Empiezan a sonar tambores de guerra

En la opinión de…

Ricardo Sanher _____________

Dicen que “cuando el río suena es porque agua lleva”. Viene a la memoria ese refrán por los hechos ocurridos el pasado sábado y que tuvo eco en varias ciudades del país, incluso en sitios donde se supone son bastiones que controla el actual partido en el poder, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en protesta contra la política de la actual administración y contra el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Esto se viene a dar precisamente en medio de la estrategia para frenar la pandemia del Covid-19, por lo que los manifestantes “marcharon” en sus vehículos con sus demandas y portando en todo momento cubrebocas. Esto no pasó desapercibido y varios políticos oportunistas no lo desaprovecharon y trataron de descalificar este movimiento, pero con tan mal tino que, a la usanza del Presidente López Obrador, sólo atinaron a criticar cómo es que la oposición anda en camioneta último modelo y es golpista, pero sobre los reclamos no dijo nada, como declaró Ricardo Monreal, líder de la mayoría en el Senado de la República.

Fueron las ciudades de Acapulco, Guerrero; Mexicali y Tijuana, Baja California; Ciudad de México; Tlalnepantla, Estado de México; Hermosillo, Sonora; Oaxaca, Oaxaca; Cuernavaca, Morelos; Boca del Río, Córdoba, Orizaba, Xalapa, Veracruz; Pachuca, Hidalgo; Tamuín y San Luis Potosí, SLP; Chihuahua, Camargo, Ciudad Cuauhtémoc, Ciudad Jiménez, Chihuahua; Querétaro, San Juan del Río, Querétaro; Hidalgo, Puebla, Puebla; Chiapas, Durango, Durango; Mérida, Yucatán.

También en Saltillo, Torreón y Monclova, Coahuila; Uruapan, Michoacán; Tampico y Ciudad Victoria, Tamaulipas; Celaya, León y San Miguel Allende, Guanajuato; Aguascalientes, Ags.; Colima, Colima; Ciudad Guzmán, Guadalajara y Puerto Vallarta, Jalisco; Mazatlán, Los Mochis, Guasave, Culiacán, Sinaloa; Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Cancún y Playa del Carmen, Quintana Roo, en donde se dio este fenómeno de manifestación contra las políticas públicas del tabasqueño, claro sin dejar de lado el nulo cumplimiento de sus promesas de campaña.

Con esto queda más que evidente que el meterse con la salud y el trabajo de los mexicanos es el camino más corto para ganarse el desprecio de todos. Primero con sus recortes para su gobierno de austeridad y después por la negligencia con que fue abordado el problema con la pandemia del Covid-19.

Señor Presidente no puede jugar de esta manera con la salud y la economía de los mexicanos y creer que saldrá bien librado, porque hay mucho qué cuestionarle como el recorte de presupuesto a sus ejes vitales como salud, educación, ciencia y tecnología, protección de mujeres, más un largo etcétera. Y ese discurso ramplón de se acabó la corrupción cuando lo que hace es beneficiar a sus cercanos como Manuel Bartlett e hijos, Napoleón Gómez Urrutia y los últimos casos de Ana Gabriela Guevara y el contrato millonario que le fue asignado al compadre de Rocío Nahle, secretaria de Energía, ya no convence a nadie y para muestra las manifestaciones del sábado pasado. Hasta cuándo entenderá que con los mexicanos no se juega y menos con su futuro.

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