Ex Ruta 100 condena política depredadora

.- “¡Ni perdón, ni olvido!”: ex Ruta 100.

.- Reprobó la actitud de traidores y esquiroles del mundo, en la víspera de las celebraciones del Día del Trabajo, este primero de mayo.

Blas A. Buendía * _______________

En la víspera de celebrarse un aniversario más del Día del Trabajo, este primero de mayo, y tras aseverar que “nuestra historia es de lucha y dignidad al lado de la clase trabajadora y la lucha de los pueblos de México y del mundo”, el Sindicato Único de Trabajadores de Autotransportes Urbanos de Pasajeros Ruta-100, condenó a todos los traidores y esquiroles que surgen como monstruos para obstaculizar las conquistas de millones de obreros y campesinos

“Para nosotros no existe ningún cambio“, sentenció Jorge Cuellar Valdez, quien definió a esa caterva de delincuentes de cuello blanco. “Para nosotros los traicionados, defraudados, despojados e ignorados trabajadores de ex Ruta-100, solo comprenderemos que en realidad existe un cambio de régimen que pugna por la Cuarta Transformación, cuando los nuevos gobiernos local y federal acaben con la impunidad, la injusticia y la corrupción, en el conflicto de intereses y compra-venta de voluntades y conciencias entorno al conflicto de la R-100 que nos afecta desde hace ya más de 26 años”.

Al grito de que “¡se nos haga justicia resarciéndonos los que es nuestro”, referente a los fraudes maquinados que se dieron en la década de los 90’s, el líder moral de esta central camionera urbana y orgullo en América Latina, pronunció: “Nosotros los sutaures no podemos aceptar esta masacre y genocidio que han hecho con nosotros, como un hecho normal”. Por ello –aseguró- “seguiremos luchando hasta sus últimas consecuencias”.

“¡Ni perdón, ni olvido!  ¡Si no hay justicia, no habrá paz!”, es el coro de protesta pacífica que vienen realizando los sutaures, quien hizo una declaración política y social.

Ante los actuales escenarios, coyunturas y diversas etapas del proceso mundial del neoliberalismo económico y globalización y concentración del poder político y económico, que están creando las condiciones de la mayor crisis y desigualdad entre los pueblos y trabajadores del planeta, en lo económico, lo social, lo político, lo tecnológico, lo cultural y lo ideológico, trayendo como consecuencia la perdida de la soberanía de los estados nacionales y el destino y los proyectos de la sociedad globalizada. ante ello, el movimiento social al cual pertenecemos y que ha impulsado durante años las legítimas luchas obreras y demandas populares, basadas en la realidad objetiva y las necesidades  de amplios sectores sociales, adelantaron que no descansarán hasta en tanto los gobiernos federal y local le hayan hecho justicia a la ex Ruta 100.

Estableció el histórico adeudo que tiene el presidente López con los de la ex Ruta 100, toda vez que siguen esperanzados porque el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, les haga justicia.

Dijo que la ex Ruta 100, sin embargo, nunca ha dejado de considerar el preludio de un mal gobierno que desde su inició brindó protección a personajes inmorales, les dio patente de corso amnistiándolos para seguir delinquiendo desde las cámaras del Congreso de la Unión. “México, con López, seguirá viviendo la desgracia laboral al dejar sin empleo a millones de compatriotas”, fustigó.

Aclaró: “Quienes a través de sus organizaciones surgidas y desarrolladas bajo los impulsos de sus propuestas y sus diversas formas de lucha y con los instrumentos de la resistencia activa y de firmeza en sus objetivos y frente a las políticas de destrucción social que instrumenta el capital financiero internacional utilizando para su aplicación a los gobiernos federal, estatal o municipal; o ante la patronal y  junto a los principios de la solidaridad y justicia social fundamentada por la clase trabajadora en su lucha de clases, nos encontramos en la continuidad de la defensa de nuestros intereses comunes”.

Reafirmaron los procesos de la respuesta social de la clase trabajadora del mundo, por lo tanto nos encontramos en una etapa de reposicionamiento, reorganización y acumulación de fuerzas y de demandas sociales, en razón de la crisis de identidad del estado y de los gobiernos contemporáneos que se reflejan en las “democracias participativas”.

Cuellar Valdez estableció también las que repercuten en la presencia y actuación de los sujetos y actores sociales, entre otros, que los partidos políticos y sus programas de gobierno, pero también, el privilegiar las pretensiones y demandas de los grandes organismos financieros internacionales y corporaciones transnacionales, con proyectos geopolíticos y económicos privatizadores a nivel mundial y por  el control de los energéticos,  de los recursos, de las materias primas, de la tecnología, de la educación, del comercio, del campo, del trabajo, de la seguridad social, de la vivienda, del transporte, profundizando el desempleo, la migración, la prostitución, el trabajo informal y el ambulantaje, la desintegración familiar, la exclusión, la marginación, la pobreza, la desigualdad y desesperanza, y la desnutrición en los millones de seres humanos de todos los sectores de la estructura social, en todos los países y continentes, todo lo cual trae aparejada la “desintegración del tejido social y humano” más grave  que jamás se haya visto en la historia humana, proyecto neoliberal y globalizador que solo sirve a muy particulares intereses y bajo ninguna circunstancia es un proyecto para la humanidad que ya se traduce en un rechazo global.

Destacó, en este contexto, que es por estas razones, los trabajadores de la ex Ruta-100, miembros del SUTAUR-100, “somos un ejemplo vivo de lo que representa el genocidio y la masacre y la potencia letal, destructiva y criminal del Estado en contra de la clase trabajadora por parte de los gobiernos que obedecen la instrucción de la aplicación de políticas depredadoras.

Estamos –añadió- en contra de las políticas genocidas que ordenan la organización mundial de comercio, el banco mundial, el fondo monetario internacional y el imperio norteamericano, que ocasionan la muerte de seres humanos inocentes, la destrucción de los servicios públicos y los derechos laborales y sociales de los trabajadores de todos los pueblos del planeta.

Ante esta serie de disyuntivas, la ex Ruta 100 fijó su postura geopolítica laboral:

Por defensa de la soberanía nacional.

No al pago de la deuda externa (que los mexicanos no hemos contraído)

Por la ruptura con el Tratado de Libre Comercio, que ha traído como consecuencia  la venta de la soberanía nacional.

Alto a la desreglamentación laboral y social.

Por la defensa de la industria eléctrica, petrolera y minera nacional.

No a la privatización de las empresas y servicios públicos.

Por la defensa de la educación pública.

Por la defensa de la seguridad social.

Por la defensa del campo mexicano.

Por la reactivación y estatización de Luz y Fuerza del Centro, y la restitución de sus  derechos a los  trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

Por la municipalización del transporte público de pasajeros en la Ciudad de México, y el pago de sus derechos conculcados a los  ex trabajadores de la desaparecida Ruta-100.

El SUTAUR 100, se pronunció por igual, en contra de las políticas terroristas del imperio norteamericano, en contra del pueblo mexicano, surtiendo armas por conducto del narcotráfico que han ocasionado la muerte de cientos de miles de mexicanos.

“Entendemos como obligación y labor fundamental de los gobiernos locales y federal, el velar por los bienes e intereses de la nación mexicana y entre ellos está la defensa de la soberanía nacional y sus recursos estratégicos, así como la defensa el fortalecimiento de los servicios públicos y de la clase trabajadora de los mexicanos”

La ex Ruta 100, asimismo, fijó su postura político sindical, al hacer un llamado a las diferentes organizaciones laborales del país, ya que “cuentan con nosotros para luchar con unidad en la acción pacífica, en el contexto de la lucha de clases.

Sobre todo, destacó, en esta fecha histórica del Primero de Mayo, referente al posicionamiento del proletariado, a lo que el SUTAUR-100, arengó su grito de guerra: “¡Que viva la lucha de la clase trabajadora en todas partes del mundo!”

“¡SUTAUR vive, la lucha sigue!”

“¡Si no hay justicia, no habrá paz”!

“¡Por el rescate de la dignidad, los derechos y el patrimonio de la clase trabajadora!”

Reportero Free Lance *

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