Esfuman estatua de Cristóbal Colón

.- La Secretaría de Cultura local, aclaró que se quitó de la glorieta para ser tratada a una “restauración profunda”, cuya escultura fue hecha por el francés Charles Cordie, ordenada por el empresario y banquero mexicano Antonio Escandón, quien la donó a la ciudad en 1873.

.- Fue retirada de forma “secreta bajo el manto de noche oscura”, forjando una serie de comentarios vinculados a cuestiones políticas como la posibilidad de que López Obrador pudiera rendirle pleitesía post mortem al tirano de la isla cubana Fidel Castro, fallecido el 25 de noviembre de 2016, instalando su efigie en Paseo de la Reforma.

Blas A. Buendía / Reportero Free Lance _____________________

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La noche y madrugada entre viernes 9 y sábado 10 de octubre -fecha memorable que todo el mundo no volverá a ver nunca más, como es el numeral 10102020 (por ser día sábado 10, décimo mes y del año 2020)-,  fue factor para que el gobierno local, sin previo aviso, “esfumara” la primera escultura que se haya erigido en el año de 1877 en el Paseo de la Reforma -columna vertebral de la capital de la República-, como es el monumento a Cristóbal Colón.

La monumental escultura, erigida en memoria del Descubridor de América, fue retirada de forma “secreta”, forjando una serie de especulaciones y comentarios a través de videos publicados en las redes sociales, vinculando el hecho en  cuestiones políticas, tomando en consideración que este tipo de monumentos han sido satanizados en otros sitios de Latinoamérica, particularmente en Venezuela, donde grupos vandálicos han hecho desaparecer esos complejos históricos.

A través de una tarjeta informativa, la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México detalló que la escultura será restaurada de forma “profunda” con el fin de preservar el patrimonio cultural y artístico que significa el mismo.

Se menciona que los trabajos de rehabilitación se llevarán a cabo con el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CENCROPAM).

La determinación de darle mantenimiento a la Glorieta de Cristóbal Colón, la cual históricamente fue la primera estatua colocada en Paseo de la Reforma en 1877 (143 años tuvieron que pasar de permanecer intacta y jamás ser removida del sitio original donde se le ubicó e inauguró, no obstante a las limpiezas que se le desarrollaron a través de todo ese periodo), fue consultada y aprobada por el Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la Ciudad de México, la COMAEP.

El documento destaca que “después de obtener los análisis del complejo escultórico, conformado por la estatua de Colón y las figuras de los frailes Pedro de Gante, Bartolomé de las Casas, Juan Pérez de Marchena y Diego de Deza, se establecerá la fecha de restitución de la obra que sufrió daños en 1992” .

La escultura de Cristóbal Colón fue donada a la Ciudad de México por Don Antonio Escandón, destacado empresario y banquero mexicano, quien la ordenó en 1873 al escultor francés Enrique Carlos Cordier, cuando Escandón ya radicaba en París. En 1877 se trasladó a México para participar en la inauguración del monumento, pero un tiempo después regresó a París, lugar donde vivió hasta su muerte.

 Inspirativa historia

La Glorieta de Cristóbal Colón fue inaugurada en el año de 1877, y posteriormente la del Caballito -escultura ecuestre de Carlos IV, que se colocó en 1852, aún antes de construirse el Paseo de la Reforma-, se podrá decir que fue la primera glorieta del Paseo que tuvo un monumento conmemorativo.

El monumento tiene alrededor de 15 metros de altura y la estatua que lo corona muestra a Cristóbal Colón con una mano en alto señalando al horizonte y con la otra levantando un velo  que descubre al mundo. Consta de un doble pedestal construido de piedra caliza roja.

En las cuatro esquinas del pedestal inferior aparecen sentados cuatro frailes: Fray Diego de Deza, hojeando las páginas de La Biblia para ver si no contiene algún texto que se oponga a las ideas del genial marino Cristóbal Colón; Fray Juan Pérez de Marchena, estudiando una carta geográfica y midiendo con un compás la distancia entre España y el Nuevo Mundo; Fray Bartolomé de las Casas, preparándose para escribir en defensa de los indios a quienes siempre protegió de la crueldad de los conquistadores; y Fray Pedro de Gante, abrazando la Cruz, símbolo de Evangelización de los Indios.

Los cuatro lados del pedestal contienen bajo relieves representando escenas de la Conquista de América y de la carta geográfica utilizada por Colón. Un detalle interesante es que Cristóbal Colón tenía dos estatuas en la Ciudad de México, allá por el año de 1939.

En la Hemeroteca de la Universidad Nacional de la Ciudad de México, así como en el Archivo General de la Nación, se describe que en la Glorieta de Colón del Paseo de la Reforma ya había dos grandes edificios, el Hotel Emporio que aún existe y un edificio de departamentos, que quedó muy dañado con el sismo de 1957.

El Monumento de la Revolución en aquella época ya estaba terminado donde supuestamente albergaría a la Cámara de Diputados; y el Frontón México. En cuanto a las flechas, marcan las posiciones de los dos monumentos a Cristóbal Colón, curiosamente comunicados por una misma avenida. El segundo monumento a Colón se encontraba en la Plaza de Buenavista. Se desconoce dónde quedó esta última escultura.

Hacia 1853, mucho antes que la estatua donada por Escandón se concluyera, José Bernardo Couto, presidente de la Junta Directiva de la Academia de San Carlos, expresó al gobierno mexicano el deseo de esculpir dos estatuas, una dedicada a Agustín de Iturbide y otra a Cristóbal Colón.

La estatua de Cristóbal Colón fue encomendada a Manuel Vilar, quien terminó el modelado en yeso el 9 de septiembre de 1858. Sin embargo la fundición en bronce fue realizada por Tomás Carandente, en el taller de Miguel Noreña,  hasta el año de 1892.

El monumento se colocó en la plazuela de Buenavista en ese mismo año de 1892 y fue inaugurado por Porfirio Díaz. Era, por supuesto, contradictorio que Colón “gozara del privilegio” de tener dos estatuas, y que Agustín de Iturbide, Consumador de la Independencia en 1821, no tenga ninguna, ¡vamos!, ni siquiera una de las 77 que bordean el Paseo de la Reforma, según la biografía publicada por el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, integrada en 412 páginas llenas de sabiduría historia.

Pero también lo es que ninguno de los 77 personajes que bordean el Paseo de la Reforma, esté dedicada a una mujer, como fueron nuestras heroínas: Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Mariana R. del Toro Lazarín, Antonia Nava o Carmen Serdán, ahora que se habla tanto de la igualdad de género. Tampoco tienen estatua Ignacio Allende e Ignacio Pérez, pero en la época, Don Cristóbal, se levantaron dos esculturas a su memoria.

Glorificación al colonialismo

A través de la historia de México, el Partido Revolucionario Institucional, transformado en la “Dictadura Perfecta” –calificativo acuñado por el crítico escritor peruano Mario Vargas Llosa-, tras la escalada bipartidista y tripartidista en el poder presidencial a partir del año 2000 cuando el tricolor fue derrotado por el panista Vicente Fox Quesada; y que en 2018, por el ex priista con tendencias neoliberales izquierdistas Andrés Manuel López Obrador, se especuló en primera instancia que la desaparición de la estatua de Colón, forma parte estratégico del régimen de la Cuarta Transformación.

Si bien muchos sectores de la sociedad advierten que la tendencia lopezobradorista es convertir a México en un país “socialista” al muy estilo cubano, para lo cual inició aplicando un proyecto genocida con la aparición de la pandemia del Covid-19, sin darle atención médica a millones de mexicanos que se han debatido entre la vida y la muerte, la desaparición de la estatua de Colón despertó el entusiasmo en el renacimiento de infinidad de conjeturas.

Hace 30 años, Andrés Manuel López Obrador fue sometido a un lavado de cerebro ideológico cuando visitaba continuamente al comandante cubano Fidel Castro Ruz, quien años después a instancias del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, formaran entre partidos políticos y gobiernos de izquierda, el Foro de Sao Paulo, el cual conjunta a los más resentidos sociales y políticos cleptómanos de Latinoamérica.

La desaparición de la estatua de Colón y el de sus cuatro frailes, dejó muchas interrogantes como el hecho de que López Obrador le podría rendirle pleitesía post mortem al tirano de la isla cubana Fidel Castro, fallecido el 25 de noviembre de 2016. Es decir, levantar una gigantesca efigie para honrar “la memoria” de tan “distinguido” criminal en pleno Paseo de la Reforma.

Un iluso usuario (Aldo Fabián Hernández) de la plataforma Change.org, creó una petición para que el gobierno de la Ciudad de México retire la estatua de Cristóbal Colón, «por ser una glorificación al colonialismo». Fabián Hernández, falto de visión política, argumentaba que la estatua de Colón representa una tragedia para los pueblos indígenas de América y la instauración de un sistema social racista.

El empoderamiento de dicha solicitud guardaría cierto desánimo entre la población ya que si López Obrador, con tantas ocurrencias que ha hecho de su gobiernito, se le ocurriera instalar la figura asesina de Fidel Castro en Reforma, el pueblo tendría suficientes armas ideológicas para demandar su renuncia a la Presidencia de México, más aun cuando se le considera al tabasqueño haberse transformado en un tirano y un genocida en potencia.

Sentido histórico

«La llegada de Colón fue en estricto sentido histórico, una invasión, no un descubrimiento, él mismo participó en aberrantes prácticas que marcaron el inicio de prácticas genocidas contra millones de seres humanos que habitaban estas tierras», opinó.

En la plataforma menciona que Colón sólo debe ser mostrado en museos y libros, donde se puedan aclarar sus actos y su importancia, ya que «no hay razón para que se honre» y no se le considere un “héroe”.

«La existencia del Colón de Reforma es una muestra de la persistencia del colonialismo en nuestro país, no aporta al entendimiento de nuestra historia y es una afrenta a las víctimas del colonialismo.

«Es por ello que solicitamos que se retire este monumento de una de las más importantes avenidas de nuestro país», afirma.

La petición había sido respaldada por escasas 250 personas a través de firmas electrónicas en un periodo de dos semanas, desde su creación, sin llevarlo a un plebiscito o a mano alzada como acostumbra López Obrador, en su trastornado gobiernito.

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