El respeto supremo de los derechos humanos, una primicia que jamás dejará de soslayarse

 

.- El magistrado Élfego Bautista Pardo, habla sobre la valides de esta materia en el desarrollo social de los mexicanos, sus generaciones y garantías constitucionales.

Blas A. Buendía ___________

blasalejo@gmail.com

EL RESPETO SUPREMO DE LOS DERECHOS HUMANOS (2)

A partir de la reforma constitucional de 2011 surgió en México una corriente de protección y respeto supremo a los derechos humanos, se contengan o no en la Constitución, ya que incluyó en nuestro sistema, derechos humanos y garantías establecidas en los Tratados Internacionales, además de principios como el pro persona y la posibilidad del control difuso de  la convencionalidad, a los que nos hemos referido en artículo diverso.

En entrevista exclusiva con este reportero, el magistrado Élfego Bautista Pardo, indica que en atención a dicho cambio, el concepto derechos humanos prácticamente se ha vuelto parte de nuestro vocabulario diario, ya sea que hablemos de un asunto jurídico relevante o de alguna actuación de nuestras autoridades, es muy común que nos pronunciemos en relación a ellos, en este espacio en diversas ocasiones lo hemos hecho, pero ¿realmente sabemos a qué nos referimos?

Los derechos humanos, explica el jurista, pueden definirse como las prerrogativas que salvaguardan la vida y la dignidad de los seres humanos. Sus principios son la universalidad; la independencia; que sean iguales y no discriminatorios; progresivos; inherentes a la persona e integrales, pues todos los derechos están relacionados entre sí (lo que significa que si uno de éstos es violado, los demás derechos también se ven afectados); igualmente son irrenunciables al ser parte del ser humano, por lo que no se pueden transferir o prestar, mucho menos negarse; son exigibles, y nunca es tarde para comenzar a ejercerlos.

Hace notar que son el resultado de la historia de la civilización, por lo que desde su surgimiento han evolucionado, es decir, “los derechos humanos hoy no son los mismos que los reconocidos en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, fruto de la revolución francesa; se han incrementado y actualmente abarcan diversos ámbitos de la vida del hombre”.

Asimismo menciona que la evolución de los derechos humanos ha permitido que se hable de “generaciones”, el primero que habló de ellas fue Karel Vasak quien identificó tres,  equiparándolas con el lema de la revolución francesa: “libertad, igualdad y fraternidad”, y que están ligadas a las etapas que han transitado en su evolución.

La primera etapa se inicia en la era moderna y la reivindicación por parte de la burguesía emergente de los derechos tanto del hombre como del ciudadano, son de corte liberal individualista, conformados por los derechos civiles y políticos; la segunda etapa surge después de la Primera Guerra Mundial con la consagración de los derechos sociales, en la Constitución Mexicana de 1917 y en la de Weimar de 1919; mientras que la tercera etapa sobreviene a raíz de la Segunda Guerra Mundial, con los derechos de solidaridad como la paz, el desarrollo, la libre determinación de los pueblos, el medio ambiente sano, el derecho de beneficiarse del patrimonio común y a ser diferente.

La inclusión de todos estos derechos humanos, afirma, en un ordenamiento jurídico está incompleta si no se  cuenta con los instrumentos que permitan exigirlos, es decir, si no hay garantías que se constituyan en el medio para hacerlos eficaces y hagan posible su cumplimiento.

Dichas garantías, insiste, pueden ser jurisdiccionales, como el amparo, y no jurisdiccionales, como el procedimiento ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos; además por su origen son nacionales, las que se consignan en la Constitución, y serán internacionales, cuando se encuentren previstas por el sistema jurídico internacional y tengan su origen en los tratados o acuerdos internacionales.

El magistrado Bautista Pardo, las garantías también son primarias o secundarias, las primeras implican para el Estado obligación tanto de actuar como de abstenerse (positiva y negativa) para lograr el respeto o cumplimiento de un derecho, por su parte las secundarias constituyen las obligaciones de reparar o sancionar jurídicamente las lesiones de los derechos, es decir reparar las violaciones que se han realizado a las garantías primarias.

No podemos omitir mencionar, señala el jurisconslto, que es común referirnos a los derechos humanos utilizando de forma indiscriminada conceptos como derechos fundamentales, sin embargo éstos tienen diferente significado, ya que los derechos fundamentales son los derechos humanos reconocidos por el sistema jurídico, es decir, a los que se les ha reconocido validez en un ordenamiento jurídico supremo.

Si bien advierte que aún hay mucho que decir respecto a los derechos humanos y sus garantías, anuncia que en breve explicará lo relativo a ellos, sin embargo, manifiesta su expectación para que la sociedad comprenda de manera genérica la naturaleza de estos derechos. “Así es el Derecho”, puntualiza el magistrado Élfego Bautista Pardo, quien es titular de la Quinta Sala Civil-Ponencia 3, perteneciente al Tribunal de Justicia del Distrito Federal.

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