Islas del Pacífico: libres de Covid-19, pero al borde del colapso

Amelia Duarte de la Rosa * _________________

La Habana (Prensa Latina).-  Las naciones insulares del Pacífico lograron esquivar el brote de la pandemia del SARS-CoV-2 pero no pudieron librarse de sus estragos, sobre todo en el ámbito económico.   Cruda elección entre la reapertura al turismo y el colapso económico enfrentan la mayoría de estos archipiélagos, dependientes de sus paisajes paradisiacos y de los visitantes que reciben cada año.

La dicotomía se encuentra en la necesidad de abrir nuevamente las fronteras y la precariedad de sus sistemas e infraestructuras de salud, que colapsarían con el brote del nuevo coronavirus.

Alrededor de una docena de naciones insulares como Islas Marshall, Nauru, Palau, Samoa, Islas Salomón, Tonga, Tuvalu, Vanuatu y Kiribati permanecen libres del virus, gracias a que cerraron temprano sus fronteras cuando vieron la propagación de la Covid-19 en otras partes del mundo.

Varias de ellas declararon emergencia nacional y decretaron el aislamiento como protección y otros estados como Fiji -que reportó solo 18 casos-, extremaron las medidas en toda la población.

“La mejor apuesta, sin lugar a dudas, es mantener la enfermedad afuera porque si entra, entonces estaremos en problemas”, expresó el doctor Colin Tukuitonga, original de Niue en el Pacífico Sur.

Las islas no tienen sistemas de salud robustos y si ocurriera un brote, diezmaría a la población, indicó Tukuitonga, quien también advirtió las altas tasas de diabetes, enfermedades cardíacas y afecciones torácicas que padecen sus poblaciones.

Sin embargo, aun cuando muchos expertos coinciden en que el aislamiento es la política correcta, el impacto económico de la pandemia ha sido devastador, pues la mayoría de estas comunidades dependen del turismo y en algunos lugares representa hasta el 50 por ciento del PIB.

Hoteles y aeropuertos abandonados, playas desiertas, arcas vacías y la incertidumbre del futuro forman parte del panorama de estos otrora paraísos turísticos.

AUMENTO DE LA POBREZA

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el impacto de la pandemia podría dejar a decenas de miles de personas en todo el Pacífico sumidas en la pobreza.

Un pronóstico publicado por la entidad sugirió que la pobreza relativa en Asia y el Pacífico había aumentado del 22 al 36 por ciento en el primer mes de la crisis.

En Vanuatu, por ejemplo, el 70 por ciento de los empleos turísticos desaparecieron, mientras en Samoa más del 12 por ciento de la fuerza laboral está empleada en hoteles o centros turísticos y se encuentra en paro.

El pilar de la economía de Samoa se desplomó ante la pandemia y en unas pocas semanas, más de 70 hoteles y resorts cerraron sus puertas, dejando a más de mil personas desempleadas.

La cuestión es que en Samoa, como todos los países del Pacífico, la mayoría de estos trabajadores son parte del sector informal, con poca seguridad laboral o red de seguridad.

“Esto es mucho peor que la crisis financiera de 2008, pues está acabando con la mitad o las tres cuartas partes de las exportaciones totales de estos países”, declaró Martin Karimli, director regional de la OIT para el Pacífico.

La industria del turismo representa el 47 por ciento de todas las exportaciones en Tonga, el 52 por ciento en Samoa, el 58 por ciento en Fiji y el 70 por ciento masivo en Vanuatu, según datos proporcionados por la OIT.

El Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional anunciaron paquetes de apoyo para varios países del Pacífico, pero Karimli señaló estar preocupado por la falta de protección para los trabajadores informales.

Es necesario que las medidas también estén enfocadas en ellos, agregó.

REAPERTURA CAUTELOSA Y NECESARIA

En medio de la desescalada de casos a nivel mundial, los gobiernos de estas islas valoran la posibilidad de reabrir sus fronteras a manera de viajes “burbujas”, sin cuarentena para los turistas de las cercanas Australia y Nueva Zelanda.

Esta modalidad implica que los turistas solo pueden tener contacto con sus acompañantes viajeros y con personal destinado, pero la medida está teniendo una bienvenida cautelosa, ante la posibilidad del contagio.

El director ejecutivo de Turismo de las Islas Cook, Halatoa Fua, enfatizó que la burbuja necesitaría venir con estrictas salvaguardas pero apoyó la idea de la reapertura.

“Creemos que trabajando con otros países de ideas afines en la región, con precaución, deberíamos poder reabrir”, dijo.

Mientras, el presidente de la Autoridad de Visitantes de Palau, Ngirai Tmetuchi, agregó que valía la pena explorar la idea “pero siempre evaluando los riesgos”.

También Samoa, cuya industria turística se encontraba deprimida desde noviembre por un brote de sarampión, valora la reapertura.

“Estamos llevando a cabo conversaciones con Nueva Zelanda sobre la posibilidad de insertar a personas sin trabajo en cursos de capacitación y ser incluidos en la llamada burbuja turística”, dijo Fa’amatuainu Lenata’i Suifua, director ejecutivo de la Autoridad de Turismo de Samoa.

Pero no todos los gobiernos parecen estar de acuerdo con esta reapertura, que algunos aseguran es demasiado pronta.

Un portavoz del primer ministro de Islas Salomón, Manasseh Sogavare, expresó que en este momento “la prioridad” del gobierno es finalizar los requisitos de preparación y respuesta, tales como pruebas en el país y facilitar la repatriación de ciudadanos varados dentro de la región.

En una señal de la magnitud del desafío, el secretario de Salud de las Islas Marshall, Jack Niedenthal, dijo que era demasiado temprano incluso para considerar la idea de una burbuja.

“Incluso responder con un ‘tal vez’ podría causar mucha ansiedad innecesaria con nuestra gente”, indicó.

*Periodista de la Redacción Internacional de Prensa Latina.