El mundo quiere curarse de la Covid-19

Cira Rodríguez César* ______________

La Habana, (Prensa Latina).-  Desde las recientes alertas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el futuro endémico del nuevo coronavirus SARS-Cov2 y la ratificación de que la vacuna tardará muchos meses todavía, los tratamientos paliativos constituyen la única posibilidad para combatir ese agente infeccioso.

Por esa razón se han multiplicado los estudios sobre más tratamientos posibles, con nuevos medicamentos prometedores, y otros cuya eficacia está en fase de pruebas.

De acuerdo con la revista National Geographic,  en todo el mundo hay unos 200 fármacos en vías de investigación para combatir al SARS-Cov2, causante de la Covid-19, muchos de ellos antivirales.

En la actualidad existe un gran número de estudios en marcha, la mayoría de ellos auspiciados por el proyecto Solidaridad de la OMS, en el que colaboran más de 90 países.    Solidaridad es un estudio clínico en el que se investiga la efectividad de cuatro drogas para tratar a pacientes contagiados con la enfermedad, con el  objetivo de recopilar la mayor cantidad de datos en el menor tiempo posible.

En vez de trabajar en el desarrollo de nuevos fármacos, un proceso que puede durar años, los participantes ven si alguno utilizado en otras enfermedades pueden ayudar a neutralizar al nuevo coronavirus.

Aunque los antivirales,  para combatir el coronavirus encabezan la lista de los más efectivos, algunos como el remdesivir, no han tenido mucho éxito.    Si bien fue considerado el fármaco estrella contra el nuevo coronavirus, por ejemplo la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios alega que “es un fármaco no bien caracterizado”, y que su principal reacción adversa es la hipotensión infusional por lo que no permite su uso.

Tampoco se emplea en Cuba para tratar a la Covid-19, y no está incluido entre lo utilizados para combatir esa dolencia por sus efectos secundarios como inflamación del hígado, malestares, sudoraciones y presión arterial baja.

Algo similar ocurre con la cloroquina y la hidroxicloroquina, empleados desde el inicio de la enfermedad para contener al sistema inmunitario sin perjudicarlo, sobre la base de sus bondades en el tratamiento de la malaria y otros padecimientos autoinmunes, como la artritis reumatoide.

Sin embargo, sucesivos ensayos clínicos demuestran que en determinados casos hacen más mal que bien, además, en la actualidad no existe evidencia clínica sólida con respecto a su seguridad y eficacia, de acuerdo con autoridades sanitarias de varios países y la OMS.

Este organismo sanitario internacional acordó esata semana realizar un análisis exhaustivo y una evaluación crítica de todas las pruebas disponibles a nivel mundial para evaluar adecuadamente los posibles beneficios y daños de estos medicamentos.

La decisión, que será aplicada por varias naciones que tienen incluida la cloroquina en sus protocolos, responde a consideraciones científicas que la asocian con una disminución de la supervivencia y una mayor frecuencia de arritmias ventriculares cuando se usa para el tratamiento de la Covid-19.

Una opción muy prometedora es utilizar las proteínas llamadas anticuerpos, producidas por el SARS-COv2 al infectar el organismo humano, para fabricar medicamentos que actúen directamente contra el patógeno.

Se trata de clonar estos anticuerpos naturales en un laboratorio, lo que se conoce como anticuerpos monoclonales probados con éxito en otras enfermedades, como el cáncer o el ébola, aunque su desarrollo no es barato.

Es por ello que numerosas organizaciones internacionales, entre ellas la Comisión Europea reúne esfuerzos para financiar proyectos de investigación en esta materia.

Uno de ellos es el MANCO (Monoclonal Antibodies against 2019-New Coronavirus),  con grupos de investigación, empresas biotecnológicas y organizaciones médicas de distintas naciones.

Por su parte, científicos chinos estudian un nuevo medicamento para detener el coronavirus. No se trata de una vacuna sino de una medicina que puede acortar el tiempo de recuperación de la enfermedad e incluso inmunizar a los pacientes a corto plazo contra el virus.

El medicamento utiliza anticuerpos neutralizantes generados por el propio sistema inmunitario humano, los cuales evitan que el virus infecte las células, un procedimiento con éxito contra el VIH, el Ébola y el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS).

El director del estudio que ejecuta la Universidad de Beijing, Sunney Xie, aseguró que el medicamento podría estar listo este año para ser utilizado si hay un rebrote del coronavirus durante el invierno.

Cuba, innovaciones médicas frente a la Covid-19

El impacto positivo de medicamentos desarrollados en la isla para el tratamiento de pacientes graves y críticos con Covid-19 ha permitido reducir los fallecimientos, por debajo de la media mundial y de las Américas

Tal es el caso del péptido CIGB-258 y el anticuerpo monoclonal Anti CD6, que evitan la muerte de quienes no evolucionan de forma favorable tras ser infectados con el coronavirus SARS-Cov2.

En el mundo el 80 por ciento de los enfermos críticos muere y aquí el 80 por ciento se salva, gracias a la aplicación de esos productos biotecnológicos desarrollados por  la ciencia cubana, como componente fundamental en el enfrentamiento a la Covid-19.

El paciente grave y crítico enfrenta una tormenta de citoquinas, proceso que rebasa al límite las inflamaciones, con ese fármaco se reporta una sobrevida en el estado crítico del 78 por ciento.

A ello se suma que el uso del interferón Alfa-2b y de sueros de plasma sanguíneo hiperinmune de pacientes contagiados ya curados han dado buenos resultados y demuestran su efectividad en el tratamiento a la Covid-19

En opinión del director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Cuba, Francisco Durán, la aplicación del interferón de producción nacional desde la primera semana a personas confirmadas con la enfermedad ayuda a mejorar la inmunidad de los pacientes.

“A pesar de las campañas difamatorias contra el medicamento cubano, este ha demostrado ser efectivo no solo en nuestro país sino también en otras naciones como China que lo ha incluido en sus protocolos de tratamiento”, destacó el experto.

Entre otros tratamientos puestos en práctica están el Oseltamivir, un fármaco originalmente destinado a inhibir la acción del virus de la gripe, además del  Kaletra, combinación de los retrovirales Lopinavir y Ritonavir, desarrollada para el tratamiento del VIH/SIDA

También la Biomodulina T, un inmunomodulador fabricado a partir de productos naturales, destinado al tratamiento de afecciones respiratorias en adultos mayores. Frente a la Covid-19, se emplea con buenos resultados para fortalecer el sistema inmunológico de pacientes enfermos y, de forma profiláctica, en el personal médico encargado de la atención a la pandemia en primera línea.

Este fármaco es aplicado también en hogares de ancianos, en los cuales se reporta una disminución de un 83 por ciento de los ingresos hospitalarios, un 70 por ciento menos de infecciones respiratorias agudas y una disminución de la mortalidad general en un 47 por ciento.

Son éxitos del potencial científico cubano con muy buenos resultados en una enfermedad cuya vacuna no ha sido encontrada aún.

* periodista de la redacción de Ciencia y Técnica de Prensa Latina.