Islandia

Gillian Turner _______________

Confieso tener una creciente admiración hacía el cine islandés. Recuerdo con mucho cariño una película sobre los caballos islandeses: Historias de Caballos y Hombres (2013) de Benedikt Erlingsson. Se trata obviamente de caballos, en este caso esos caballos diminutos islandeses con su andar muy peculiar, que llegaron originalmente a Islandia traídos por los vikingos, hace muchos años ya, y su relación con el hombre. En esta región rural de Islandia, donde los caballos son de una importancia primordial, se aproxima la primavera. Los sentimientos tanto equinos como humanos están exaltados. Las imágenes (del cinematógrafo Bergsteinn Björgulfsson) son bellísimas con un buen toque del surrealismo. En una serie de viñetas se presentan episodios dramáticos, cómicos, trágicos, con una buena dosis de humor negro. En fin, una película entrañable, y para mí inolvidable.

Otra de animales, ahora con una narrativa más estructurada, es Carneros (2015) de Grímur Hákonarson. Dos hermanos cuyas fincas se colindan no se han dirigido la palabra en 40 años. Ahora deben unir fuerzas para salvar sus amados carneros, ganadores de premios año tras año. Un brote de enfermedad entre los animales provoca la decisión de las autoridades de sacrificar todos los carneros del valle. Para los hermanos son más que simples animales – los quieren como hijos, y como tales los defienden. Uno los oculta en el sótano de su casa, el otro usa un método más violento. De nuevo, la belleza del paisaje islandés es protagonista importante de la película, junto con el frío, la nieve, y la solidaridad entre los habitantes de esta remota comunidad. Si antes no tenías sentimientos en torno a los carneros, después de ver esta bella película, los tendrás.

Ahora Netflix estrenó recientemente una película islandesa muy diferente. Se llama And breathe normally (Y respiren normalmente, 2018) escrita y dirigida por Isold Uggadottir. Es la historia de una amistad sorprendente y solidaria entre una “Border Guard” (esas personas que revisan tu pasaporte cuando llegas a algún país) y una aspirante a asilo de Guinea-Bisáu. Son dos mujeres desesperadas. Lara la islandesa lucha para mantenerse a flote a ella y a su pequeño hijo; Adja la africana, siendo lesbiana huye de la brutalidad y el machismo letal de su país. La Islandia que vemos en esta película tiene poco que ver con la belleza rural de las dos mencionadas arriba. Vemos barrios en las afueras de Reikiavik feos, fríos. Los interiores son claustrofóbicos, los exteriores deprimentes: bloques de edificios multifamiliares impersonales, llanos azotados por el viento, el albergue en mal estado donde alojan a Adja mientras espera la respuesta de su solicitud. El contraste yace en la calidez y la solidaridad humana, los lazos entre personajes haciendo frente común contra la amenazante, todopoderosa autoridad. Es una película aparentemente sencilla, con poco diálogo, despojada de todo detalle no esencial. Expone sutilmente, sin melodrama, las situaciones de las dos mujeres, diferentes pero igualmente vulnerables.

¡También hay series islandesas en Netflix! Una que ya tiene tiempo en el repertorio es Trapped. La acción se ubica en un pequeño puerto en el norte del país donde llega un transbordador de Dinamarca con unos cien pasajeros. A causa de una fuerte tormenta nadie puede entrar ni salir del lugar ni por mar ni por tierra. La apariencia de un cadáver desmembrado y mutilado complica aún más la situación. El policía local debe resolver no solamente el crimen sino también sus propios problemas personales. Mucho misterio, escándalos añejos, historias oscuras.

Otra, de recién estreno es Los asesinatos del Valhalla. Más misterio, más escándalos e historias oscuras, ahora con múltiples asesinatos. ¡Muy disfrutable!

Cambiando de tema por completo, hay en Netflix una excelente miniserie llamada The Eddy. Elliot Udo, alguna vez un célebre pianista de jazz en Nueva York, es ahora el co-dueño de un club de jazz en París. Su socio, Faríd, está enredado con el mundo mafioso, el club está en serios problemas. Elliot debe superar estos embrollos y más. Es un thriller, un drama familiar, un viaje hacia la madurez, y además ¡con una buena dosis de excelente música!  ¿Por qué incluyo esta miniserie aquí? Porque al final Elliot, ya más relajado y con uno que otro problema resuelto, recibe un mensaje de su hermano … ¡desde Islandia!