G20: Demasiadas asignaturas pendientes

Roberto Salomón *________

 La Habana (PL).-  La Reunión de Ministros de Trabajo y directores de bancos centrales de las 20 economías más industrializadas y emergentes (G20), efectuada en Ankara, Turquía, concluyó con la adopción de diversos compromisos, casi todos difíciles de materializar.

 En efecto, el encuentro -previo a la cumbre de ese bloque en noviembre, también en Turquía- sirvió para engrosar las asignaturas pendientes de la agrupación sobre acuciantes problemas como el crecimiento global, el desempleo, los desequilibrios financieros, las crisis migratorias y otras dificultades difíciles de corregir en el contexto de globalización neoliberal.

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 Los participantes adoptaron una Declaración Final, en la que se comprometieron en primer lugar a «tomar acciones decisivas para mantener la recuperación económica en marcha y lograr que esta se acelere nuevamente».

 La agrupación reconoció que se incumplieron sus expectativas anteriores sobre el crecimiento global.

 Los funcionarios del G20 admitieron que este último está por debajo de lo que esperaban y dijeron que tratarán de  mejorar sus perspectivas  de incremento, con un grupo de medidas, en particular las relacionadas con las decisiones  monetarias, a fin de minimizar efectos negativos, mitigar incertidumbres y promocionar la transparencia.

 De acuerdo con analistas, no es la primera vez que autoridades del bloque formulan compromisos para coadyuvar a la solución de la crisis económica y de problemas agravados por ella -como la pobreza, el hambre y la exclusión-, sin haber alcanzado resultados tangibles hasta el momento.

 No es fortuito por ello que no pocos consideran que  se trata de una crisis sistémica, de agotamiento de las posibilidades del neoliberalismo para escapar de la actual debacle.

 Según el texto, los ministros de Trabajo y directores de bancos centrales coincidieron en que no van a usar devaluaciones competitivas y resistirán cualquier forma de proteccionismo, en aparente referencia a China, cuya moneda fue recientemente devaluada notablemente frente al dólar estadounidense.

 Las turbulencias bursátiles en el gigante asiático y los ajustes de su moneda, el yuan, fueron resueltos de manera rápida, sin que existan razones para nuevos temores al respecto, según confirmaron autoridades del país asiático participantes en la reunión.

 Sin embargo, el mundo ha visto frecuentes turbulencias a lo largo de años generadas en el principal centro financiero mundial, Wall Street, tanto antes como después de que se desatara la crisis en 2008, que han golpeado las economías de América Latina y otras regiones.

 También relacionado con la cuestión financiera, se tomó nota de que en línea con una perspectiva económica mejorada, es más probable que se restrinja la política monetaria, lo cual aludió a la asumida por la Reserva Federal de Estados Unidos sobre un anunciado aumento de las tasas de interés.

 Pese a que en el país norteño no pocos funcionarios han declarado explícitamente que no es momento oportuno para la subida de los tipos, la Fed dejó entrever que continúa con el ánimo de incrementar las tasas en este mes de septiembre.

 En opinión de analistas, se teme que ese anunciado incremento de los tipos, próximos a cero desde fines de 2008 con el fin de estimular la economía norteamericana, provoque una importante retirada de capitales de economías emergentes en dificultades.

 Esa política además alimenta la fortaleza del dólar, que a su vez presiona los precios del petróleo a la baja, en perjuicio de naciones que dependen en buena medida de su exportación.

 ACERCA DE LAS INVERSIONES

 Figuran entre las medidas mencionadas en la Declaración Final, el fomento de las inversiones, las que calificaron como un objetivo de máxima prioridad.

 No obstante, el documento no precisa los campos a los que se dirigirá el flujo de capital ni hacia qué zonas.

 Con frecuencia las principales corrientes inversionistas se mueven entre países industrializados, y en menor medida de estos hacia naciones emergentes u otras en vías de desarrollo. África, la región que más necesita de esos flujos, es la menos beneficiada por estos.

 Se sabe que muchos países afrontan dificultades para acceder a fuentes de financiamiento, de ahí que algunos organismos internacionales hayan planteado la necesidad de  la implementación de nuevos mecanismos, como un impuesto global sobre flujos especulativos, o el reforzamiento de  instrumentos regionales.

 El G20, que supone el 85 por ciento de la economía mundial, hasta el momento ha sido incapaz de coadyuvar a la protección social universal y de los recursos naturales, la fiscalidad con carácter progresivo y re-distributivo, así como a la inversión orientada a la industrialización y diversificación productiva con mayor contenido en tecnología y conocimientos.

 Tampoco los grandes problemas de desempleo que afectan el globo, particularmente al sector juvenil, como precisó en la cita la Organización Internacional del Trabajo.

 De hecho, la entidad ha respondido hasta el momento a los intereses de la globalización neoliberal que opera en el mundo, por lo cual no es casual que su razón de ser haya sido cuestionada en más de una ocasión mientras no exista una refundación del Sistema de Naciones Unidas que aporte una genuina democracia.

 Actualmente la mayoría de los países del llamado Tercer mundo fija su atención como vía de acceder a su desarrollo en la cooperación  Sur-Sur, respaldada por el Grupo  BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), más cercano a la resolución de los problemas mencionados, que son asignaturas pendientes para el G20.

 *Periodista de la Redacción de Economía de Prensa Latina.

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