Gasto militar de EE.UU.: cuestionamientos en medio de crisis sanitaria

Martha Andrés Román * ________________

La Habana (Prensa Latina).-  La pandemia del coronavirus SARS-Cov-2 deja muchos cuestionamientos acerca de los fondos dirigidos a la salud pública, sobre todo cuando los recursos de ese sector palidecen ante los elevados gastos militares de algunos países.

Esa polémica es particularmente notable en el caso de Estados Unidos, nación que supera por gran diferencia al resto del orbe en cuanto a los fondos dedicados a defensa, y que además se mantiene como la más afectada por la actual emergencia sanitaria, al registrar más de un millón 772 mil infectados y unos 103 mil decesos.

Un informe difundido a finales de abril por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri)  señaló que el gasto militar mundial fue de 1,92 billones (millones de millones) de dólares en 2019, lo cual representó un incremento interanual de 3,6 por ciento, el mayor desde 2010.

Tal aumento estuvo impulsado por Estados Unidos, que al destinar 732 mil millones de dólares a la defensa (5,3 por ciento más que en 2018), representó el 38 por ciento del total global e invirtió más en ese sector que las 10 naciones que le siguen en la lista.

De acuerdo con los analistas estadounidenses William D. Hartung y Elias Yousif, del Centro de Política Internacional con sede en Washington D.C., el informe del Sipri puso de relieve las insuficiencias de la noción de seguridad de la administración norteamericana: “miles de estadounidenses están muertos (como resultado de la pandemia) y nuestro enorme presupuesto militar hizo poco para protegerlos”.

En un artículo difundido en la publicación The Hill, los expertos criticaron que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo reciben aproximadamente unos ocho mil millones de dólares por año en recursos provenientes del gobierno de Estados Unidos, una pequeña fracción de lo derrochado en el Pentágono.

Hartung y Yousif apuntaron que, por ejemplo, solo con los 35 mil millones de dólares utilizados para armas nucleares cada año se podrían pagar 300 mil camas de cuidados intensivos, 35 mil respiradores, 150 mil enfermeros y 75 mil médicos de salas de emergencia.

A decir de esos autores, Estados Unidos no debería idear planes quinquenales para aumentar el presupuesto inflado del Pentágono o desarrollar escenarios de nuevas armas diseñadas para una guerra hipotética con China.

“En cambio, debe haber una planificación a largo plazo para abordar las amenazas que enfrenta el público global: la falta de acceso a la salud pública, la creciente desigualdad económica y los efectos de la crisis climática, que si no se controla podría hacer que la pandemia de la Covid-19 parezca un incidente menor”, apuntaron.

A su vez, 39 grupos de expertos y organizaciones estadounidenses emitieron un comunicado conjunto en el manifestaron que la cantidad exorbitante de dinero gastada en área militar en todo el mundo es un uso irresponsable y perjudicial de la riqueza global.

Según esas agrupaciones, si el gobierno norteamericano “hubiera decidido invertir en hospitales, la producción de dispositivos médicos que salvan vidas y la capacitación de profesionales en todo el país en 2019, nuestro sistema de salud estaría mejor preparado para enfrentar la amenaza actual a nuestra seguridad”.

Esa declaración conjunta, a raíz de los datos del Sipri, añadió que con el pretexto de proporcionar “seguridad”, el gasto militar ha hecho que las comunidades globales sean menos seguras, ha obstaculizado la economía y ha contribuido a la degradación ambiental, lamentaron.

Las organizaciones firmantes incluyeron a la Alianza de Bautistas, el Centro de Política Internacional, el Servicio Mundial de Iglesias, el Consejo Nacional de Iglesias, Veteranos por la paz, Ganar sin guerra y Codepink.

Esta última agrupación, que se identifica como feminista y pacifista, publicó una nota en marzo pasado en la que criticó el presupuesto norteamericano de defensa y llamó a destinar más recursos para los CDC.

La pandemia de coronavirus se está extendiendo por todo Estados Unidos, y nuestro sistema de salud pública no está preparado ni tiene fondos suficientes. Mientras tanto, nuestro gobierno sigue invirtiendo más dinero en el ejército para librar guerras interminables, denunció entonces.

Codepink señaló que, en 2018, la administración Trump disolvió su equipo de seguridad sanitaria mundial y en 2020 redujo en 20 por ciento el área de los CDC dedicada a estudiar las enfermedades infecciosas transmitidas de animal a humano.

La organización cuestionó que se destinaran 738 mil millones de dólares al Departamento de Defensa en el presupuesto del año fiscal 2020, “mientras que el presupuesto de los CDC languidece con solo 11 mil millones: 1,5 por ciento de lo que reciben los militares”.

Asimismo, el Centro para el Progreso Americano (CAP) publicó a principios de mayo un análisis sobre la propuesta de 740 mil millones de dólares para el Pentágono en el año fiscal 2021, que comenzará el próximo 1 de octubre.

De acuerdo con ese texto, en los primeros tres presupuestos de la administración Trump, el gasto en defensa aumentó en casi 100 mil millones de dólares en comparación con el último año fiscal del ejecutivo del presidente Barack Obama, en 2017.

Incluso si el Congreso asigna solo la cantidad propuesta para el año fiscal 2021, significará que desde que Trump asumió el cargo, el Pentágono habrá recibido casi tres billones (millones de millones) de dólares, afirmó el CAP.

Esa agrupación consideró que el gobierno del republicano ha debilitado la seguridad nacional al reducir los impuestos en lugar de aumentarlos para costear el incremento masivo e innecesario en el gasto de defensa.

Como resultado, el déficit federal creció en más tres billon

es de dólares desde que el actual mandatario llegó a la Casa Blanca, lo cual hará más difícil para la nación lidiar efectivamente con el impacto económico de la Covid-19.

El análisis consideró muy preocupante que el presupuesto presentado de 2021 reduzca en 19 por ciento el gasto de los CDC y en siete por ciento el de los Institutos Nacionales de Salud, a la vez que recorta en más de 50 por ciento las contribuciones a la OMS, cuyos fondos Trump ya congeló por 60 días en medio de la actual pandemia.

*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.