El Santo, una leyenda

A 36 años del deceso  del Enmascarado de Plata

.-  En Aguascalientes  en las décadas de los 40s, 60s y 70s, hizo historia en la legendaria Cancha del Estado, encabezando infinidad de veces las carteleras que presentaba Don Jesús Pérez Rodríguez y entre muchas de sus anécdotas se recuerda como Don Juan Morales Morales, siendo Presidente Municipal, lo defendió pistola en mano de la golpiza que le estaban dando los Hermanos Espanto; además de la edad lo retiraron ¨Los Misioneros de la Muerte¨

Heriberto Bonilla Barrón ___________________

Se cumplieron 36 años de la muerte del gran ídolo nacional de la Lucha Libre, Santo el Enmascarado de Plata, sin embargo en FUERZA AGUASCALIENTES y MIS RAICES DIGITAL, podemos afirmar con toda seguridad que sigue presente no sólo en la mente de los aficionados, sino de toda la gente, porque su leyenda se ha fortalecido a lo largo de todo este tiempo.

Fue en Tula, Hidalgo, donde nació el 23 de septiembre de 1917 y el 5 de febrero de 1984 cuando dejó este mundo terrenal este personaje icónico no solo de la lucha libre, sino de la cultura mexicana, una figura de auténtica leyenda que ha servido de inspiración a varias generaciones y habría que decir que se fue físicamente, pero está vigente porque fue y sigue siendo un ídolo como muy pocos y en cada función de lucha, en cada una de sus películas, sigue creciendo su figura, esa que en Aguascalientes se presentó en infinidad de ocasiones.

La actual generación no lo vio luchar, pero sigue disfrutando de su accionar gracias a sus películas, esas que todos los fines de semana pasan por la televisión y está vigente porque en cada función de lucha la gente lo recuerda y pareciera que lo está viendo sobre el cuadrilátero, sobra destacar que en Aguascalientes el Enmascarado de Plata, en las décadas de los 40s, 60s y 70s, hizo historia en la legendaria Cancha del Estado, encabezando infinidad de veces las carteleras que presentaba Don Jesús Pérez Rodríguez.

El inolvidable Enmascarado de Plata luchó durante casi cinco décadas y es recordado como una de las figuras deportivas más grandes de la historia mexicana, recordando como a través de su aparición en el cine y en las revistas, se convirtió en un ícono cultural, representando la justicia y la lucha contra el mal.

La leyenda dice que El Santo nunca se quitó su máscara de plata ni siquiera en casa y que tenía una máscara especial para comer, hizo grandes esfuerzos para proteger su identidad, especialmente cuando viajaba y finalmente se quitó la máscara para revelar su identidad en el programa de Jacobo Zabludosvky llamado Contrapunto, sin imaginarse que una semana después fallecería, recordándose que fue uno de los funerales más grande de la historia.

Fue un hombre que protegió celosamente a su personaje, sin embargo lo que se dice que no se quitaba la máscara, lo que reiteró ayer en Tula el Hijo de El Santo, es algo totalmente falso que se ideó para hacerlo más interesante a los aficionados ya que muchos lo conocían sin la máscara pues como humano, El Santo tenía que hacer la vida como cualquier persona, de allí que solo en el medio luchístico y en el del cine cuidaba como nadie de su identidad, algo que es muy digno de alabarse ya que los luchadorcitos de hoy han denigrado tanto a la lucha libre que llegan y salen de las arenas sin la máscara e inclusive se presumen en las redes sociales.

Según sus deseos, El Santo fue enterrado con su icónica máscara plateada y poco tiempo después en su natal Tula, Hidalgo, se develó una gran estatua en su honor, además de que en la Ciudad de México hay un Museo que tiene una sala dedicada completamente a este gran personaje que entre los luchadores era conocido como ¨El Profe¨.

LA GOLPIZA QUE CASI LO MATA

Ayer en México el referí Alfonso ¨Pompín¨ Ramírez, que fuera su amigo contó muchas anécdotas, dando a conocer cómo ayudó económicamente a muchas familias que estaban en la miseria, a infinidad de luchadores, a él mismo y recordó cómo ¨Los Misioneros de la Muerte¨ fueron los que prácticamente lo retiraron en el Toreo de Cuatro Caminos en donde le dieron una golpiza que le provocó un infarto, del que se salvó pero al poco tiempo habría de morir, señalando que ese día ¨El Profe¨  le confió que se sentía muy mal, que le dolía el pecho, por lo que le dije: ¨Profe¨ mejor no suba a luchar.

El Santo estaba sin máscara y me dijo: ¨Pompín¨ la gente vino a ver al Santo y lo va a ver en acción, pásame la máscara y déjame, voy a salir a cumplir. Y así ocurrió, solo que en la tercera caída ¨Los Misioneros¨ le dieron una golpiza y tras estrellarlo contra un poste el ¨Profe¨ cayó convulsionándose, como pudimos lo llevamos al vestidor en donde lo desnudamos totalmente para que la sangre le circulara y como no recordar que le quité la máscara y en ese momento entró Carlos Suárez, que era su representante y me dijo:

¨Pero qué está haciendo, está dejando al descubierto a la gran leyenda, póngale la máscara de inmediato¨. Y le contesté: ¨qué está haciendo usted, qué no ve que se está muriendo y en vez de eso usted está pensando solo en tenerlo arriba porque es su minita de oro¨.+

DON JUAN MORALES MORALES

En este reportaje con el que estamos recordando en FUERZA AGUASCALIENTES y MIS RAICES DIGITAL, el 36 aniversario luctuoso de Rodolfo Guzmán Huerta,  mencionaremos una anécdota de la que fue parte en la Cancha del Estado, sería si mal no recordamos en 1966, resulta que El Santo encabezó una gran función que presentó Don Jesús Pérez Rodríguez, iba lógicamente en la lucha estelar en donde se hizo acompañar por El Rayo de Jalisco para enfrentar a los verdaderamente sanguinarios Hermanos Espanto, unos rudos que para ese entonces eran la gran sensación.

Resulta que durante la lucha los Espanto le estaban dando una tremenda paliza al Enmascarado de Plata, al que inclusive sacaron del ring y cuando lo estaban masacrando, de repente se apareció un hombre que llevaba un largo abrigo, un sombrero y unos lentes totalmente negros, se acercó a donde los Espanto estaba haciendo de las suyas y abriéndose el abrigo dejó ver una pistola les dijo: ¨O lo dejan en paz o aquí me los quebro¨.

Y los Espanto ahora que sí que se espantaron, alguien le habló a Don Jesús, quien pidió la ayuda de los policías que estaban a las puertas de la Cancha, los que detuvieron de inmediato al que se había atrevido amenazar a los luchadores y para sorpresa de todo mundo se encontraron que era nada menos que el Presidente Municipal, Don Juan Morales Morales, un apasionado de la lucha y un gran admirador de El Santo.

¨QUITEMELO MUCHACHO, QUITEMELO¨

Otra anécdota muy chusca es la que nos platicó hará 3 o 4 años el luchador El Rostro, quien vivió durante varios años en esta ciudad, nos dijo que en 1968, cuando Mil Máscaras, ya era un figurón y se va a conquistar EU y el mundo, dejó aquí un enorme hueco que la empresa Mexicana de Lucha Libre buscó llenar, por lo que hicieron su aparición  Mil Caras -Cien Caras-Carmelo Reyes- y el mismo Rostro.

Me mandaron un lunes a luchar de pareja con El Santo a Tampico y ahí le dije, “oiga Profe el viernes vuelvo a actuar con usted en un pueblito del Estado de México, no sé cómo llegar por lo que le pido que me deje irme con usted”.

-No te preocupes muchacho, dame tu dirección y mando a mi chofer por ti-.

Y eso ocurrió.

Llegó el chofer y luego fuimos por El Santo, recogimos a un señor que parecía ya grande de edad y con una calva que resultó ser el “Profe”. Llegamos a la arena del pueblito que era manejada por uno de los Muerte de la Barranca, empresario y luchador. Yo feliz de la vida porque volvía a estar en una estelar y de pareja del Santo.

Íbamos contra el Cavernario Galindo y la Muerte de la Barranca,  salimos y la gente estaba loca con El Santo y yo a un lado luciéndome -fue Mr. México varias veces-, pero los rivales no aparecían.

Resulta que el Cavernario estaba muy tomado y no quería salir si no le pagaban por adelantado su sueldo y otros que ahí le debían. Pasó como media hora y hasta que por fin aparecieron los rivales.

El Cavernario iba muy tomado y la gente pensaba que así era su personaje. Ni las botas llevaba puesta, total que por fin iniciamos, El Santo para la Muerte de la Barranca y a mí me dejó al Cavernario, cuando lo enfrenté el señor ni se podía mover y al acercarme olía a puro licor.

No sabía qué hacer, volteaba a ver al “Profe” y este me decía -trabájelo muchacho, trabájelo-. Le di varias vueltas al Cavernario y nada que se cuadraba, cuando de repente me tira muy lentamente un golpe a la cabeza, lo agarro con ambas manos por detrás de la nuca, lo movía como un pelele y la gente estaba loca, pensaban que con mi fuerza lo había dormido, pero qué va, el Cavernario no se podía mover por lo borracho que andaba, por lo que fácil ganamos la primera caída.

En la segunda la cosa iba más o menos igual, el Cavernario ni presentaba pelea por lo que El Santo le dio una cachetada para que despertada y no lo hubiera hecho, le puso una corretíza por toda la gradería.

-Quítamelo muchacho, quítamelo- gritaba “el Profe” que ya para entonces era amenazado a sillazos, Dios es grande pues no sabía qué hacer ante un hombre que por el alcohol no sabía que estaba luchando y quería golpear.

Le llegué por la espalda y entre “El Profe” y hasta el referí y yo logramos dominarlo.

Y SURGIO EL SANTO

Hay que destacar que la muerte de ¨El Santo¨ en todos los medios fue noticia de primera plana.

Los noticieros de radio y televisión dieron cuenta a todas horas de la noticia y de lo que fue su vida y hasta entonces salió a la luz pública su identidad: Rodolfo Guzmán Huerta, nació el 23 de septiembre de 1917 en Tulancingo, Hidalgo, un hombre que en sus inicios en el mundo de la lucha libre actuó sin la máscara y con el nombre de ¨Ruddy Guzmán¨, un rudo que no pasaba de las preliminares y que pese a que se entregaba a fondo no trascendía; sin embargo, el destino lo tenía  marcado para consagrarse como el gran ícono de la lucha libre mexicana

A principios de los cincuenta, actuando en las preliminares de la arena México habría de conocer al referí Chucho Lomelí, quien fue el que lo animó para que creara un personaje… y que fuera enmascarado para que la suerte le cambiara.

Fue así como Rodolfo ¨Ruddy¨ Guzmán se perdió en el anonimato.

Surgió entonces Santo “El Enmascarado de Plata”.

El traje que lo convirtió en leyenda fue muy distinto al original.

Unas mallas azules con truza y rodilleras azules y una máscara plateada.

Una máscara rudimentaria, de cuero, de esas que al minuto de ponérsela ya lo estaban asfixiando; sin embargo, sus deseos de sobresalir le hacían soportar ese verdadero suplicio.

El Santo trascendió las cuerdas de la lucha libre.

Llegó al cine, en el que combatió contra toda representación posible de la maldad y a casi tres décadas de su fallecimiento mantiene su lugar como uno de los máximos ídolos populares del país.

En el ring, el algunas veces llamado ¨Ruddy Guzmán¨, El Hombre Rojo o El Murciélago II protagonizó más de 10 mil combates durante más de cuatro décadas.

Las estadísticas indican que conquistó tres títulos nacionales y dos mundiales, pero en la memoria del público lo que permanece son sus luchas contra Blue Demon -en lo que fue la batalla del bien contra el mal-, sus actuaciones con su inseparable compañero Gory Guerrero, en el dúo que fue conocido como La Pareja Atómica, y sus miles de cruentas guerras deportivas.

Y El Santo causó sensación.

Era un rudazo de antología.

Como se dice popularmente “no dejaba títere con cabeza” y pronto se hizo odiar por los aficionados que acudían a la México y a la Coliseo.

Fue un rudo que impactó como pocos y al que todos los empresarios se disputaban.

Aún se recuerda que uno de sus más grandes triunfos fue cuando en un duelo de máscara contra máscara le ganó a The Black Shadow para obligarlo a revelar su identidad, la de Alejandro Cruz.

Black Shadow había hecho siempre pareja con Blue Demon y éste juró que iba a vengar tal afrenta por lo que se convirtió en un enemigo implacable para el Enmascarado de Plata, al que, habrá que aceptar, casi siempre le ganó.

Shadow y Demon la traían contra el plateado y éste se unió entonces a Gory Guerrero, con quien formó la implacable “Pareja Atómica”, la cual tuvo tal poderío que fueron prácticamente invencibles.

Era tal el arrastre de El Santo, que pronto el mundo del cine lo llamó y aquí fue cuando habría de surgir la idolatría de los aficionados por él, ya que los productores le pidieron que se hiciera técnico, pues no iban a proyectar a la fama a un rudo.

Abajo del cuadrilátero, la magia del celuloide lo hizo luchar contra todos los malos habidos y por haber, en títulos que también han quedado para la posteridad y en los que le doblaron la voz para que pareciera más varonil: Santo contra las mujeres vampiro; Contra las momias; Contra las brujas; Contra los marcianos; Contra La Llorona; Contra los hombres infernales; Contra los cerebros del mal; Contra los cazadores de cabezas; Contra los zombies; Contra las diabólicas; Contra los profanadores de tumbas; Contra la hija de Frankenstein; Contra las bestias del terror; contra el Doctor Muerte, etc.

Y Santo “El Enmascarado de Plata” surgió con fuerza, a finales de los 50s como un técnico incomparable, un personaje que en el mundo del cine tuvo también un éxito increíble, mismo que lo habría de acompañar en los cuadriláteros.

Luego vinieron los “Comics”, habría de surgir el cuento que se editaba cada semana, precisamente, con su nombre “Santo el Enmascarado de Plata”.

Pasaba el tiempo y la fuerza del Santo, de su personaje, fue increíble y así fue escribiendo una historia que habría de tener fin el 12 de septiembre de 1982 en el Toreo de Cuatro Caminos, cuando enfrentando a “Los Misioneros de la Muerte”, El Signo, Negro Navarro y Texano, sufrió un infarto sobre el mismo cuadrilátero, siendo llevado con urgencia a un hospital en donde lograron salvarle la vida con la sentencia que nunca esperó escuchar:

Su vida en la lucha libre había concluido.

Tenía más de 70 años cuando se despidió.

Sobra decir que títulos, trofeos y reconocimientos los tuvo al por mayor y su fama trascendió a Centro y Sudamérica.

Al retirarse de los cuadriláteros El Santo se refugió en el teatro Blanquita, al cual compró para regalárselo a su segunda esposa, una de las hermanas Vallejo.

Ahí realizaba trucos de magia y escapismo y ahí, sobre el escenario, sufrió el 5 de febrero de 1984 un infarto que, finalmente, puso fin a su existencia.

Acabó la vida de Rodolfo “Ruddy Guzmán¨ Huerta.

Acabó “Santo el Enmascarado de Plata”; sin embargo, en ese momento comenzó a surgir con mayor fuerza la leyenda que todavía hoy, a 36 años de distancia sigue vigente.

Comments are closed

Photo Gallery

Designed by Gabfire themes