El gober sospechoso de Veracruz, al banquillo de los acusados

.- Javier Duarte Ochoa, rendirá su declaración por el Caso Narvarte.

Blas A. Buendía ___________

blaslaejo@gmail.com

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Una comisión especial de ministerios públicos fue habilitada para acudir al puerto jarocho y entrevistarse con Javier Duarte Ochoa, quien debe rendir su declaración respecto al Caso Narvante, donde cinco personas, una de ellas el fotoperiodista Rubén Espinosa, y la activista política Nadia Vera Pérez, fueron arteramente asesinados y cuyas investigaciones hacen indicar que presuntamente este fue un ajuste de cuentas de “altos niveles políticos”.

En tarjeta informativa, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, detalló que con relación a la diligencia que esta dependencia inició es para deslindar responsabilidades que atañen como posible ”asesino intelectual” de este múltiple crimen, al gobernador del estado de Veracruz, Javier Duarte Ochoa, presumiéndose que también se le puede considerar como un Terrorismo de Estado.

La dependencia precisa que recabará la declaración del gobernador de esa entidad, en su calidad de testigo, derivado de la línea de investigación de la actividad profesional y el activismo de dos de las cinco personas privadas de la vida el pasado 31 de julio de 2015, en un departamento ubicado en la calle Luz Saviñón, colonia Narvarte, delegación Benito Juárez, esto, sustentado en el acuerdo inter procuradurías firmado en Acapulco, Guerrero, durante la Conferencia Nacional de Procuradores, el 23 de febrero de 2012.

En la víspera del crimen múltiple, la activista y antropóloga Nadia Vera Pérez responsabilizaba al gobernador Duarte por su vida, apareciendo poco después muerta junto con cuatro personas más.

La activista había dejado un video testimonial que ha circulado por las Redes Sociales de Internet, donde evidencia su acusación de forma directa, es decir, que si le pasaba algo a ella o a miembros de su familia y círculos de amistades, el probable responsable podría ser el gobernador veracruzano, toda vez que existen antecedentes que sus verdugos fueron sus colaboradores metidos a sicarios.

El fotoperiodista Rubén Espinosa, llevaba a cabo una serie de instigaciones en Veracruz, lo que alertó a los colaboradores del ahora llamado “gober sospechoso”, al rechazar dinero ofrecido, cuyas acciones han sido traducidas en sobornos, para no seguir con sus investigaciones periodísticas.

En la videograbación, se advierte que la activista Nadia Vera Pérez fue abusada y torturada sexualmente y finalmente asesinado el pasado 31 de julio, en la colonia Narvarte, de la Ciudad de México, junto con cuatro personas más, entre ellas, el fotoperiodista Rubén Espinosa.

Ocho meses atrás durante un trabajo periodísticos que presentó el programa denominado Rompeviento TV por Internet (http://rompeviento.tv/RompevientoTv/), y que realizaba en el estado de Veracruz, se sostuvo una entrevista audio visual con Nadia, quien cerró la entrevista con un señalamiento concreto y contundente, indicando al probable responsable en caso que a ella, a su familia, sus amigos y compañeros de trabajo, les sucediera algo…

“Responsabilizamos totalmente a Javier Duarte Ochoa, gobernador de Veracruz, y a todo su Gabinete, sobre cualquier cosa que nos pudiera suceder a los que estamos involucrados y organizados en todo este tipo de movimientos políticos y sociales, donde participan tanto estudiantes, académicos y sociedad civil en general.

 “Sí queremos dejar muy marcado que es totalmente responsabilidad del estado de Veracruz, nuestra seguridad, porque son directamente los que están mandando a reprimirlos”, alertaba sobre los peligros que se cernían en contra de ella, así como del círculo de amistades con que contaba.

Nadia Vera Pérez, antropóloga, egresada de la Universidad de Veracruz, formó parte del Movimiento #yoSoy132 de Xalapa; trabajaba en la Muestra Internacional de Cine y Video Independiente “Oftálmica” y coordinaba el Festival Internacional de Artes Escénicas “Cuatro por Cuatro”.

Nadia Vera siempre mostró su preocupación ya que se le observaba con el miedo reflejado fuera de cámaras, volteando insistentemente hacia la puerta o la ventana del  inmueble donde fue entrevistada, como si alguien pudiera escucharla o verla.

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