En las nubes

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México, creemos en ti

Carlos Ravelo Galindo, afirma: _________

7 de septiembre de 2015.-          Ojalá que todos asimilaran  cultura: Los  que hablan por hablar.  Aplauden lo que no entienden. Perdonan a quienes ofenden. Ignoran el sufrimiento. El hambre que padecemos. Presumen  misericordia. Pero resumen tristeza. Vaya, los que se llevan lo ajeno de este país empobrecido y lleno, casi todo, de corrupción y miseria.

A los casi mil quinientos asistentes al soliloquio en Palacio, y a los que no fuimos requeridos, el vate Ricardo López Méndez, hace saber a los que aún creemos en México, una hermosa, sentida y reveladora alegoría.

Al compartirla, después de ver lo que nos pasa, se nos llenan los ojos de agua. No digamos más. Leamos, con devoción.

La intituló  “México, creo en ti”

Como  en el vértice de un juramento.

Tú hueles a tragedia, tierra mía,

Y sin embargo, ríes demasiado,

Acaso porque sabes que la risa

Es la envoltura de un dolor callado.

México, creo en ti,

Sin  que te represente en una forma

Porque te llevo dentro, sin que sepa

Lo que tú eres en mí; pero presiento

Que mucho te pareces a mi alma

Que sé que existe pero no la veo.

México, creo en ti,

en   el vuelo sutil de tus canciones

Que nacen porque sí, en la plegaria

Que yo aprendí para llamarte Patria,

Algo que es mío en mí como tu sombra

Que se tiende con vida sobre el mapa.

México, creo en ti,

En  forma tal, que tienes de mi amada

La promesa y el beso que son míos.

Sin que sepa por qué se me entregaron;

No sé si por ser bueno o por ser malo,

O porque del perdón nazca el milagro.

México, creo en ti,

Sin  preocuparme el oro de tu entraña;

Es bastante la vida de tu barro

Que refresca lo claro de las aguas,

En el jarro que llora por los poros,

La opresión de la carne de tu raza.

México, creo en ti,

Porque    creyendo te me vuelves ansia

Y castidad y celo y esperanza.

Si yo conozco el cielo es por tu cielo,

Si conozco el dolor es por tus lágrimas

Que están en mí aprendiendo a ser lloradas.

México, creo en ti,

En  tus cosechas de milagrería

Que sólo son deseo en las palabras.

Te contagias de auroras que te cantan.

¡Y todo el bosque se te vuelve carne!

¡Y todo el hombre se te vuelve selva!

México, creo en ti,

Porque nací de ti

Como la flama es compendio del fuego y de la brasa

Porque me puse a meditar que existes

En el sueño y materia que me forman

y en el delirio de escalar montañas.

México, creo en ti,

Porque escribes tu nombre con la X

Que algo tiene de cruz y de calvario:

Porque el águila brava de tu escudo

Se divierte jugando a los “volados:

Con la vida y, a veces, con la muerte.

México, creo en ti,

Como creo en los clavos que te sangran:

En las espinas que hay en tu corona,

Y en el mar que te aprieta la cintura

Para que tomes en la forma humana

Hechura de sirena en las espumas.

México, creo en ti,

Porque si no creyera que eres mío

El propio corazón me lo gritara,

Y te arrebataría con mis brazos

A todo intento de volverte ajeno,

¡Sintiendo que a mí mismo me salvaba!

México, creo en ti,

Porque eres el alto de mi marcha

Y el punto de partida de mi impulso

¡Mi credo, Patria, tiene que ser tuyo,

Como la voz que salva

Y como el ancla…!

.         craveloygalindo@gmail.com 

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