Italia: nuevas alianzas y avances de la derecha en 2019

Frank González* __________________

Roma, (Prensa Latina).- La recomposición de alianzas con un nuevo gobierno diferente del anterior por su marcada orientación europeísta y el avance de la derecha en comicios regionales y del Parlamento Europeo, caracterizaron el panorama político italiano en 2019.

Italia inició el año con el ejecutivo  formado por el Movimiento 5 Estrellas (M5E), liderado por Luigi Di Maio, empeñado entonces en promover una forma de hacer política distinta a la de los partidos tradicionales, y la Liga, partido de derecha de origen separatista y proyección soberanista encabezado por Matteo Salvini.

La creación de ese gobierno presidido por el primer ministro, Giuseppe Conte, fue la vía escogida por ambas agrupaciones con objetivos y bases de apoyo diferentes, para concretar  sus respectivas metas, tras los comicios legislativos de marzo de 2018 en los cuales ninguno de los contendientes logró la mayoría para gobernar en solitario.

Por esa razón, mantuvieron su autonomía como alternativas políticas y sellaron la alianza con la firma de un contrato de gobierno de 30 puntos elaborado mediante aproximaciones de sus respectivos programas electorales.

Con el 32,68 por ciento de los votos emitidos, 227 escaños de 630 en la Cámara de Diputados y 111 de 314 en el Senado, el M5E aportó el peso mayor a la asociación a la cual la Liga, con 17,35 por ciento de respaldo popular, contribuyó con 123 diputados y 58 senadores.

Sin embargo, aunque esa sigue siendo la correlación de fuerzas en el parlamento, es otra la realidad reflejada por el avance de la derecha, y en particular de la Liga, en sucesivas elecciones regionales y en las del Parlamento Europeo (PE) en las cuales alcanzó el 34,39 por ciento de la votación y 25 escaños.

El M5E, por su parte, acumuló pobres resultados en los comicios regionales y  obtuvo apenas 15 asientos en el PE y el 16,86 por ciento del sufragio.

En situación precaria se encontraba también el Partido Democrático tras el descalabro sufrido en la consulta para la actual legislatura y una intención de voto ligeramente superior al 20 por ciento.

En esas circunstancias, Salvini rompió la alianza con el M5E e intentó forzar un llamado anticipado a elecciones con el apoyo de otros partidos de derecha como Hermanos de Italia y Fuerza Italia.

El intento del entonces viceprimer ministro y titular del Interior se frustró por la inesperada decisión del M5E, el PD y la coalición de centroizquierda Libres e Iguales (Leu) de formar una mayoría parlamentaria con la cual crearon el actual gobierno, presidido también por Giuseppe Conte.

El nacimiento del nuevo ejecutivo fue saludado por importantes directivos de la Unión Europea y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se refirió en buenos términos a Conte.

Buena fue también la acogida brindada por los inversionistas a través de los mercados financieros con un repunte de la bolsa y un descenso hasta 168 puntos del diferencial entre los bonos del tesoro plurienales (Btp) y su referente el Bund alemán.

El gabinete que  tomó posesión el 5 de septiembre,  quedó integrado por otros 21 ministros, ocho de ellos sin cartera, con 10 representantes del M5E, nueve del PD, uno de Leu y una funcionaria de perfil técnico, la exprefecta de Milán, Luciana Lamorgese, quien asumió la cartera del  Interior.

El nuevo gobierno debutó con el 41 por ciento de aceptación popular, 19 puntos porcentuales menos que su antecesor, según un sondeo realizado por la firma Ipsos

Al presentar las conclusiones del estudio, el administrador delegado de Ipsos-Italia, Nando Pagnoncelli, resaltó que ese nivel de respaldo fue el más bajo recibido por los siete gobiernos precedentes al momento de su instalación, excepto el encabezado por Paolo Gentiloni quien sustituyó en medio del mandato a Matteo Renzi.

El experto señaló que la frialdad con fue acogido el nuevo gobierno se debió al desconcierto y la desilusión provocados por el fin del anterior y la inesperada coalición entre el M5E y el PD, opción apoyada sólo por el 15 por ciento de los encuestados a finales de julio, cuando era inminente la ruptura con la Liga.

En opinión de Pagnoncelli, en la recuperación del consenso debían desempeñar un papel crucial los puntos de convergencia entre las dos fuerzas de gobierno y los temas de su agenda, meta difícil de alcanzar por dos sujetos quienes hasta hacía pocas semanas se consideraban adversarios enconados.

En cuanto a las expectativas de los entrevistados, el 71 por ciento se pronunció por la adopción de una estrategia presupuestaria favorable a los sectores más débiles como evitar el aumento del impuesto al valor agregado, el relanzamiento del salario mínimo y la reducción de las cargas fiscales.

A continuación aparecieron el recorte del número de parlamentarios, con 45 por ciento; los incentivos para un desarrollo económico basado en la sostenibilidad ambiental, 24; inversiones a favor de las regiones del sur, 17; y medidas para impulsar la autonomía regional diferenciada, 11 por ciento.

Otras aspiraciones reflejadas por el sondeo fueron: la modificación del decreto de seguridad con posiciones menos rígidas sobre el tema migratorio, 11 por ciento; y la ley que regule los conflictos de intereses y favorezca la desvinculación del sistema público de radio y televisión de la política.

Apenas dos semanas después de la toma de posesión del flamante ejecutivo, el exprimer ministro Matteo Renzi, anunció el nacimiento de “Italia Viva” con la adhesión de 14 senadores y 27 diputados, 38 de ellos provenientes del  PD.

Al anunciar su decisión, Renzi expresó que abandonó el PD para construir con otros “una casa nueva para hacer política de una manera diferente” y añadió que después de siete años de “fuego amigo”,  se debía tener en cuenta que “nuestros valores, nuestras ideas y nuestros sueños, no pueden ser objetos de litigio todos los días”.      En diálogo con Bruno Vespa, conductor del programa televisivo de Rai 1 “Porta a Porta”, el exjefe de gobierno afirmó que quiere mucho “a la gente del PD” en el cual, dijo, “los litigios, las polémicas y divisiones eran la cotidianidad”.

El tema -apuntó- es no hacer una cosa politiquera, antipática, aburrida, queremos hablarle a la gente que desea volver a creer en la política y reiteró que el nuevo partido será parte de la mayoría parlamentaria actual.

En una entrevista publicada por el diario La Repubblica, el exprimer ministro acotó que desea pasar los próximos meses a Salvini, y su “populismo malo” el cual, señaló, persiste y debe ser derrotado en la sociedad.

La disidencia de Renzi abrió otro frente en la conflictividad entre las fuerzas integrantes de la alianza de gobierno, donde son frecuentes las contradicciones sobre temas diversos, hasta el punto de crear un ambiente en el cual cobra fuerza la hipótesis sobre su caída a corto plazo.

Consciente de la necesidad de cohesionar aún más sus filas, Conte anunció para enero una reflexión sobre la gestión del gobierno en función de juntar voluntades y procurar la mayor unidad en la definición y el logro de objetivos claros y convincentes, a partir de bases programáticas convergentes.

De lo contrario, la amenaza de una implosión será mayor y la convocatoria a comicios antes del fin de la actual legislatura, en 2023, abriría las puertas a la derecha liderada por Salvini, cuyos partidos sumados concluyen el año con alrededor del 50 por ciento de la intención de voto según las más recientes encuestas.

 *El autor es corresponsal de Prensa Latina en Italia.

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