La corrupción y la narco-política, binomio cancerígeno del desarrollo de la nación.

.- El Poder Judicial necesita de hombres y mujeres escrupulosos.

Blas A. Buendía / Reportero Free Lance __________________

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Al urgir que “la 4T debe rescatar de la destrucción que hizo el neoliberalismo del aparato de justicia de México”, el presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., Alberto Woolrich Ortiz recomendó “coloca en tribunales a hombres y mujeres conscientes, escrupulosos, capaces e independientes, con reciedumbre ideológica constitucional, a fin de que nuestro país reafirme su prestigio de poseer impartidores de justicia dignos y justos.

En el marco de la globalidad, el prestigiado abogado internacionalista alertó que “el Derecho y la justicia se están perdiendo con el neoliberalismo, lo están venciendo las razones de Estado que mal argumentan”, por lo que hizo un exhorto a todos los agentes de poder de la nación, tener consciencia que la Justicia debe ser independiente, fuera del control presidencial”.

El también abogado penalista Alberto Woolrich Ortiz desglosó: Es sobradamente sabido que el sistema neoliberal que nos golpeó y gobernó en el pasado reciente, tuvo bajo sus servicios múltiples Procuradores, Fiscales, Agentes del Ministerio Público, Policías, Ministros, Magistrados y Jueces de naturaleza sumisa y servil, esos ministriles se encontraban al servicio del sistema, al cual invariablemente protegieron con sus resoluciones, a cambio de ello el neoliberalismo los promovía, pensando erróneamente que con eso a futuro alcanzarían lograr inmunidad e impunidad. Esos funcionarios del ámbito de justicia -destacó- se encontraban ALIENI IURIS lo que significa en castizo lenguaje como “sometidos al poder de otro”.

A CONTRARIO SENSU, en ésta Cuarta Transformación de la República, se pretende y aún no se logra a plenitud, que los servidores públicos en el ámbito en el que la ley debe de actuar deben de ser independientes y por sobre todo responsables.

Desde un punto de vista de sanidad constitucional- subrayó- esos funcionarios no deben de ser independientes para actuar de manera injusta, corrupta, ignorante, o para abstenerse de cumplir y hacer cumplir a cabalidad los postulados insertos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, o para oponerse en su caso a los objetivos democráticos de ésta Cuarta Transformación y por sobre todo de la justicia que se prevé y exige en el espíritu de la Carta Magna.

En este contexto, el jurisconsulto rememoró: En nuestras añoradas aulas universitarias, nuestros más grandes mentores entre los que por nombrar algunos destacan García Rojas Rojina Villegas, García Villalobos, Mondragón Guerra, Sánchez Cordero, De Buen Lozano, Lagunes, Castellanos Tena, Martínez Lavalle, Burgoa Orihuela, Hernández Silva, Franco Guzmán, y otros igual de grandes, siempre, siempre nos hicieron entender que la independencia es un requisito indispensable y debe estar obligadamente al servicio de la Democracia, de la Justicia, de la Legalidad y, por tanto, al servicio del pueblo, de la Soberanía que radica en ese pueblo. No obstante esos preclaros conocimientos fueron olvidados, desechados, pisoteados por la corriente del neoliberalismo, fueron desdeñados, ahora se sabe, por la influencia e infiltración de cáncer de la corrupción y de la narco-política.

“Recordaré siempre mi última conversación en su casa de Michellet, con Don Luis de Gonzaga y Sevilla que fuera mi Presidente de la Academia Mexicana de Derecho Internacional. Me dijo con inocultable tristeza ‘el Derecho y la justicia se están perdiendo con el neoliberalismo, lo están venciendo las razones de Estado que mal argumentan”, dijo.

Don Luis –añadió- otro de los más grandes, hasta la saciedad nos suplicaba junto con Humberto Hernández Haddad, estudiar el pensamiento del ilustre jurista estadunidense Charles Evans Hughes, expuesto en su obra “Suprema Corte de los Estados Unidos”, 1946, editado en México posteriormente por el Fondo de Cultura Económica, quien claramente expuso: “Si se coloca en Tribunales a hombres conscientes, escrupulosos, capaces e independientes, con reciedumbre ideológica (constitucionalista), tendremos jueces dignos”.

Bien puede decirse en similar orden de ideas –recalcó- “el neoliberalismo de aquella malograda y superada época afectó mucho nuestra justicia, en virtud de que nuestras instituciones encargadas del cumplimiento y ejecución de la ley no se encontraron libres del Control del Ejecutivo y de los Partidos Políticos”.

Asimismo, expresó un convencimiento jerárquico jurídico: “En ésta Cuarta Transformación se debe -y así tiene que ser- sostener con firmeza los principios políticos fundamentales y propios de la voluntad popular, pero los funcionarios encargados de procurar e impartir justicia deben de encontrar absoluta libertad de cualquier influencia de las autoridades, de los partidos políticos o de cualquier presión visible o invisible del Estado.

“Nuestro texto constitucional –matizó- pone especial énfasis en la independencia. La proclama con firmeza y hace de ella la clave de la regulación de la justicia. Exige a jueces, legisladores y gobernantes su responsabilidad y su sometimiento exclusivo a la Ley”.

El abogado Alberto Woolrich, concluye: “Con el neoliberalismo nuestra Constitución fue olvidada, existía la superioridad política y jerárquica. Ahora ésta Cuarta Transformación está obligada y ello aún se espera, a retomar el camino. Aquí es donde va a residir la legalidad democrática: en el sometimiento a las leyes”.

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