En las nubes

En las nubes 2.

Los jesuitas (1 de 3)

Carlos Ravelo Galindo, afirma:__________

23 de agosto de 2015.- Independientemente del sesgo «político-económico» que nunca falta en comentarios como éste, realmente los jesuitas tienen una amplia preparación en campos profesionales y espirituales. Por algo Napoleón decía: “Cuidado con los jesuitas, porque son una organización militar.

No se  puede dejar de explicar el «fenómeno jesuita» desatado por la elección del  Papa Francisco, latinoamericano y argentino de nacimiento. Pertenece a esta Orden, elemento clave en la historia económica moderna.

 Su  exitosa estructura organizacional -que lleva casi 5 siglos-, puede ser la envidia de cualquier corporación o multinacional actual. Ellos manejan, los jesuitas, la Universidad del Pacífico, que tiene la mejor escuela de economía local. Entre otras muchas alrededor del mundo.

Fue fundada por un noble vasco, ex soldado y caballero: Iñigo de Loyola, conocido más tarde como San Ignacio de Loyola (1491-1556); por eso tienen una estructura militar y llaman al superior de la orden «General» y a la orden «Compañía» pero en sentido castrense, no empresarial. Años después este nombre les caería a pelo desde la perspectiva corporativa.

San Ignacio, conocido por Iñigo de Loyola,  prefirió cambiar su nombre de pila y «españolizarlo» a Ignacio. Iñigo o Iñaki es un nombre vasco. Durante su vida militar destacó como excelente jinete y eso lo hizo merecedor de pertenecer a la caballería. Prefería, sin embargo,  más el asunto organizacional dentro del ejército. Cultivó una extraña afición al orden y a la disciplina. Fue un  artillero con muy mala suerte porque una bala de cañón casi le vuela la pierna durante la guerra entre Navarra, Francia y España (1521). Llevado a su castillo y por las heridas tuvo que estar en cama meses.

San Ignacio se leyó todos los libros sobre vida religiosa que encontró y descubrió su vocación. Dejó las armas y comenzó un largo camino al éxito.

Es una Orden que no está bajo el mando directo ni tutela de una Diócesis. Su jefe es el padre superior a quien se le llama Padre General. Porque  La Iglesia Católica divide su jurisdicción pastoral en Diócesis que están bajo la administración de sacerdotes «diocesanos» y estos deben reportarle al Obispo de la jurisdicción, o sea, de la  Diócesis y estos, a su vez, al Arzobispo que maneja toda la operación.

Un cura diocesano en Lima por ejemplo, su jefe será Cipriani.

Las órdenes religiosas, como dominicos, franciscanos, agustinos, trapenses, jesuitas, etc., están exentas de reportarle al Obispo de la Diócesis.

Los jesuitas van más allá de esto. Consideran a cada país o región como una «provincia» de la Compañía de Jesús; por eso, tienen Padres Provinciales, una especie de «ojos y oídos» del superior o Padre General.

 Aunque no hay nada en sus normas que diga lo contrario, los jesuitas estaban «prohibidos» de ser obispos y menos Papas. Quizás la palabra no sea «prohibición», pero fue algo consuetudinario en ellos. Por costumbre adoptaron más un perfil bajo dentro de la Iglesia Católica. Prefirieron otro enfoque o carisma, el de la educación y en eso se especializaron. Además, nacieron en una época donde el protestantismo europeo era un furor y los esfuerzos de la Compañía de Jesús se enfocaron en la lucha contra las corrientes protestantes.

Luego entrarían  al complicado mundo político de la Iglesia del siglo XVI con sus Papas Borgias, asesinatos, inquisiciones y otras mañas.

 Llegaron a tener tanto poder político  y económico que a su superior lo llaman «El Papa Negro», por el color tradicional de las sotanas que usaban. Eran unas grandes togas, con botones que iban desde el cuello hasta los pies y un gorro de tres puntas. Lo del Papa Negro no es cuento. Realmente llegaron a ser una suerte de Iglesia o universo paralelo dentro de la estructura católica romana.

Para ser ordenado jesuita, además de pasar 4 años, de estudiar teología y filosofía en un seminario, es indispensable que tengan «estudios civiles». Por eso se puede encontrar jesuitas abogados, economistas, ingenieros, sociólogos, médicos, matemáticos, físicos, químicos, psiquiatras, sociólogos, antropólogos, lingüistas, etcétera.

De hecho, son los únicos curas con título universitario civil por requerimiento específico. Por eso el Observatorio del Vaticano lo regentan jesuitas astrofísicos. Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, es técnico químico-industrial.

El poder oceánico que llegaron a tener motivó que en 1768 fueran expulsados de España, Portugal y las colonias. Este poder se debió a sus vanguardistas ideas aún en práctica por el Pontífice Francisco: la igualdad, la libertad económica, el cooperativismo, la redistribución del capital, el libre acceso al mercado, la educación de las minorías, etcétera, lo que preocupó a las monarquías absolutas de la época. Incluyó el cierre de los colegios mayores, seminarios y universidades de todo el mundo conocido.

 Duro golpe para la educación occidental, porque las instituciones educativas jesuitas eran impecables. Continuará

craveloygalindo@gmail.com

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