En las nubes

En las nubes 2.

Quién nos  contradice

Carlos Ravelo Galindo, afirma:________

21 de agosto de 2015.- En 2012 advertimos que el candidato a edil en Naucalpan, David Sánchez Guevara, sería un error del tricolor. Se burlaron de nosotros. Dejó al municipio como lazo  de cochino, aún hoy. Y con grave deuda. Renunció a la alcaldía un año antes de concluir. Y lo hicieron candidato a diputado federal. Ganó para escapar, creyeron, con el fuero federal, de sus tropelías. Hoy nos dan la razón Ya está en la cárcel acusado de peculado. Y de sus cómplices qué, señor Procurador.

Sucede su captura  al  tiempo que la secretaría de la Función Pública declaraba, legítima, legal, justa, amable, decente y todos los etcéteras, la compra de las famosas casa blanca, en las Lomas de Chapultepec y en el club de Golf  Malinalco, Estado de México a la empresa que obtenía contratos de obras por  miles y miles de millones de pesos, en esa época. Buena alegoría del gobierno federal. ¿Una por otra?

Logramos  reunir  otras metáforas  que no tienen contradicción. Son de tal sencillez que vale la pena releerlas. Por ejemplo que envejecer es la única manera de vivir mucho tiempo. Como que la edad madura es aquella en la que uno es todavía joven, pero con muchísimo más esfuerzo.

No nos cansamos de repetir que lo que más   atormenta de las  locuras de  juventud no es haberlas cometido sino no poder volver a cometerlas.

Y que envejecer, a veces,  es pasar de la pasión a la compasión. Muchas personas no llegan a los ochenta porque pierden mucho tiempo para quedarse en los cuarenta. A los veinte reina el deseo,  la razón a los treinta,  a los cuarenta la alegría.  Cuando se doblan llega el juicio. Quién nos contradice.

Es cierto. El que no es bello a los veinte, fuerte a los treinta, rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta; nunca será ni bello, ni fuerte, ni rico,  ni sabio. Cuando se pasa de los sesenta son  pocas las cosas que nos parecen absurdas.

Los jóvenes piensan que los viejos son  tontos; los viejos saben que los jóvenes lo son. Tenemos pruebas en México.

La madurez del hombre es volver a encontrar esa misma serenidad que disfrutaba cuando era niño. Esa, la da el tiempo, que aquellos aún no pueden comprender. Aun cuando nada pasa más de prisa,  que los años.

Cuando eran  jóvenes se decía: “verán cuando tengamos cincuenta años”.  Tienen  cincuenta años y no ven nada. En los ojos de los jóvenes arde la llama, en los ojos de los viejos brilla la luz.

La iniciativa de los jóvenes vale tanto como la experiencia de los viejos. Siempre habrá un  niño en todos los hombres.

A cada edad le corresponde una conducta diferente: Los jóvenes andan en grupo, los adultos en pares y los de mayor edad, solos.

Feliz aquel que en su juventud fue joven y feliz. Pero, además sabio en su vejez. No es verdad que todos deseamos llegar a viejos…  y  menos negar  que se haya llegado.

Hay que reconocer, empero, que muchos, casi todos, no comprenden esto  de  los  años. Olvídalo. No obstante, vívelos bien.

craveloygalindo@gmail.com

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