Enemigos a vencer en el aparato de justicia: Woolrich

.- Urgen “hechos, ya no palabras”, es una de las prioritarias demandas.

.- Detectable el cáncer terminal en las Instituciones republicanas.

.- “Se combatirá enérgicamente la corrupción propiciada por la mafia del poder y jueces que los apoyan”, se convirtió en una oración sexenal.

Blas A. Buendía / Reportero Free Lance _____________________

filtrodedatospoliticos@gmail.com

Todo el mundo sabe -por lo que dicha verdad se ha convertido en apotegma- que en muchos Agentes del Ministerio Público, Fiscales, Jueces, Magistrados y algún Ministro de la Suprema Corte de Justicia muy bien identificado por la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., “son el enemigo a vencer”, ya que so pretexto de impartir justicia, malinterpretan la Letra de la Norma, concediendo también impunidad a la delincuencia, a cambio, obvio, de talegas de denarios.

Ojalá –afirma el prestigiado abogado penalista Alberto Woolrich Ortiz-, el Primer Magistrado de la Nación aplique su enjundia para cortar y erradicar para siempre el cáncer terminal en las Instituciones afectadas y si no sabe cómo, que aprenda desde ya, toda vez que México no puede vivir sin justicia decente, transparente y gratuita.

El fenómeno de la impunidad y de la corrupción que padece el pueblo de México, no es, a juicio de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., un triste fenómeno como sostienen destacados y distinguidos columnistas de opinión pública, sino ser el más lesivo y grave problema del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Si no se tiene y se transmite verdaderamente a sus colaboradores la voluntad política y la suficiente dosis de adrenalina, a la cual los expertos ya no son tan afectos, para exterminar de una vez por todas a tan nefasta agrupación de Togados Criminales, jamás llegaremos a ser un México libre de corrupción.

Los conceptos de juristas expresados por el Presidente de la República en esa Tribuna mañanera esperamos cristalicen y no resulten sólo palabras como las externaran Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.

Para la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C. -aunque no es su intención-, se ha convertido en un radical escéptico en el tema abordado, por constarle que todos esos ciudadanos mexicanos que llegaron al poder presidencial, expresaron las mismas palabras: “Se combatirá enérgicamente la corrupción propiciada por la mafia del poder y jueces que los apoyan”, haciéndola en una oración sexenal.

Enormes, contundentes y sabias locuciones, merecedoras de mejor destino, si esa frase se hiciera realidad y no solamente fuera expresada en son y quimérico deseo de aplicación de la más elemental de las justicias, lamentablemente para todos los Togados miembros de diversas Barras, Colegios, Asociaciones, Confederaciones, Academias, Ateneos e Institutos, “el cáncer terminal de corrupción que invade e impide en el ámbito de procuración e impartición de justicia a toda costa, la factibilidad de la salud pública en materia de impunidad y extrema corrupción, la tienen las instituciones de procuración e impartición insertadas hasta la médula”.

Más -como resulta ser ya costumbre en los monólogos mañaneros de Andrés Manuel López Obrador-, en su carácter de Primer Magistrado de la Nación, ha pronunciado diversas arengas a fin de combatir a la corrupción en el ámbito de justicia.

Los decires y ocurrencias en ese acontecimiento gubernamental son sólo deseos, si consideramos no sólo el candente tema, sino la forma de tratar de resolver la aguda problemática que padece la ciudadanía del país y el medio de procuración e impartición de justicia para acceder a ella, respecto de la impunidad de los delincuentes de poder que incurrieron en actos de narco-política.

El Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador de manera tozuda, constante y reiterada hasta la saciedad ha sostenido, al igual que en su momento de gloria personal y profesionalmente, que cuando menos en la narco-política, no se ha cubierto de gloria por la impunidad que le siguen concediendo a ese flagelo de las drogas, más importante de la historia jurídica patria, y que pareciera no tener culminación.

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