Hogar de la Niña «Casimira Arteaga»

Historias navideñas de FUERZA AGUASCALIENTES

.- Somos una institución de vida, de amor, de alegría y de mucha esperanza, dice su directora, la Madre Patricia Martínez, quien señala que actualmente atiende a 15 niñas, de los 3 a los 19 años de edad y que todas fueron rescatadas por el DIF, afirmando que la Navidad no va a ser triste y que se celebrará en la intimidad.

Heriberto Bonilla Barrón __________________

Definitivamente el  mundo no nada más es el horror que nos cuentan los periódicos y los diferentes Medios informativos , ni tampoco las notas y discursos comprados por los gobiernos, sino un cúmulo de recuerdos y emociones en los que está nuestros amores esenciales, nuestras alegrías, nuestros amores de cada mañana, de allí que en FUERZA AGUASCALIENTES estamos convencidos de que el mundo es maravilloso y cada quien tiene una historia personal y una buena parte de la historia personal de los demás puede estar llena derrotas pero también de muchísimas alegrías, tal y como lo comprobamos ayer al visitar el Hogar de la Niña ¨Casimira Arteaga¨.

Por lo tanto claro que la Navidad es amor, es tiempo de ilusiones, de anhelos de vivir.

Tiempo también de reflexionar y de dar gracias a Dios porque tenemos salud y quienes no la tienen son, dentro de su sufrimiento, un ejemplo de superación para quienes nos quejamos de cosas triviales.

Por lo tanto en FUERZA AGUASCALIENTES creemos que hay que dar gracias a Dios por permitirnos llegar con vida y salud a este tiempo de Navidad y al final de otro año más y recibir al nuevo con optimismo.

Por lo tanto es tiempo ahora de fijarnos nuevas metas, nuevos propósitos, es tiempo de luchar por ser mejores y de luchar por una vida mejor.

Siempre es así en esta época.

La situación propicia las reuniones con la familia o con los amigos, hay que festejar este hecho y hacerlo en sana alegría.

Todos nos fijamos objetivos aún con todo y las terribles crisis que estamos viviendo, la económica y la del COVID, por lo que la gran mayoría de nuestra sociedad espera tiempos mejores y mayores esfuerzos.

De esta  manera los deseos de bienestar son generalizados y  hay que buscarlo sobre la misma crisis económica y sanitaria que se vive, que generan irritación y tienen a la gran mayoría, sobre todo a las amas de casa, obligadas a rendir los raquíticos salarios al máximo, con el Jesús en la boca.

Existe enojo, pero también firmes deseos de superar esta situación, de allí que en esta época algunos se fijan la meta de evitar el cierre de sus empresas, otros trabajar más para hacer frente a tanto compromiso  en tanto que los estudiantes, la superación para llegar a la meta deseada, avanzar y llegar a la titulación, lo que nos indica que aún dentro de un mundo de tinieblas hay una ligera luz de esperanza y que no todo son noticias tan negativas como las que a diario nos presentan los Medios, también hay cosas muy positivas y hermosas que justo en esta época debemos resaltar y que nos demuestran que todavía hay personas de buen corazón y mucho amor.

Hoy al iniciar las HISTORIAS DE NAVIDAD del 2020 en FUERZA AGUASCALIENTES, nos vamos a referir  a una institución que no solo es ejemplar, sino un verdadero centro de vida, por lo que podemos afirmar que de ninguna manera es un sitio en donde pudiera pensarse que hay tristeza, depresión por un presente y un futuro incierto.

No, todo lo contrario.

Es un sitio de vida, de alegría, de compañerismo y sobre todo, de amor, de mucho amor.

De pie, muy erguida, manteniendo la sana distancia y con sus manitas moviéndolas frecuentemente, la Madre Patricia Martínez, es la directora del Hogar de la Niña ¨Casimira Arteaga¨, quien dice a dice a FUERZA AGUASCALIENTES que ese lugar es una verdadera bendición de Dios y si El nos acompaña ninguna crisis nos va a derrotar, de allí que nuestras niñas están esperando con gran ilusión la Navidad.

Nuestra Congregación de Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María, es la que la tiene a su cargo desde hace bastante tiempo y no sólo para atenderla, sino para luchar para su sobrevivencia y aunque cotidianamente enfrentamos uno y mil problemas, principalmente el económico, podemos afirmar que Dios nos hace el milagro de seguir firmes en nuestra misión de proteger a la niñas de Aguascalientes y de la región que se encuentran desamparadas y que requieren de ayuda para su sobrevivencia y formación, pero, principalmente, de amor.

A unos días de la Navidad, dice que son una institución de vida, de amor, de alegría y de mucha esperanza, señalando que actualmente atiende a 15 niñas, de los 3 a los 19 años de edad, todas fueron rescatadas por el DIF y aquí estamos devolviéndoles las ilusiones para vivir una vida digna y provechosa.

Somos una Casa Hogar que es un ejemplo en todo el país, un tesoro que hoy aún perdura  desde hace mucho más de 135 años y cuyo ejemplo ha cundido.

Ha crecido de manera verdaderamente admirable para bien de muchas familias de muy escasos recursos o que han tenido problemas muy graves de desintegración y hasta de violencia.

La hermana Patricia Martínez recibió a FUERZA AGUASCALIENTES ayer por la mañana en la Casa Hogar, es menudita pero con un espíritu de entrega incomparable y quien nos dijo que ni el COVID impedirá que las niñas y jovencitas puedan disfrutar de la Navidad, lamentablemente, refiere, tanto las posaditas como la cena de Navidad serán prácticamente en familia, por lo que no podemos recibir visitas debido a la pandemia, sin embargo van a estar unidas como si fueran una gran familia.

Dice que esta Casa Hogar se ha mantenido gracias a gente de buen corazón a los que han llamado Patronos, gente que casi nunca quiere que se den a conocer sus nombres, ya que ayudan porque pueden y porque les nace, de ninguna manera para buscar publicidad presumiendo que son buena gente, de tal manera que son muchos los que apoyan y entre ellos destaca el doctor Rodrigo Gutiérrez Alvarez, que es quien se encarga de la atención médica de las internas.

En estos momentos tenemos solo a 15 niñas y jovencitas, sin embargo hemos atendido a un número mucho más grande y debo destacar que todas las que aquí llegan son por la violencia intrafamiliar, por la drogadicción de los padres y la pobreza, por lo que están dañadas psicológicamente e inclusive algunas han sufrido atentados que no vale la pena comentar.

Y la Madre Patricia nos cuenta que El Hogar de la Niña nació en Aguascalientes en 1874 gracias al amor de la señorita Casimira Arteaga, que junto con amistades y la comunidad ayudaron a construir en su propia casa, un hogar católico y amoroso para sus hijas, como cariñosamente llamaba, a todas las niñas y jovencitas que requerían de ayuda.

A su muerte, en 1899, heredó su noble labor al corazón de su fiel colaboradora Cuquita que hasta su deceso procuró, con la ayuda de Dios a cada una de las niñas. La labor continuó con la bendición del Primer Obispo de la Diócesis, don José María de Jesús Portugal, dejando entonces la obra en la Congregación de Misioneras Hijas de la Purísima María, fundada por el Padre Alberto Custo Mir y las Madres Virginia Rincón Gallardo y Julia Navarrete y Guerrero.

Fue, nos dice la Madre Patricia, hasta 1971 que se constituye como Asociación Civil, recibiendo finalmente el nombre de Orfanatorio Casimira Arteaga, Hogar de la Niña, Asociación Protectora de la Infancia de Aguascalientes, AC, para siete años después, un 8 de diciembre, las niñas llegaron a su actual casa asentada en un vasto terreno donado por la señora Soledad Escobedo, en un edificio que se construyó gracias al apasionado entusiasmo del entonces Obispo de Aguascalientes, don Salvador Quezada Limón y el Padre Waldo Valdivia, quienes contaron con la ayuda de la gente buena de Aguascalientes.

Hoy, agrega, nuestra Casa Hogar beneficia a familias de escasos recursos, en una institución católica que ofrece y promueve una formación integral de niñas, adolescentes y jóvenes en riesgo.

Nuestros ejes principales son la fe en un Dios misericordioso y liberador, el conocimiento e integración de su persona a las labores productivas junto con la armonía en la familia y la sociedad.

Nuestra Congregación, nos dice, ha tenido infinidad de problemas, viviendo tiempo de muchas penurias, de sinsabores, de desvelos para muchos, pero también, tiempo de cosecha, de ésa que nos dice que tantos sacrificios han valido la pena.

¿Quién no conoce en Aguascalientes de la existencia del Hogar de la Niña?

¿Quién no sabe que es uno de los grandes legados que ha dejado a la sociedad extraordinarios personajes como su fundadora, el Obispo don Salvador Quezada Limón, el Padre Waldo Valdivia y las Madres que durante un siglo la han atendido?

A lo largo de esos intensos 153 años son cientos o quizá miles las pequeñitas que no sólo han encontrado ahí un hogar en donde son atendidas cariñosamente, sino que se han forjado como mujeres de bien y, lo principal, se han encontrado con Dios.

Hoy en que la sociedad parece haberse olvidado de los valores morales que distinguieron a nuestros antecesores, es cuando se dimensiona más en toda su magnitud la grandeza del Hogar de la Niña, una obra que requiere el apoyo de todo Aguascalientes y más hoy en que sus necesidades son tales que quiere realizar otro de sus grandes proyectos, la Villa Guadalupe Casa Universitaria.

Ese es uno de nuestros grandes retos, contar con instalaciones en donde nuestras jovencitas cursen una carrera universitaria para que puedan hacerle frente a la vida.

Actualmente, nos dice, tenemos 15 niñas que necesitan de nuestra ayuda para su alimentación, vestido, educación y cuidado cotidiano, por ello es que pretendemos la construcción, aquí en nuestras amplias instalaciones, de la Villa Guadalupe Casa Universitaria a fin de continuar sembrando en lo que llamamos el Vivero de las Niñas.

El sueño que tenemos es poder contar en un espacio propio para la Preparatoria y la Universidad, es un proyecto que se tiene desde hace muchos años y que pretendemos tenga áreas dignas con dormitorios, capilla, canchas deportivas y biblioteca.

Y reitera que pese a tantos problemas que enfrenta la sociedad, incluido el del COVID 19, las niñas y jovencitas están esperando con mucha ilusión este tiempo de Navidad, señalando que esperan el apoyo de los patrones a fin de entregarles algún obsequio durante la cena de Navidad, afirmando que tiene plena confianza en que esto se logrará que Dios siempre está presente en donde se le necesita.

Miren, hace poco entrevisté a varias niñas y jovencitas que se forjaron aquí y una de ellas, hoy ya una ama de hogar y con familia, dijo que al morir sus padres fue recibida en esta institución en donde recibió protección y mucho amor por parte de mis compañeras.

Qué lástima, dice, que mucha gente que no conoce lo que aquí hacemos, a veces hable hasta despectivamente de nuestra labor y de nuestras niñas y jovencitas, puedo asegurar que un 95% de las que han estado aquí por diversas circunstancias de la vida, son personas de bien.

Y no podía ser de otra forma porque son gente que se esfuerza día con día por superarse y esa semillita aquí la recibieron gracias a la sociedad que no nos ha abandonado, pues sin su ayuda simplemente no podríamos seguir.

Aquí no somos nomás nosotras, las 14  Monjitas y 4 voluntarias, sino la sociedad la que está haciendo esta gran obra que no es una simple casa donde se atiende a niñas, adolescentes y jovencitas y claro que esto es una muestra de que Dios está con nosotros.

Esta es la gran familia Casimira Arteaga, porque si fuera sólo el edificio, qué tristeza, esto es grande por todos los que aquí trabajamos guiados por Nuestro Señor Jesucristo, nuestro primer sostén y si El pone en nuestras manos a estas personitas tenemos que ser sus instrumentos para ayudarlas.

Puedo afirmar que al igual que mis compañeras si tengo vida es por Dios y por estas pequeñitas que me han dado fuerza y voz para luchar y para hablar por ellas.

Las vemos como si fueran nuestras hijas y ¿qué quiere uno para ellas?, pues lo mejor, por eso nos hacemos cargo no sólo de darles casa, alimento y vestido, atención médica y psicológica, sino también educación y mucho amor porque eso es lo que requiere, ya que cuando se vence a la ignorancia se abren nuevos caminos y eso es lo que aquí estamos tratando de hacer con el apoyo de nuestros patronos y de la sociedad, nos dice.

Advierte que el abandono de estas criaturas no es de ahora ni sólo en Aguascalientes, ha sido desde siempre, sólo que hay muchos que no quieren darse cuenta y también puedo asegurar que esto no se da porque se han perdido los valores, eso siempre, desde que Dios hizo al hombre y la mujer, se ha dado.

El mal y el bien siempre han existido y lo que lamento es que no nos demos cuenta en cuántos y cuántos lugares hay necesidad de Hogares de la Niña como el nuestro.

Y luego la Madre Patricia señala que a pesar de que hoy se dice que la sociedad está marcada por el materialismo, esto tampoco es cierto porque si así fuera entonces el Hogar de la Niña no existiría, querer es poder y nosotros, con el apoyo de los patronos y de toda la sociedad, queremos y estamos seguras de que vamos a lograr nuestro objetivo.

Y al referirse a las personitas que atienden, refiere que llegan, en su inmensa mayoría, desamparadas y en la pobreza más extrema, luego siguen las que están en riesgo, expuestas al maltrato y la violencia de su propia familia y en tercer lugar aquéllas que tienen riesgo de ser violadas.

Son historias terribles de soledad y falta de amor, muchas veces porque son hijas de madres solteras o abandonadas que las dejan porque tienen que trabajar y esto, afirma, es de verdad estrujante, por eso es que nuestra Congregación se desvive por brindarles ese amor que tanto necesitan.

Y son tan nobles y hermosas que en todo momento y más cuando ya nos han dejado, vuelven para darnos su agradecimiento y eso para nosotros no tiene precio y no hace más que ratificarnos que Dios está presente y muy al pendiente de nuestra Casa Hogar en donde cada año estamos atendiendo a un promedio de 90 personitas.

Si ellas pueden encontrarse a sí mismas entonces estarán encontrándose con Dios y ésa, dice la Madre Guadalupe, es nuestra misión.

Ahorita, agrega, estamos en esta tarea 14 religiosas de a Congregación Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María, que recibió desde hace más de cien años la encomienda divina de estar al frente de nuestra Casa Hogar Casimira Arteaga.

Nos contó una y mil historias, estrujantes y emotivas, conocimos de sus carencias y de las bendiciones divinas al ser auxiliadas por la sociedad y por infinidad de patronos para poder cumplir con su misión, de lo que daremos cuenta en próximas ediciones.

Y nos despedimos de la Madre Patricia, comprobando una vez más que los milagros y Dios están presentes en todo momento.

Nos acompañó hasta la puerta y nos dijo con su bella sonrisa:

Todo mundo nos pregunta ¿cómo le hacen para sobrevivir? y yo lo que respondo,  es que es por obra Divina,  el Señor San José es el que nos tiende la mano, pues muchas veces no sabemos ni cómo, pero aquí seguimos, somos un milagro que día con día cuidamos con esmero y con mucho amor, ese que daremos a nuestras jovencitas en esta temporada de Navidad, concluye.

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