El Tour de Francia y la sequía ganadora local

Waldo Mendiluza (*) __________________

París (Prensa Latina).- Tras la conquista por segunda vez de la copa mundial de fútbol por ‘Les Bleus’, los franceses amantes del deporte añoran un par de títulos en particular, que hace más de tres décadas no consigue un coterráneo, la cima del Tour de Francia y la corona masculina del Roland Garros.

Este año vuelve a presentarse la oportunidad de poner fin a la racha adversa de los de casa en certámenes que tienen en común su retraso en el calendario por el impacto de la Covid-19, aunque los expertos no privilegien especialmente en sus pronósticos a los galos.

En la meca del tenis sobre tierra batida no triunfa un francés desde 1983, cuando Yannick Noah desbancó al sueco Mats Wilander, si bien entre las féminas la sequía es mucho más corta, después de que en el Roland Garros del 2000 levantara la copa Mary Pierce, pero es de ciclismo que escribiremos en esta ocasión.

La Grande Boucle de 1985 fue la última madre de las batallas del ‘pedalismo’ que vio sonreír a un anfitrión, y de qué manera, porque el legendario Bernard Hinault conseguía su quinta victoria, igualando entonces al monstruo belga del pedal Eddy Merckx.

Con la arrancada en Niza, la capital de la paradisíaca Costa Azul, el clásico previsto del 29 de agosto al 20 de septiembre vuelve a desatar pasiones, aun cuando la Covid-19 imponga un escenario de restricciones, sobre todo el limitado acceso del público a los costados de la ruta.

Eddy Mercks en el Tour de Francia.

Los organizadores de la carrera con un trayecto de tres mil 470 kilómetros, distribuidos en 21 etapas, adelantaron un fuerte dispositivo de vigilancia epidemiológica y el director, Christian Prudhomme, convocó al público a usar máscaras, mientras el prefecto de Alpes Marítimos, Bernard Gonzalez, calificó de «a cuasi-puertas cerradas» los dos trayectos en Niza, llegando a sugerir a los aficionados «ver las escaladas por la televisión».

LAS PRINCIPALES CARTAS

Entre los más de 170 ciclistas inscritos en el Tour de Francia 2020, 36 son franceses, la mayoría con el papel de acompañantes tatuados de antemano en sus piernas y sus artefactos de dos ruedas, y solo unos pocos llamados a alimentar la esperanza.

La insuficiente forma de Julian Alaphilippe, líder del equipo Deceuninck-Quick Step reduce al máximo las opciones galas de pesar en la clasificación general, la cual tiene entre sus favoritos al monarca defensor, el colombiano Egan Bernal (Ineos), y al recuperado esloveno Primoz Roglic (Jumbo-Visma), en una lista en la que todavía resulta difícil de digerir las ausencias del tetracampeón Chris Froome y del ganador de 2018 Geraint Thomas, británicos ‘preservados’ por Ineos al estar lejos de su nivel.

Alaphilippe fue quinto hace un año, después de ilusionar a todo el país durante 14 días con el maillot amarillo, pero en esta ocasión esgrime no competir con las mismas ambiciones.

No estoy aquí por la clasificación general, no hay comparación con lo sucedido el año pasado. Enfrentamos una temporada particular, con una preparación diferente, aunque los deseos y la determinación sean los mismos, precisó el triunfador de dos etapas en la Grande Boucle de 2019.

El escalador de Groupama-FDJ Thibaut Pinot parece la principal carta, después de terminar segundo en la antesala del Tour de France, el Critérium del Dauphiné, y de una gran actuación el año pasado en la meca del ciclismo mundial, frustrada por una lesión a solo dos días del cierre de la prueba en la emblemática avenida de los Campos Elíseos.

Estoy al ciento por ciento de mi capacidad, y espero que eso me lleve lo más alto posible. En mi cabeza, me siento más fuerte y en comparación con el mismo período del año pasado, siento más serenidad y me presiono menos. Mi renuncia en 2019 me endureció aún más, soy más fuerte este año, afirmó a la prensa de cara a la largada en Niza el tercero en el podio en 2014.

Para Pinot, conquistar el maillot amarillo constituye un regalo que espera darse antes de su retiro, sin que sea la edición 107 de vida o muerte en ese sentido, considerando sus 30 años.

Otro pedalista francés con mucha calidad es Romain Bardet, cabeza de AG2R La Mondiale, tal vez el más estable de los anfitriones en los últimos años, con el subtítulo en el Tour de 2016 y la tercera plaza en el de 2017 en su palmarés y otras tres actuaciones en el top 10.

Sin embargo, tampoco parece en condiciones de dar el alegrón a sus compatriotas, al fijarse como ambición cruzar la meta primero en una etapa, según sus propias palabras.

No tengo este año la clasificación general como mi principal objetivo, y por tanto mostraré un perfil más agresivo y ofensivo, un Tour de Francia exitoso sería vencer en un tramo, dijo.

De acuerdo con Bardet, el clásico cuenta con un nivel muy alto y jóvenes pujantes, un desafío que -asevera- puede encarar en su mejor forma.

La lista de franceses con opciones de acaparar algún titular la cierra Guillaume Martin (Cofidis), duodécimo el año precedente y tercero hace unos días en Dauphiné, por lo que quizá llegue a la vuelta en las mejores condiciones de su carrera.

En su cuarta participación en la Grande Boucle, el escalador normando expresa no fijarse límites y cifra sus aspiraciones en dominar al menos una de las 21 etapas.

Hinault afirma encantarle el hecho de que un coterráneo suba a lo más alto del podio en los Campos Elíseos, aunque eso haría que dejen de mencionarlo como el último francés triunfador, algo de poca importancia para un deportista con un lugar asegurado en la historia.

(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Francia.

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