Gobierno y fraude electoral

Eduardo Meraz ____________________

Desde siempre, como parte de la cultura electoral y democrática de los mexicanos, es práctica cotidiana que las oposiciones al gobierno saquen a relucir el argumento de que las autoridades federales y estatales intervienen abierta o subrepticiamente para cometer fraude en los procesos electorales, para mantenerse en el poder.

Por eso resulta extraño y fuera de lugar que se el presidente de la República quien haga un pronunciamiento en el sentido de que estará vigilante y muy atento a evitar que la voluntad de los ciudadanos se tuerza, pues desde su particular punto de vista  no se ha podido erradicar el fraude electoral

Aceptó que aunque existe un auténtico Estado de Derecho y hay más participación ciudadana, todavía falta erradicar por completo esa práctica. Recordó que al tomar posesión dejó en claro se respetarían los resultados electorales de cualquier signo.

El interés del mandatario por los procesos electorales por venir, tiene al menos dos lecturas. Una de ellas, indicaría que el subconsciente lo traiciona, para retornar a su verdadera vocación: ser opositor permanente; dejando de lado su rol actual como la máxima autoridad.

La otra que, por su estilo marrullero, es más factible consiste en como dice el refrán popular: se amarra el dedo, antes de cortárselo. Así que no debe extrañarnos que el día de la jornada electoral de 2021, tal vez antes, si los resultados no le son favorables empiece a gritar: ¡al ladrón!, ¡al ladrón! y señale a los opositores.

En respuesta a las inquietudes de López Obrador, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, celebró el pronunciamiento presidencial en el que manifestó su intención de respetar las decisiones de las instituciones electorales autónomas, pues este mensaje fortalece nuestra democracia.

Asimismo, reconoció la disposición del ejecutivo federal por vigilar que los funcionarios de su gobierno actúen con legalidad y su intención de denunciar cualquier intento de fraude.

Y fue muy preciso al recordar que en 2018, la ciudadanía mostró que toda expresión democrática no es labor de una sola persona o de una sola fuerza política, sino labor de millones de ciudadanas y ciudadanos con un propósito compartido; el de convivir bajo las reglas del juego democrático.

Así como López Obrador se propone “vigilar” el proceso; los ciudadanos debemos “cuidarle las manos” a los funcionarios cuatroteistas que, al amparo de los programas sociales, siguen haciendo proselitismo.

He dicho.

EFECTO DOMINÓ

Dicen que la forma es fondo. Con base en ese precepto, el festejo por el segundo aniversario del triunfo de Andrés Manuel López Obrador deja ver el momento histórico de cómo se encuentra la 4T: un escenario espectacular (México), con un gabinete disminuido y enfermo, un presidente hablándole a las paredes para escuchar su eco y una silla vacía (el pueblo), sin motivo aparente para estar ahí.

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