Kirk Douglas filmó en Aguascalientes

Hasta siempre Kirk Douglas

.-  El gran actor que falleció ayer a la edad de 103 años, conquistó en 1958 a todo Aguascalientes cuando, encabezando a una constelación de figuras de Hollywood, filmó aquí una gran película de vaqueros, recordándose como durante unas semanas se convirtió en un aguascalentense que asistió a infinidad de eventos y hasta se dio el gusto de irse de parranda varias veces.

Heriberto Bonilla Barrón _________________

El mundo del cine en todo el planeta se vistió de luto ayer al fallecer a los 103 años de edad el legendario actor Kirk Douglas; ayer efectivamente vivió su último atardecer. Una noticia que pareciera ser exclusiva de la cinematografía o de los Estados Unidos, sin embargo está muy relacionada con Aguascalientes ya que aquí a finales de la década de los 50s, protagonizó la película ¨El Ultimo Atardecer¨, algo que para aquel entonces se consideraba increíble ya que los astros más grandes de Hollywood estuvieron durante algunas semanas en esta ciudad, en donde causaron un revuelo extraordinario, siendo Douglas el hombre que conquistó a la sociedad ya que se mostró sumamente accesible, saludaba a todo el mundo e inclusive se fue de parranda en varias ocasiones y en casi todas terminó en cantinas de barrio.

Este hecho ratifica que Aguascalientes tiene una historia tan extraordinaria que muchos desconocen, una historia que es un verdadero tesoro, una historia que sólo quienes la vivieron y la protagonizaron la pueden dimensionar en toda su grandiosidad.

Una historia que data desde su fundación y que al paso de los siglos se ha ido enriqueciendo como pocas y por ello se puede afirmar que son tantos los pasajes que podríamos decir que diariamente se van descubriendo en medio de nuestro asombro.

Un pasaje de éstos, del que FUERZA AGUASCALIENTES y MIS RAICES DIGITAL vuelven a traerlo al presente a propósito de la muerte de este extraordinario actor que fue dueño de un gran don de gentes por lo que convivió con los aguascalentenses como si hubiera nacido en esta ciudad, por lo que se hizo querer por lo que estamos seguros de que quienes fueron de esa época se han de sentir consternados por esta muerte.

Don Gastón Guzmán platicó que para la niñez, la juventud y hasta para muchos de los adultos del Aguascalientes de hoy, estamos seguros que esto es desconocido.

Y nos relata que las grandes luminarias de Hollywood estuvieron en Aguascalientes en un hecho insólito, pero de eso  hoy sólo quedan los recuerdos, las anécdotas de quienes lograron actuar como extras, quienes acudían a ver las filmaciones y hasta una diligencia que se usó y que hoy se encuentra en el Cerro del Muerto.

Un suceso que podría antojarse increíble y que ocurrió en 1958.

Fue un hecho que causó revuelo y que hoy, a muchísimos años de distancia, nos pareciera un sueño o quizá, un pasaje del mismo mundo cinematográfico.

El legendario y famosísimo Kirk Douglas y el no menos famoso Rock Hudson, quien muriera hace años víctima del terrible SIDA, se encargaron de trastocar como pocos, la paz y la tranquilidad de los aguascalentenses.

Su presencia fue un verdadero terremoto.

Todo Aguascalientes vivió semanas increíbles en que sus habitantes, además de sentirse sumamente orgullosos y distinguidos, parecieron creerse dueños del mundo del espectáculo.

Aguascalientes y su gente fueron protagonistas de la película que se llamó “El último atardecer”.

Se puede usted imaginar ver caminar por las calles de Aguascalientes, comer antojitos mexicanos, escuchar música de mariachis, asistir a reuniones particulares y en general convivir con los habitantes de la ciudad durante algunos días, a un grupo de astros del cine de Hollywood.

Esto sucedió en nuestra ciudad y en algunos puntos cercanos hace poco más unos 61 años, cuando un elenco de actores norteamericanos, tomaron nuestra ciudad como punto de residencia y algunos sitios cercanos como set cinematográfico.

De esta forma la cotidiana tranquilidad de la ciudad se vio alterada por esos días, con la estancia de los actores cinematográficos reconocidos mundialmente, un profesional equipo de técnicos y de una gran cantidad de extras que participaron en el rodaje.

Desde los primeros días de 1958 se hablaba de la filmación de una película en algunos parajes naturales del Estado, se sabía que ya se encontraban aquí personal técnico trabajando en algunos sitios para la construcción de los sets, también se sabía que sería protagonizada por reconocidos actores norteamericanos, aunque no se sabía quiénes eran exactamente, se hablaba de la participación de Kirk Douglas, Rock Hudson, Dorothy Malone, Carol Linley, Richard Widmark, Jeane Simmons, Lauren Bacall y algunos otros.

Con este fin se seleccionaron terrenos cercanos al poblado de Venadero, por el Cerro del Picacho, en la cola de la presa Calles, en Santa María de Gallardo y en San Luis Gonzaga, por la carretera que conduce al poblado de Ojuelos, para la filmación de escenas de la cinta que originalmente tenía el nombre de “El día del revólver”.

Desde días antes de la llegada de los actores, el equipo técnico venía trabajando en la selección de dichos escenarios naturales, y en la construcción de los poblados que semejaran el viejo oeste norteamericano y una antigua hacienda mexicana, para filmar las escenas de exteriores, para una filmación que se calculaba tendría una duración de 6 a 8 semanas, mismas que tendrían que permanecer aquí los actores y equipo técnico.

La expectación entre algunos sectores de la ciudad crecía, sobre todo entre las chicas aguascalentenses, por ver la llegada del grupo de actores que ya se encontraba definido, encabezados por Rock Hudson y Kirk Douglas; también se esperaba la llegada de Dorothy Malone, Joseph Cotten y la juvenil Carol Lynley, de 18 años, sin que faltara la presencia de los villanos de la película, Jack Elam y Neville Brand, y una cantidad muy importante de extras.

Por fin el 8 de mayo a las 12 del día llegaron al viejo aeropuerto los actores Dorothy Malone, Joseph Cotten y Carol Lynley, donde fueron recibidos  por varias personas y un grupo de mariachis.

Por esos días la cinta que como ya se mencionó, inicialmente se conocía como “El día del revólver”, le fue cambiada el nombre por “El ojo de la providencia” y posteriormente por “El ojo caliente del cielo”, dando inicio el 9 de mayo en locaciones de El Pedernal, cercano a Venadero, con los actores que ya habían llegado bajo la dirección de Robert Aldrich, el mismo que había dirigido la película “Veracruz” con los actores Burt Lancaster, Gary Cooper y Sarita Montiel.

Posteriormente el día 10 de mayo por la noche, llegó a esta ciudad el actor Kirk Douglas, quien para entonces tenía 40 años, siendo hospedado en el rancho “El Firifo” ubicado al sur de la ciudad, propiedad del Ing. Jesús María Rodríguez.

El día 12 por la noche llegó el actor norteamericano Rock Hudson, de 34 años, a la casa que tenía alquilada en la privada Democracia, propiedad de Felipe Camarena, alojamiento que ocuparon durante todo el tiempo que duró la filmación.

De esta forma el elenco de la película se encontraba completo y para mediados de mayo, los actores Kirk Douglas en su papel del pistolero Brendan O’Malley, acusado de asesinato, Rock Hudson de Dana Stribling, representante de la ley que lo persigue para llevarlo a la horca, Dorothy Malone como Belle Breckenridge, Joseph Cotten como John Breckenridge, Carol Lynley como Missy, Jack Elam y Neville Brand en su papel de  villanos como los hermanos Hobbs, Frank y Ed, ya se encontraban en plena filmación.

Las primeras escenas se tomaron a un costado del poblado de Venadero,  tras el Cerro del Picacho, donde aprovecharon los escenarios naturales con la instalación temporal de un rústico estudio cinematográfico.

Para mediados de junio terminaron los trabajos en ese lugar, para posteriormente trasladarse a Santa María de Gallardo y en el kilómetro 43 de la carretera a San Luis Potosí, levantaron el pueblo llamado “Caballo Loco”, al más puro estilo del viejo oeste norteamericano, con sus edificios construidos de madera ubicados en la calle principal; El Banco de “Caballo Loco”, el hotel, la barbería, su indispensable Saloon “Chatos Place”, la botica, correo, restaurante, la tienda de víveres, algunas residencias y la estación del ferrocarril con sus rieles, donde corría un ferrocarril construido por don Antonio Castillo.

Para la filmación de algunas escenas, fue necesaria la contratación de algunos cientos de extras con diversas características; de tipo americano, como personas mayores, jóvenes, niños, altos, bajos, algunos de los seleccionados eran de esta ciudad y de puntos cercanos a la filmación, los que acudieron al llamado al Hotel Río Grande o en la Exedra de la Plaza de Armas, por el atractivo de ver actuar de cerca a los actores, de aparecer en la película y por un sueldo de $50.00 diarios o más en algunos casos.

De esta forma actuaron como extras, entre otros, María Pérez, José Flores, Alfredo Pérez, Fela y Chayito Madrazo, el joven Cummings, el hoy comentarista de toros Alfredo de la Rosa y la niña Helen Leith Cancino, todos ellos y varios cientos más, son los que hacen de habitantes del pueblo, mientras actúaban los actores principales de la cinta, transitan por las calles vistiendo a la usanza del viejo oeste; las damas de larga falda con gorro o pañoleta en la cabeza, los hombres de vaquero y los niños pescando en el aparente Río Bravo, o forman parte de la multitud que aparece en la placita de Santa María de Gallardo.

Todos los actores y técnicos además de integrarse en forma muy profesional a la filmación, con una gran sencillez se integraron a algunas actividades sociales de nuestra ciudad, sobre todo repartiendo autógrafos a todo el que lo solicitara.

Se les podía ver fácilmente transitando por calles céntricas, a pie o en vehículo, cenando en el restaurante “Mitlecos” de la esquina de Díaz de León y Juan de Montoro, tomando una bebida refrescante en “El Fausto” del Hotel Francia o un choco en la nevería “El Salvador”, ubicada en el Parián, también asistiendo con toda devoción a escuchar la misa dominical de las 10 hrs. en Catedral.

Fueron invitados a una fiesta particular en la privada Democracia 115, residencia de la familia González Valdez, conviviendo con los invitados y bailando los ritmos ejecutados por un grupo de mariachis, saboreando platillos típicos como tostadas, pozole y otros antojitos.

También se dieron tiempo para asistir a la tradicional corrida estudiantil, organizada por el “El Círculo de Estudiantes de Aguascalientes”, celebrada en la Plaza de Toros San Marcos, en la que partieron plaza, los que se anunciaron como auténticos valores de la novillería andante, dispuestos a conseguir el triunfo y la salida en hombros o en camilla; Fernando Topete, Enrique Díaz de León, Víctor Berumen, Carlos Arreola y Mario Trujillo, presididos por las manolas Carmelita Díaz de León y María Antonieta Ramos.

Otro de los eventos al que asistieron el grupo de actores, fue al encuentro de futbol entre los técnicos de la película y el London Club, en el Club Deportivo Ferrocarrilero, con unas tribunas atestadas de aficionados y de elementos de la filmación, entre los que resaltaban los actores presenciando el encuentro.

Se podía ver con tanta facilidad a los astros de Hollywood, encabezados por Kirk Douglas, ante la admiración de los habitantes, que corría el rumor que eran sus dobles los que se paseaban por diferentes rumbos de la ciudad.

Pero también trataban de darse su tiempo cuidando de pasar inadvertidos, provistos de grandes lentes obscuros recorriendo algunas calles, cosa imposible de lograr.

El personaje que resultó ser más accesible fue Kirk Douglas pues a pesar de su fuerte personalidad resultó ser de carácter franco y sencillo, sumamente alegre, siempre bromeando con sus compañeros y amigos, vistiendo con mucha sencillez y con sombrero de palma, se hacía acompañar por tres secretarios particulares que lo cuidaban y ayudaban en todo lo que se le ofreciera, lo que no le impedía firmar autógrafos o ir a cenar casi todas las noches antojitos mexicanos al restaurante “Mitlecos” e inclusive irse de parranda visitando algunas de las cantinas tradicionales.

Refrescarse con el típico tequila o alguna otra bebida en algún lugar del centro de la ciudad, tomarse unas cervezas en el Jardín de San Marcos, en compañía de Miguel Angel Ortiz y Miguel Angel Castañeda y asistir al Cine Colonial a ver la película “Salomón y la Reyna de Saba”, donde pasó casi inadvertido portando grandes lentes negros y rodeado por 6 u 8 personas.

Por su parte Rock Hudson salía en pocas ocasiones de su casa de la privada Democracia, donde pasaba la mayor parte del tiempo escuchando discos de música mexicana, mostrando una gran disciplina en sus hábitos, sobre todo en la alimentación controlada por médicos norteamericanos, lo que no le impedía darse la libertad de comer una o dos quesadillas cada tres días, unos tamales calientitos con atole en algún restaurante de la ciudad, de hacer amistad con familias y jovencitas de la privada Democracia y recibir visitantes que él mismo invitaba.

Dorothy Malone también mostró una gran sencillez durante su estancia en la ciudad, al asistir a un baile verificado en El Fausto y en la fiesta de la familia González de la privada Democracia, donde aceptó varias invitaciones para bailar algunas piezas; así como de disfrutar de las legumbres y las frutas, quedando admirada por las papas que se dan en la región y del colorido de los vestidos de las muchachas, que le parecían ligeros y primaverales.

Por su parte la estrella joven de la película, Carol Lynley, también se dio tiempo de pasear por las calle y de adquirir algunas prendas de ropa típica, como blusas bordadas y deshilados.

Hasta los malos de la película, Jack Elam y Neville Brand, hicieron infinidad de amistades, especialmente entre las damas.

En general los actores se mostraron muy complacidos durante su estancia en esta ciudad, donde podían caminar tranquilamente como cualquier hijo de vecino, sin ser molestados por sus admiradores después de terminar las jornadas de rodaje, que normalmente era a las seis de la tarde.

Por su parte algunos grupos de habitantes de la ciudad tomaron esos días de filmación como día de campo y organizando excursiones, cualquier medio de locomoción era bueno; bicicletas, motocicletas o carros, invadiendo los diferentes sitios para presenciar las escenas, ante la paciencia de los productores que permitían que las personas se acercaran, atraídas por la curiosidad de ver de cerca el trabajo de los actores.

Para la tercera semana del mes de junio, los principales actores habían terminado su trabajo de actuación en exteriores en esta región, partiendo para la capital de República a continuar con la filmación de interiores en los Estudios Churubusco, no sin antes disfrutar de una cena de despedida ofrecida por Francisco Valdés, propietario del restaurante “Mitlecos”, como agradecimiento por su diaria asistencia a cenar en ese lugar.

A esta cena asistieron Kirk Douglas, Rock Hudson, Carol Lynley, Dorothy Malone, Joseph Cotten y algunos otros actores del reparto, que disfrutaron de una cena a base de platillos mexicanos, dándose gusto bailando rumbas y danzones interpretados por el conjunto Los Gitanos, ante la admiración de numerosos curiosos, especialmente los que salían de los cines Plaza y Colonial.

Además de alegrar la ciudad, actores, equipo técnico y demás personal que tomaron parte en el rodaje, dejaron una buena derrama económica durante su estancia en esta ciudad; con la renta de terrenos, el alquiler del ganado que apareció en la cinta, montaje del set, contratación de extras,  alojamiento, alimentación y compras en el comercio local.

Los actores se fueron llevándose una buena impresión de la ciudad, de su Plaza de Armas, sus calles, su balneario y sus muy hospitalarios y sencillos habitantes, que en todo momento les brindaron su cooperación para la filmación de la película.

Además dejaron algunos restos de los sets que construyeron especialmente para la filmación, como una rústica construcción cerca de Venaderos, unos arcos a un costado de la Plaza de Santa María de Gallardo, una carreta que instalaron sobre unos peñascos, que se podía observar pasando el Cerro del Picacho y las construcciones que dejaron por la carretera a Ojuelos.

El actor que posiblemente no se llevó una muy buena impresión de nuestra ciudad, fue Rock Hudson, con el robo de $1,100.00 que le sacaron de la bolsa, así como documentación, artículos de vestir y adornos de la casa, al ofrecer una fiesta el actor y su asistente Guajardo, a la que asistieron una gran cantidad de personas y muchos pachucos, lo que degeneró en tremenda borrachera.

Y la ciudad sobre todo los que aparecieron como extras, se quedaron esperando el estreno de la película, que a la capital de la República llegó a principios de septiembre de 1961, de donde llegaban comentarios de lo más variado, algunos no muy favorables para la dirección y los actores.

La proyección del estreno de la película en nuestra ciudad, que finalmente se llamó “El último atardecer”, fue el sábado 16 de septiembre de ese año de 1961 en el Cine Plaza, anunciada totalmente a colores y cinemascope y con escenarios naturales de Aguascalientes, con este fin “El Chino” Rodrigo del Valle colocó en el pórtico del cine una serie de fotografías con diferentes paisajes de Aguascalientes, principalmente del Cerro del Picacho.

También en esta ciudad causó polémica entre los asistentes, para unos  resultó ser una típica tejanada, con un argumento que consiste en conducir ganado de un lado para otro, con escasa aparición de los extras y del pueblo construido aquí, hasta los paisajes resultaron irreconocibles destacando solamente El Picacho.

Algunos con más conocimiento de cine, como el maestro de inglés Javier Plasencia, que asistió al estreno, consideró que el guión de la película estaba muy bien logrado, especialmente porque hay en ella dos poemas muy bien dichos por Kirk Douglas. La actuación de Dorothy Malone aunque sea un western, es muy aceptable menos el papel de Rock Hudson, la dirección está muy bien lograda.

Lo que sí se reconoció que la trama fue muy buena y hasta con algo de drama, sobresaliendo la actuación de Kirk Douglas y la belleza Carol Lynley.

Don Gastón Guzmán platicó a FUERZA AGUASCALIENTES y a MIS RAICES DIGITAL, que a pesar de todo quedó un grato recuerdo entre los habitantes de la ciudad, por haber tenido entre sus huéspedes por algunos días, a un grupo de actores de primer nivel, con los que una gran cantidad de personas tuvo el gusto de haber convivido y no me queda ninguna duda, dijo, que la muerte de Kirk Douglas les debe de haber consternado.