Índice político

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¡EPN está secuestrado!

Francisco Rodríguez _____________

 El día que el «Jefe de las Instituciones Nacionales» se dio cuenta de que estaba secuestrado por su círculo íntimo de decisiones, que no veía, ni leía, ni entendía, ni le informaban de lo que pasaba en el país‎, se fajó los pantalones.

Pero, ‎¡oh, sorpresa!, cuando los buscó, ya no estaban donde los había dejado. Los duendes de Los Pinos habían armado tal desgarriate nacional que nadie sabía quién los había secuestrado, escondido o sustraído.

Las decisiones para designar a gente de su confianza en la Cámara, en el PRI, en la Embajada en Estados Unidos, y poner freno a la ambición corrupta y desmedida de Videgaray, ya se había convertido en agua de borrajas.

Para empezar, el «astuto» secretario de Hacienda ordenó a su «operador» en la Secretaría de la Función Pública, adelantara su Informe de Conclusiones de más de tres horas sobre la increíble historia de la ausencia de conflicto de interés en el asunto de las casas Higa-EPN, Higa-Videgaray y SanRomán-EPN.

Según Videgaray, estas «revelaciones jurídicas», además de exonerarlo de cualquier delito, iban a hacerlo ganar puntos en el tierno corazón presidencial, significándolo como el único interesado en defender a Peña Nieto, en medio del estercolero y del abandono de sus demás colaboradores. (Hoy sólo Beltrones da la cara por él).

Lo que tenía que pasar, pasó. El infeliz monigote Virgilio Andrade, titular de la dependencia exculpatoria, quedó como un badulaque de antología. Queriendo tapar el sol con un dedo, ensució más a todos los responsables.

Cariacontecido, avergonzado por la actitud irónica de los colegas que cubren su fuente de prensa, deturpado por la opinión pública, ridiculizado al máximo por los cartonistas, era mejor que presentara en el mismo acto su carta de renuncia, por el mínimo de los pudores cívicos, que hacerle al Tancredo.

Demostró a todas luces‎ que él y su padrino político no sirven ni para regar el tepache. No les alcanza ni para haber estudiado otras opciones más creíbles o transitables en el ánimo popular, como una sanción aunque fuera mínima o una inhabilitación temporal.

‎Por lo pronto, Videgaray y su patiño Andrade acabaron con la viabilidad de una secretaría que costó miles de millones de dólares sostener –a golpe de mentiras, falsedades o medias verdades–, desde Pancho Rejas hasta la fecha. Treinta y tres años echados al caño.

 Cañonazo a la falta de credibilidad y confianza

 Aumentaron el tamaño del descrédito nacional e internacional de México, que se suma a la falta de confianza de los conglomerados empresariales de todo el planeta, que nos ven de lejecitos como una cueva de trapaceros y fulleros‎ de infame reputación y palabra corta.

La oposición en coro, como si se hubiera puesto de acuerdo para la defenestración del Informe de la Sefupu, se rasgó las vestiduras: lo llamaron inaceptable, cínico y tendencioso, toda una burla y ofensa para el pueblo. Un cañonazo a la falta de credibilidad y confianza.

Dijeron los inmarcesibles líderes de huarache de la oposición, que con ese solo documento bastaba para que cualquier reforma que atente contra la corrupción todoabarcante, quedara anulada de inmediato. ¡Válgame Dios!

Simultáneamente, en una declaración anticlimática, el responsable pachuquita del trabajo sucio, declaraba con estridencia patriotera que, gracias a la feroz batalla que se ha dado en pro de la seguridad, ¡había bajado en 27% el número de homicidios violentos!

Sí, el mismo secretario de Gobernación, el pobre Oso..rio, que se ha resistido hasta el límite de las agarraderas de su brava oratoria para que se procese a los sonrientes e impunes culpables de la incineración de los niños de la Guardería ABC.

El mismo que jamás permitirá que los investigadores de crímenes de Estado de la CIDH se entrevisten con los militares presuntamente inculpados en las matanzas de Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingan y Tanhuato.

El mismo que por temor a las «gigantescas» muestras de repudio de cualquier disidente, permite que ahorquen la circulación permanentemente en las calles Bucareli y aledañas…

…y despacha confortablemente en un lujosísimo edificio habilitado como sede alterna del control político del país, en la polanqueña esquina de Arquímedes y Reforma, lejos del mundanal ruido de los manifestantes, rodeado de un séquito de guaruras que no sirven ni para calentar un café.

Al mismo tiempo que el adelantado Jefe de la Oficina Presidencial (?) entera a los nuevos diputados que «por la baja del precio petrolero y el entorno internacional» se reducirá el flujo de recursos en el 2016.‎ A falta de ello, prometió un programa para el desarrollo del sureste, que usted y yo sabemos, acabará en el cajón de «las comi$iones».

Videgaray y Carstens, con sus medidas monetaristas sólo impulsan –no detienen– la declarada fuga de capitales, al ofrecer a la venta diez mil millones de dólares que funcionan para engordar el caldo de los trasegadores de dinero.

Se la pasan diciendo a toda hora que la devaluación es benéfica para el país y que jamás –¡qué horror!– será capaz de provocar la devaluación, tan castigada en las urnas por los menesterosos de toda procedencia.

 Del Decálogo no se ha cumplido ni un sólo dígito

 De inmediato, el titular del Ejecutivo, al darse cuenta del desastre exculpatorio y de las insensateces de sus colaboradores, acudió presuroso a la reunión del Consejo de Seguridad‎ y, sin venir a cuento, cayó al charco.

‎Ofreció disculpas públicas, en un lugar inapropiado, a todo aquél que no hubiera creído en el Informe exculpatorio del infame Virgilio, convocó a los servidores públicos a actuar con honradez de hoy en adelante…

…y a fajarse los pantalones‎ para poner todos los huevos en la canasta y acabar de ¡aprobar el Sistema Nacional Anticorrupción, después de un año de que lo propuso! Como si las leyes fueran el remedio de los males.

‎¡Sigue sin tener la capacidad de convocar a una rueda de prensa, después de tres años de ejercicio!

De inmediato, la gente se dio cuenta que aquél decálogo de buenas intenciones, esbozado en el patio del Palacio Nacional, después de meses de anunciado, no ha podido cumplirse en ninguno de los dígitos.

Toda la clase política hizo un vacío desde entonces a las propuestas redencionistas y ni una sola iniciativa de las diez fueron siquiera dictaminadas en alguna Cámara ‎. Ni el magnate mexicano-libanés de las telecomunicaciones dejó que se instalara jamás el teléfono 911 para emergencias de los necesitados!

‎Hasta este momento no ha habido una sola reacción positiva al ofrecimiento presidencial de disculpa. El círculo íntimo, como en las grandes ocasiones, anda escondido, como si fuera el resultado de cualquier sabadazo.

Parece que oootra vez en la Casa Presidencial se han dado cuenta que están «más solos que la una»‎. No sólo el círculo de hierro está contra el que manda, sino otros poderosos adversarios que no se encuentran en esa selecta nómina.

Cualquier gabinete de crisis, se percataría de que ya no sólo es un problema de cercanía. Tendría que fajarse los pantalones para manejar cosas más delicadas, como la manifiesta actitud de los grandes sectores y grupos de interés y de presión que no quieren apoyar más esos dislates.

Como en todos los secuestros, en éste también está presente el síndrome de Estocolmo. EPN le vive agradecido al nefasto Chuayffet que haya intrigado a Elba Esther y a los ignorantes dictaminadores de la PGR que le hayan negado un arresto domiciliario de trámite a la Maestra ¡por no poder comprobar que desde su casa se puede fugar!

Es un argumento de estudiante primer año de parvulitos. En ningún lugar del mundo lo aprobarán. Está cantado el triunfo de Elba en cualquier Corte internacional adónde recurra.

 EPN está solo… los demás atienden su propio juego

 Como en el juego de Juan Pirulero…

Los gobernadores, comprometidos con sus negocios particulares a quienes les importa un bledo el naufragio de la nave presidencial.

Los empresarios, dolidos de que jamás han sido recibidos ni en la banqueta de Constituyentes y/o Parque Lira, por atender a los pocos privilegiados provenientes de los negocios toluqueños.

Los líderes de opinión, temerosos de que alguien les llame de parte de Eduardo Sánchez para defender cualquier barbaridad, han entendido que embarcarse en una defensa de cualquier felonía acabaría con prestigios de años. La gente ya identificó a las plumas y micrófonos dócile$ y a los independientes.

Ya ni qué decir de los abandonados campesinos, los pequeños y medianos emprendedores, los agricultores sin el mínimo apoyo federal, los migrantes, expuestos a tanto loco aventurero, los causantes cautivos, expuestos a las cacerías y ocurrencias de los chichimecas del SAT.

Los inversionistas, que al ver el desastre federal de la falta de palabra, acuden a otras instancias de gobierno, pues es bien sabido que no siempre acuden dónde hay necesidades, sino dónde hay responsabilidades compartidas, seguridad y confianza.

¿No será que, como se comenta en todos los lugares en que se reúnen mexicanos con dos dedos de frente, que al que manda no sólo lo tiene secuestrado el círculo de sus tres íntimos?

‎¿Será que lo tenga secuestrado la Nación?

¡Ave maría purísima!

 Índice Flamígero: Sobre el tema y bajo el título “Una Verdad Histórica”, El Poeta del Nopal envía su ingenioso epigrama del día: “Mal haya la suspicacia, / el comentario viajero, / los chismes de lavadero, / el rumor y la falacia; / la corrupción, por desgracia, / es debilidad humana / e impúdica se engalana / hasta en la corte del Rey / y en los pantanos, la ley, /¡sólo se aplica a las ranas!”.

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