Insalubridad Pública

Viborianus-

Victoriano Robles Cruz _______

Desde mi aposento, sufriendo las consecuencias de la insalubridad publica, por el contagio o trasmisión del mosquito del dengue, la Chikingunya. Provoca pequeños dolores de cabeza, una forma de recordad que existe algo en la parte superior de nuestro cuerpecito, algunos cortos y tenues dolores en la parte abdominal, algo, quizá en momentos el denominado cuerpo cortado, por momentos ligera temperatura, el cuerpo en sí débil, con el simple deseo de no realizar nada, mucho menos alguna actividad física, pues la cabeza es la primera en manifestarse, en reclamar con sus dolores. ¡Retumba!

Sí, es una madriza bonita, postrado… en los espacios horizontales de la sala, de la alcoba, buscando como estar lánguidamente, sin esfuerzos. Sin el entusiasmo para ver la caja idiotizadora, ni muchos menos leer con seriedad algún interesante texto, de los pendientes. No, nada como resentir los efectos, sino febriles si de debilidad y hueva para realizar la cotidianidad. Desde el jueves pasado se presentaron los primeros síntomas, de seguro nos llevara todavía esta semana de sufrimiento. No perderemos el humor ni el entusiasmo por estos detalles de la insalubridad de Quintana Roo.

Chikungunya es una palabra que en el idioma makonde significa «doblarse» (debido a que los enfermos se doblan o encorvan por dolor en las articulaciones). Es una enfermedad nueva en el continente americano, transmitida por el mismo tipo de mosquito que propaga el dengue, por lo que en algunos casos se pueden contraer ambas infecciones. Tomen sus precauciones personales, el sector salud anuncia que todo está bien, a pesar de los miles de enfermos en la geografía quintanarroense por esta enfermedad viral. Además, de quienes no acudimos a esos espacios públicos, ni reportamos las dolencias, por cierto conocimiento de los síntomas y la inexistencia de medicamentos para su cura, preferimos los cuidados personales. Ya en otra ocasión sufrimos los desgastantes efectos del dengue, allí el periodo de recuperación del organismo, después de pasada la enfermedad, ocupa la mayor temporalidad, aproximadamente, un mes.

Recordemos, no existe algún medicamento preventivo, ni medicamento para su cura, por lo tanto, en Quintana Roo, somos sujetos de los mosquitos, pues en la deficiente como insuficiente medidas del sector salud para el control de mosquitos resultamos un manjar para estos insectos. Sin entrar en muchos detalles del programa de control de mosquitos (vectores), allí los vicios no son diferentes de otras aéreas, las mezclas y cantidades de los pesticidas no son las adecuadas por la sustracción para venta a particulares, atienden zonas al arbitrio sin un programa, y las nebulizaciones son cuando mucho un día, dos sesiones; lo recomendable son tres días, según organismo internacionales. Pero al sector salud, no les interesamos, como ciudadanos, como derechohabientes, el ejemplo más reciente ha sido el video para corroborar la negligencia en el protocolo médico para recibir al director general de ese organismo Sebastián Lerdo de Tejada.  ¿Qué podemos esperar los mortales cómo usted y nosotros?

Por lo pronto seguiremos sufriendo los embates de la Chikingunya… ya hasta la escribimos bien, son palabras con las cuales no quiere uno asociarse ni de relajo, menos sufrirla. Esta enfermedad desde luego que es un problema de salud pública. ¿Cómo hacerle para sensibilizar a las autoridades de que las medidas implementadas hasta ahora han sido inadecuadas e insuficientes? Un paciente ocupando una cama hospitalaria resulta más caro que tomar pertinentes medidas para evitar su desarrollo. Por las condiciones imperantes, el futuro no prevé nada satisfactorio, las perspectivas sugieren un incremento en las infecciones que un descenso. No se visualiza una estrategia intensiva de prevención por encima de la coyuntural, simple pañitos de agua en la frente para querer calmar la fiebre. La consecuencia puede llevar a una demanda de servicios mé­dicos especializados a nivel hospitalario, además de la mortalidad asociada al padecimiento, pueden convertir la atención del Chikingunya en una emergencia epidemioló­gica de primer orden.

PD.- Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga. Mahatma Gandhi (1869-1948). Político y pensador indio.

PD.- Veía parte de la película de Gandhi, esa voluntad me trajo al teclado. El baluarte es el esfuerzo… no dejes de hacerlo, de luchar…

viborianus@gmail.com  Twitter:@viborianus  ww w.viborianus.com

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