Jesús Fructuoso Contreras y José Guadalupe Posada; uno nace y el otro fallece

Las plumas de Quetzalcóatl
Guillermo Morán Romo _______________

AMIGOS, en el pasado mes de diciembre recordamos el natalicio y el luto de grandes hombres y mujeres de Aguascalientes. Pues bien, ahora corresponde hablar de dos grandes acontecimientos ocurridos en el mes de enero, aunque en diferente día y año. Hablamos del fallecimiento de nuestro José Guadalupe Posada y del natalicio del también nuestro Jesús Fructuoso Contreras, grandes artistas ambos, uno grabador y el otro escultor, plenamente conocidos y reconocidos como los mejores de su tiempo y aún de la actualidad, el primero de ellos en un día 20 y el segundo el día 21.

Primero nos referiremos al nacimiento, pero primordialmente a la obra escultórica de Jesús Fructuoso Contreras y en siguiente entrega, específicamente el lunes primero de febrero, detallaremos lo que corresponde a José Guadalupe Posada relacionado con su enorme trayectoria como grabador, también en la fecha de su nacimiento, un 2 de febrero (aunque falleció un 20 de enero).

Antes de entrar en detalles, reiteraremos a ustedes que fue un 20 de enero, en el año de 1913, que el luto se hizo presente al fallecer José Guadalupe Posada en la ciudad de México. Y un día después, un 21 de enero, pero de 1866, vino al mundo uno de los más grandes escultores mexicanos, Jesús Fructuoso Contreras.

Jesús F. Contreras.

 Ya hemos referido en entregas anteriores la genialidad y gran capacidad de trabajo de Posada. Hemos comentado que nació pobre (en el barrio de San Marcos) hace 169 años, y murió miserable en 1913. asentábamos que a su entierro no fue ni su editor Vanegas Arroyo, que sus restos fueron a parar a la fosa común del Panteón de Dolores, y que en 1920 fueron exhumados y arrojados en una fosa común.

Artista del pueblo, vivió sus esperanzas, exaltó su lucha y recreó su vida. Definitivamente su obra sobrepasó su época y seguiremos abordando ya con amplitud la temática relacionada con Posada.

 JESUS FRUCTUOSO CONTRERAS

 Haremos ahora énfasis en estos comentarios sobre Jesús Fructuoso Contreras, quien un 21 de enero del año 1866, nació en esta ciudad de Aguascalientes para convertirse en escultor y fundidor inmortal, cuyo arte sin duda  trascendió todas las fronteras.

Hablar de Jesús F. Contreras es descubrir un mundo espléndido en arte y belleza, es encontrar un gran artista de talento singular. Este que es uno de los más grandes escultores mexicanos, es también uno de los personajes aguascalentenses que más ha destacado en el medio artístico y cultural, tanto nacional como internacional.

Almas gemelas.

Contreras, desde su más tierna infancia, manifestó sus inclinaciones artísticas y sus aficiones por las bellas artes, al combinar sus estudios primarios con el dibujo y la doraduría, que estudió en un pequeño taller que existía en Aguascalientes, lo que le llevó a ser litógrafo a la edad de 12 años.

No obstante, ante lo ambicioso de sus intenciones, el ambiente provinciano y estrecho le asfixiaba y le era pequeño para sus aspiraciones, siéndole indispensable buscar nuevos y más amplios horizontes, por lo que a la edad de 14 años fue inscrito en la Escuela Nacional de Bellas Artes en la ciudad de México.

Reconociendo sus grandes facultades, Porfirio Díaz, presidente en aquella época, le concedió una beca o pensión para que perfeccionara su técnica en París. Esto ocurrió en el año de 1887, permaneciendo en Europa dos años. Fundó en 1893 la llamada Fundición Artística Mexicana, conjuntando ahí mismo su estudio personal y la Alfarería Artística.

Bajo la dirección de Contreras, la Fundición Artística Mexicana acaparó la producción de la mayoría de los monumentos públicos destinados a la capital y al resto del país, saliendo una gran cantidad de obras en bronce, principalmente personajes de nuestra historia o alegorías patrióticas.

Fueron 12 esculturas de bronce.

SUS DOCE RELIEVES EN BRONCE

Pero antes, a fines de 1888, Contreras obtuvo la aprobación para colaborar en los trabajos de escultura y decoración del Pabellón Mexicano de la Exposición Universal de París, del año 1889. El proyecto de Contreras incluyó 12 relieves en bronce para el friso de la fachada del Palacio Mexicano, de estilo neo-azteca.

Dispuestos en triadas temáticas, la secuencia comenzaba con Tláloc, Centéotl y Chalchiuhtlicue, enseguida la trilogía histórica integrada por los reyes Netzahualcóyotl, Itzcóatl y Totoquihuatzin, con su contrapartida en las figuras de Cacama, Cuitláhuac y Cuauhtémoc, y el ciclo concluía con Camaxtli, Xochiquetzalli y Yacatecuhtli.

 DIAGNÓSTICO: CÁNCER

Todo iba bien en su vida, hasta que en el año de 1897 hizo su aparición en el brazo derecho del escultor una tumoración que comenzó a causarle molestias. Fue diagnosticada como cáncer. Al enterarse, Contreras aumentó su actividad. Sabía que su fin estaba cercano y no quería dejar nada pendiente.

En 1898 recibió el nombramiento de Comisionado General de Bellas Artes de México, con motivo de la Exposición Universal de París de 1900. En la capital francesa confirmaron el diagnóstico y fue necesario desarticular a nivel del hombro, el brazo derecho. Es a partir de entonces cuando el hombre su sublima, se engrandece, cuando alcanza alturas inconmensurables.

Cuitláhuac.

La tragedia no menguó su espíritu y con sólo el brazo izquierdo, según algunos historiadores (aspecto éste en el que existe controversia), terminó su célebre escultura Malgré Tout (“A pesar de todo”) en el mismo año de 1898, misma que ganó el primer premio en la Exposición de 1900.

Además de esta obra, trabajó en esculturas que lograrían en pocos años reconocimiento internacional: Desespoir, Beato Casalanz, Almas Blancas, la estatua ecuestre del general Ignacio Zaragoza, ubicada en Puebla, la del general Ramón Corona, que está en Guadalajara, la de Benito Juárez, en Chihuahua,  y las de López Cotilla, Galeana, Primo Verdad, Josefa Ortiz de Domínguez y otras 24 colocadas en el Paseo de la Reforma, en la ciudad de México.

DANZA PARA LA MANO IZQUIERDA

Debe mencionarse que Manuel M. Ponce dedicó al escultor una danza para la mano izquierda intitulada “Malgré Tout”, joya musical que Ponce consagró lacónicamente “a la memoria del malogrado escultor Jesús F. Contreras, y la fecha, el año de 1900.

El escultor regresó a México en ese mismo año.

A pesar de que el mal iba invadiendo su cuerpo, don Jesús continuaba realizando sus trabajos. Así pasaron dos años; falleció en julio de 1902, rodeado de sus amigos, escritores y artistas, entre otros, don Justo Sierra; Luis G. Urbina; José Juan Tablada; el doctor Manuel Flores; Rubén M. Campos y Juan de Dios Peza.

 La labor del desaparecido artista fue muy extensa y de calidad. Entre sus trabajos se encuentran las 24 esculturas ubicadas en el Paseo de la Reforma, de la ciudad de México, entre otras, las de Ponciano Arriaga, Manuel López Cotilla; del licenciado y general Esteban Coronado; general Gregorio Méndez; José María Chávez; Leonardo Bravo; Francisco Tagle; Miguel Ramos Arizpe; Mariano Jiménez; Donato Guerra; José Eduardo Cárdenas; Francisco Primo Verdad; Ramón Corona; Ignacio López Rayón y Juan Antonio de la Fuente.

 También en la ciudad de México se encuentra la estatua de La Corregidora, doña Josefa Ortiz de Domínguez; los bajo relieves y el trabajo de la Fundición del monumento a Cuauhtémoc; en Puebla las estatuas de Ignacio Zaragoza y Gabino Barreda; en Toluca el monumento a Cristóbal Colón y la estatua de Donato Guerra; en Cuernavaca la del General Pacheco; en Guanajuato el monumento a La Paz; en Chihuahua el monumento a Benito Juárez; y en Guadalajara el de Ramón Corona.

Totoquihuátzin.

 En 1940, el arquitecto Luis Lelo de Larrea integró en el Monumento a la Raza, en la ciudad de México, las representaciones de Cuauhtémoc, Netzahualcóyotl, Itzcóatl y Totoquihuatzin. Los ocho relieves restantes se enviaron y se encuentran actualmente en esta ciudad de Aguascalientes.

MALGRÉ TOUT

Se dice que el clímax profesional del escultor es sin duda Malgré Tout, obra que presentó en la Exposición Universal de París de 1900 y que le valió la Cruz de Caballero de la Legión de Honor.

Despertó controversia, como se menciona líneas arriba, si confeccionó la obra cuando todavía tenía su brazo derecho o cuando lo había perdido.

Al respecto, la creencia de que Malgré Tout – soberbio mármol que representa la lucha de una mujer encadenada – era producto  de la hazaña de un escultor manco, fue establecida por Amado Nervo, al afirmar, erróneamente, que después de haber perdido el brazo, Contreras se había dado a la tarea de esculpir la famosa figura premiada en París.

Nervo menciona que “cualquier otro hubiera buscado la resolución del problema en el suicidio… que Contreras fue superior a su desgracia… que su primera figura esculpida con una mano y que representa una enorme suma de trabajo fue su Malgré Tout, símbolo conmovedor de su orgullosa manquera”.

Es preciso subrayar que las imágenes y metáforas utilizadas por Nervo no se refieren al hombre en sí, sino al héroe que excitó la imaginación poética de sus contemporáneos; Contreras, el individuo, realizó Malgré Tout antes de su amputación, pero fue el héroe cultural a quien se alabó por la hazaña de esculpir manco.

Si bien la idea difundida por Nervo salvó a Contreras del injusto olvido que se cierne sobre los demás escultores del siglo XIX, debe precisarse que la relevancia de Contreras en el panorama artístico mexicano trasciende el mito de la gestación de Malgré Tout y reside en la visión total de su titánica labor desarrollada a lo largo de poco menos de 15 años de actividad.

Definitivamente, Jesús Contreras concibió la célebre escultura antes de perder el brazo derecho.

Por otra parte, Malgré Tout fue la primera escultura de desnudo femenino de estilo no mitológico que ocupó un lugar de honor en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Tiempo después, Malgré Tout pasó a la Alameda Central, en la ciudad de México; esta medida suscitó en 1923 la protesta de grupos de artistas e intelectuales, que pugnaron porque fuera reubicada en el Bosque de Chapultepec, en donde se encontraba antes; sin embargo, sus reclamos fueron inútiles y la escultura no se retiró de la Alameda capitalina sino hasta medio siglo después, a fin de someterla a una minuciosa restauración. Desde 1983 se ubica en el Museo Nacional de Arte.

Por todo lo anterior, puede afirmarse que la estatura o mérito artístico de Contreras, “a pesar de todo”, no radica en el hecho de haber realizado esa escultura con uno o dos brazos. La trascendencia de Contreras sobrepasa la idealización y se finca en su constante y efectiva calidad de trabajo. Definitivamente Contreras no necesita del mito de la creación de Malgré Tout para ser la personalidad artística de México de finales del siglo XIX y conquistar de manera indiscutible el más alto lugar dentro de la historia del arte mexicano.

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